- La infraestructura vial en América Latina y el Caribe enfrenta riesgos crecientes derivados de fenómenos meteorológicos extremos y de la pérdida de capital natural que no pueden abordarse únicamente con soluciones locales.
- El BID impulsa un nuevo modelo de carreteras regenerativas que integra infraestructura resiliente y soluciones basadas en la naturaleza a escala de paisaje.
- El proyecto que estamos desarrollando en el corredor Norte de Guatemala (CA-9 Norte) muestra que este enfoque es viable y costo-efectivo, tiene gran potencial de réplica y genera beneficios ambientales, sociales y económicos.
La infraestructura vial enfrenta un triple desafío en América Latina y el Caribe (ALC) caracterizado por su bajo desempeño logístico, la creciente exposición a amenazas naturales y la pérdida acelerada de capital natural. Estos factores exigen una transformación urgente hacia modelos de infraestructura más sostenibles, resilientes y adaptados a las características ambientales de nuestra región mediante un enfoque sistémico.
Para enfrentar estos desafíos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está apoyando a los países de ALC en la identificación, evaluación, diseño e implementación de soluciones innovadoras, incluyendo Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) a escala de paisaje.
El bajo desempeño logístico y los fenómenos meteorológicos extremos aumentan los costos y daños en la infraestructura de transporte en ALC. Entre 1972 y 2010, los desastres generaron, en promedio, US$400 millones en daños y pérdidas combinados de infraestructura por evento, siendo los activos de transporte típicamente el subsector más afectado. La pérdida de cobertura forestal, con cerca de 3 millones de hectáreas deforestadas anualmente entre 2010 y 2020, contribuye a agravar riesgos como inundaciones, deslizamientos y erosión al eliminar las barreras naturales de protección, como ilustramos en la figura abajo.
Ante esta realidad, las soluciones locales, como obras resilientes y SbN cercanas a la vía, suelen ser insuficientes ante la deforestación y lluvias extremas, lo que genera daños más recurrentes, altos costos de mantenimiento e, incluso, colapso de infraestructura estratégica.
Frente a este reto, el BID propone un nuevo modelo de carreteras regenerativas, que combina la infraestructura gris resiliente con SbN a escala de paisaje. Este enfoque busca no solo proteger la infraestructura reduciendo la escorrentía superficial, sino conservar y regenerar ecosistemas degradados para brindar beneficios ambientales y sociales que fortalezcan la resiliencia vial y socioeconómica.
La clave está en ampliar la escala de intervención. Resulta esencial pensar la infraestructura vial como parte de un sistema integrado con el entorno natural (ver figura 2). Así, conservar bosques, restaurar suelos y manejar el paisaje de forma integral contribuye a reducir los caudales, lo que disminuye significativamente el riesgo sobre la infraestructura vial y las comunidades en eventos de lluvia extrema. Existe evidencia que tener zonas de amortiguación boscosa cerca de carreteras es 16 veces más rentable que la reparación de daños.
La incorporación de SbN a escala de paisaje busca proteger la infraestructura vial desde las partes medias y altas de las cuencas. Este enfoque innovador incluye la conservación de remanentes de bosques y la restauración de cobertura forestal mediante actividades productivas económicamente rentables para productores locales. Se trata de soluciones alineadas a programas nacionales de incentivos forestales, pagos por servicios ecosistémicos y esquemas de financiamiento privado dirigidos a productores a pequeña escala que, además, generan beneficios sociales y económicos, como empleo rural y mejora de medios de vida, conectando la resiliencia al clima con el desarrollo inclusivo.
Adicionalmente, el enfoque a escala de paisaje permitirá identificar y priorizar áreas de alto valor biológico y establecer corredores naturales estratégicos que maximicen el impacto positivo sobre la biodiversidad y los ecosistemas.
Un ejemplo de este enfoque de diseño integral es el Programa de Desarrollo del Corredor CA-9 Norte en Guatemala. Este programa busca ampliar a cuatro carriles el tramo de carretera entre El Rancho y Mayuelas, que conecta la Ciudad de Guatemala con los puertos del Atlántico y del Pacífico y por donde circula el 71.5% de las exportaciones del país, especialmente agroexportaciones.
Este corredor enfrenta congestión severa de vehículos, velocidades menores a las esperadas para este tipo de corredores (40 vs 80 km/h) y alta exposición a deslizamientos, inundaciones y erosión. No es un caso aislado: el 49% de las carreteras del país tiene riesgo grave de deslizamientos, exacerbado por la deforestación en las cuencas.
Uno de los elementos clave del diseño del programa en Guatemala fue incorporar un análisis probabilista de riesgo a partir de un Taller de Identificación de Modos de Fallo, incluyendo una modelación hidrológica avanzada siguiendo una metodología del BID para fomentar la resiliencia en los proyectos de infraestructura. Este enfoque ha permitido estimar el impacto de las distintas medidas de resiliencia y modelar la pérdida de cobertura forestal y las SbN a escala de paisaje.
La modelación mostró que los eventos extremos pueden aumentar los caudales pico entre un 3% y más de 500%, según la subcuenca y el escenario climático. Además, la degradación de la cobertura forestal puede sumar, en promedio, un 10% adicional a esos caudales. En contraste, implementar SbN a escala de paisaje podría reducirlos en hasta un 30%, en promedio.
En términos económicos, el análisis confirmó que las SbN a escala de paisaje no solo son ambientalmente efectivas, sino también financieramente viables. El estudio estimó pérdidas directas e indirectas y encontró que los eventos extremos incrementan el riesgo económico en un 883% en la situación actual y en un 943% en el escenario de la ampliación del corredor. Restaurar unas 25.000 hectáreas en las cuencas vulnerables podría, por su parte, reducir el riesgo económico en un 65%.
El gran reto está en cómo transformar esos territorios a nivel de cuenca media y alta de manera sostenible. Conservar y proteger el bosque que ya existe y que está en riesgo, realizar pagos por servicios ambientales, aprovechar productos maderables y no maderables, o implementar sistemas agroforestales, por ejemplo, podrían ser alternativas rentables para los productores que viven en esos territorios.
Estas soluciones también deben ser implementadas bajo un enfoque de restauración en áreas vulnerables a la erosión y priorizando la conectividad ecológica. Para lograrlo, es necesario superar barreras estructurales como:
- Acceso a financiamiento dirigido a productores no bancables, para lo cual es preciso desarrollar instrumentos financieros que permitan a este tipo de productor el acceso a recursos.
- Asistencia técnica a un costo accesible dirigida a pequeños productores ubicados en zonas remotas de difícil acceso. Esto también contempla apoyar la asociatividad, la gobernanza local y buscar alianzas con plataformas locales tanto públicas como privadas que permitan escalar las soluciones basadas en la naturaleza.
- Acceso a mercados, incluyendo no solo mercados para productos diferenciados, como los de productos orgánicos, sino también mercados para los servicios ecosistémicos como, por ejemplo, mercados de carbono o créditos de biodiversidad.
El modelo de carreteras regenerativas supone una nueva forma de concebir la infraestructura vial en ALC. Generar redes de carreteras resilientes que se integren con el paisaje a nivel de cuencas medias y altas, que protejan a las comunidades y generen beneficios ambientales, sociales y económicos no es solo una estrategia ambientalmente deseable, sino económicamente inteligente, generando soluciones de transporte que integren acciones para la conservación y manejo sostenible del capital natural y la biodiversidad. Avanzar hacia este modelo es clave para construir infraestructuras resilientes, sostenibles e inclusivas, y para que las carreteras se conviertan en motores de transformación territorial y desarrollo en nuestra región.
Conoce más sobre cómo las carreteras regenerativas pueden transformar la resiliencia vial y el desarrollo territorial en nuestra región.
También contribuyeron a esta entrada Irene Gauto Espinola, especialista en Biodiversidad y Capital Natural, y Raimon Porta, especialista sectorial en Desastres y Clima.