- Los fenómenos meteorológicos extremos afectan con mayor frecuencia a Perú y ponen en riesgo sus servicios de atención a la salud.
- Garantizar servicios de salud seguros y continuos requiere fortalecer la resiliencia de la infraestructura de salud.
- El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoyó al Ministerio de Salud de Perú con el diseño de prototipos de intervención que integren resiliencia y prácticas ambientales sostenibles en la infraestructura de salud.
Perú se está viendo afectado con mayor frecuencia por fenómenos meteorológicos extremos que ponen en riesgo sus servicios de atención a la salud al comprometer la continuidad operativa de los establecimientos de salud, especialmente en los territorios más vulnerables. Los casos recientes asociados al Fenómeno de El Niño, por ejemplo, han traído consigo daños estructurales significativos en establecimientos de salud, interrupciones de servicios críticos y altos costos de rehabilitación. Además, estos fenómenos producen modificaciones en el perfil epidemiológico y un incremento en la demanda de servicios de salud, intensificando la presión sobre sistemas que ya enfrentan brechas de capacidad, especialmente en zonas rurales y periurbanas.
Garantizar servicios seguros y continuos en Perú requiere fortalecer la resiliencia de la infraestructura de salud ante ese tipo de fenómenos adversos. Esto implica fortalecer la capacidad de los establecimientos y de las redes de servicios para anticipar, resistir y recuperarse frente a las inclemencias del clima, asegurando la continuidad de funciones esenciales como el suministro de energía, agua y desagüe, así como la atención médica.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha trabajado con el Ministerio de Salud de Perú (MINSA) prestando asistencia técnica para diseñar prototipos de intervención que integren resiliencia y prácticas ambientales sostenibles en las infraestructuras de salud. El proyecto contó con el apoyo de la firma consultora Arup Latin America, responsable del diseño metodológico y de los prototipos de intervención.
Los prototipos se desarrollaron a partir de proyectos de inversión pública ya viabilizados, cuyo diseño fue reforzado para mejorar su resiliencia frente a fenómenos meteorológicos extremos y para incorporar prácticas ambientales inteligentes, siguiendo el marco del Sistema Nacional de Programación Multianual y Gestión de Inversiones (Invierte.pe) y la normativa sectorial.
Los proyectos fueron seleccionados por ser representativos de la cartera de inversiones del sector. La asistencia técnica buscó servir como un complemento y demostrar que es posible integrar esos criterios de desarrollo sostenible en el diseño de los establecimientos de salud, sin alterar la lógica de inversión ni el estado administrativo de los proyectos.
Para desarrollar los prototipos, que se basaron en una normativa elaborada por el MINSA con el apoyo técnico del BID, el Ministerio de Salud seleccionó tres establecimientos de salud (EESS) representativos de la diversidad territorial del país:
- el Hospital de Huaycán (Lima, costa urbana),
- el Centro de Salud Ccatcca (Cusco, sierra) y
- el Centro de Salud Putuyakat (Amazonas, selva).
Asimismo, el MINSA seleccionó la Red Integrada de Salud (RIS) de Huaycán para aplicar la metodología desde una perspectiva sistémica demostrando la importancia de analizar la resiliencia más allá de los establecimientos individuales y enfocándose en la continuidad de la prestación de servicios. Este ejercicio permitió adaptar la metodología a la articulación de la red, considerando interdependencias, flujos y capacidades de respuesta ante eventos extremos.
Uno de los aprendizajes clave fue la importancia de la participación de los equipos locales, así como de fortalecer la gobernanza entre los distintos actores responsables de la planificación y ejecución de la inversión. Esto implicó apoyar la coordinación y los procesos de toma de decisiones entre los distintos niveles del MINSA (nacional, regional y local), la Unidad Formuladora (UF) y la Unidad Ejecutora (UE) de los proyectos de inversión. La experiencia también evidenció la necesidad de contar con información sólida sobre los riesgos derivados del clima, así como sobre la demanda y operación de los servicios de salud para asegurar que las medidas propuestas sean pertinentes y sostenibles.
La metodología aplicada en el desarrollo y mejora de los establecimientos de salud se organizó en tres fases:
- Una evaluación base del contexto y de la exposición a fenómenos meteorológicos adversos
- Una evaluación técnica que profundiza en los impactos en la prestación de servicios y en el medioambiente
- Un análisis de medidas para identificar y priorizar acciones concretas de adaptación y mejora del desempeño ambiental.
A lo largo del proceso se consideraron las sinergias y posibles tensiones entre estas dimensiones para asegurar soluciones coherentes con el diseño, la operación y la sostenibilidad de los establecimientos. Este enfoque permitió abordar ambas dimensiones conjuntamente y con un mismo nivel de importancia, priorizando así las intervenciones que reduzcan los riesgos derivados de la meteorología, disminuyan costos operativos y contribuyan al cumplimiento de los compromisos en materia de clima suscritos por Perú.
Lejos de soluciones genéricas, los prototipos demostraron que fortalecer la resiliencia ante los fenómenos meteorológicos requiere decisiones de diseño adaptadas al contexto local. Entre las medidas priorizadas se incluyeron, por ejemplo:
- Mejoras en la envolvente térmica y diseño pasivo, claves para reducir la exposición al calor o al frío extremo, según las condiciones climáticas locales, y para disminuir el consumo energético.
- Ventilación natural, sombreado y control solar, especialmente relevantes en contextos amazónicos.
- Optimización energética, iluminación eficiente y control de refrigerantes, con impacto directo en la mejora de la calidad del aire.
- Redundancia en sistemas críticos de agua y energía, fundamental para garantizar la continuidad operativa ante eventos extremos.
- Gestión de aguas pluviales mediante mejoras en la captación y el drenaje para enfrentar lluvias intensas.
- Estabilización de suelos y muros de contención, mediante el manejo de drenaje superficial y el control de escorrentía para reducir la exposición a deslizamientos de masa o aluviones.
Los prototipos desarrollados han demostrado que es posible pasar de la concepción al diseño haciendo del clima un criterio transversal, así como ofrecer al sector de la salud herramientas concretas para proteger la inversión pública y garantizar servicios más seguros y sostenibles frente a los desafíos que puedan derivarse del clima.
La asistencia técnica visibilizó que integrar la resiliencia climática desde la etapa de preinversión no implica rehacer los proyectos, sino integrar medidas estratégicas que reduzcan su vulnerabilidad frente a las condiciones climáticas de cada territorio. La información y metodologías para hacerlo ya existen, el reto es utilizarlas para la toma de decisiones de inversión más informadas. Hacerlo permite:
- proteger la inversión pública,
- asegurar la continuidad de los servicios críticos durante emergencias,
- reducir brechas territoriales y
- avanzar hacia una cobertura sanitaria universal más sostenible y equitativa.
Con este proyecto, Perú cuenta con una hoja de ruta práctica, validada, y alineada con su marco normativo para integrar la resiliencia a fenómenos relacionados con el clima en la infraestructura de salud. El desafío de cara al futuro es institucionalizar estas metodologías, escalar su aplicación y convertir la resiliencia ambiental en un estándar del sector salud. En última instancia, en un contexto de crecientes eventos extremos, integrar la resiliencia ya no es sólo una buena práctica, sino una condición para garantizar que la atención sanitaria siga protegiendo vidas cuando más se necesita.