• En Salvapan, un barrio de la capital beliceña de Belmopán, muchas familias dependían de pozos, tanques de agua de lluvia y arroyos, fuentes que a menudo estaban contaminadas, eran poco confiables o resultaban costosas de mantener.
• El Programa de Modernización del Sistema de Agua, desarrollado por el Gobierno de Belice en conjunto con Belize Water Services y apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo, está llevando agua potable por tubería a comunidades periurbanas, donde viven miles de migrantes y locales.
• Contar con agua segura y confiable permite ahorrar tiempo, facilita el desarrollo de pequeños negocios, mejora la higiene y provee una mayor sensación de seguridad.
En las últimas décadas, Belice se ha convertido en un destino para migrantes de países vecinos como Guatemala, El Salvador y Honduras. Muchos de ellos viven en Salvapan, un vibrante barrio multicultural de la ciudad de Belmopán. Este cambio demográfico ha incrementado la necesidad de adaptar la provisión de servicios básicos, en particular el agua. La demanda ejerce presión adicional sobre una infraestructura de por sí limitada.
Actualmente Salvapan tiene una población de unos 3.000 habitantes, de los cuales el 23% son migrantes. El acceso al agua de red en esta zona era reducido, pero esto comenzó a cambiar con la implementación del Programa de Modernización del Sistema de Agua, una colaboración entre el gobierno de Belice, Belize Water Services (BWS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La ampliación del acceso al agua potable en varias comunidades periurbanas se encuentra en curso.
Por qué el acceso al agua es importante
El vínculo entre el acceso al agua y la salud, en particular la salud infantil, está ampliamente documentado. Cada año, millones de niños en el mundo mueren por enfermedades prevenibles relacionadas con el agua. Los niños pequeños son especialmente vulnerables por sus defensas inmunológicas más débiles y su mayor exposición a fuentes contaminadas.
Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades diarreicas siguen siendo la tercera causa de muerte entre niños de 1 a 59 meses, con alrededor de 444.000 muertes anuales en menores de cinco años. Buena parte es prevenible y tratable, y el agua potable segura, el saneamiento adecuado y la higiene se cuentan entre las intervenciones clave. El Programa Conjunto de Monitoreo de la OMS y UNICEF estima que cerca de 2.100 millones de personas aún carecían de servicios de agua potable gestionados de manera segura en 2024, con las mayores disparidades en países de bajos ingresos, contextos frágiles y comunidades rurales —los entornos donde la mortalidad infantil continúa siendo más alta—.
Pero el impacto del acceso al agua se extiende a muchos otros aspectos de la vida más allá de la salud.
Como lo dejan claro los residentes de Salvapan, el agua confiable determina las rutinas diarias, las oportunidades económicas y la sensación de seguridad que una familia pueda alcanzar.
Testimonios desde Salvapan
Antes de que el agua de red llegara a Salvapan, las familias dependían de una variedad de fuentes: pozos cavados a mano, agua de lluvia recogida en tanques, arroyos cercanos y bombas manuales alejadas. Cada una tenía sus dificultades. Los pozos pueden contaminarse cuando el agua de lluvia o los escurrimientos se filtran durante la temporada de lluvias. Los tanques de agua de lluvia, si quedan destapados, son un lugar ideal para las larvas de mosquitos. Los arroyos a veces se secan. El agua embotellada es un gasto que muchas familias no siempre pueden afrontar.
Martina, una migrante hondureña que vive en Salvapan desde 2007, describió el esfuerzo diario que el agua exigía antes de que su hogar se conectara a la red de Belize Water Services (BWS). Cuando se acababa el agua de lluvia, iba al pozo de un vecino o caminaba hasta una bomba manual lejos de su casa y traía el agua en bidones. Cuando había agua allí, lavaba la ropa en el arroyo.
"Cuando vimos que estaba llegando la conexión de agua, nos anotamos enseguida", recuerda, "porque la necesitábamos muchísimo".
El cambio fue inmediato. "Ahora puedo lavar rápido el uniforme escolar de mi hijo", cuenta Martina. "Antes tenía que ir hasta el arroyo o la bomba, y tomaba mucho más tiempo". Con agua corriente en casa, encontró tiempo para su pequeño emprendimiento de venta de tamales y burritos. "Ahora puedo trabajar con más libertad. Sé que tengo agua potable. Antes tenía que estar comprando agua purificada todo el tiempo, y a veces simplemente no había plata para eso". También señaló que durante las obras de construcción en su casa la mezcla de cemento y arena requería grandes cantidades de agua, algo que podía elevar los costos fácilmente.
El agua es esencial en nuestros hogares.
Sin agua no podemos hacer prácticamente nada.
Sylvia Baten, comerciante y residente de Belmopán
Juan, originario de Guatemala, tiene un taller de carpintería en su casa en el que emplea entre seis y siete trabajadores, además de criar a cuatro hijas pequeñas. Durante años, su familia dependió de un pozo poco profundo y del arroyo. Describe la mejora en estos términos: "Va a ser mucho mejor: más higiene, y ya no habrá que cargar agua en baldes. Con cañerías, todo es mejor".
Incluso las familias que tienen pozos que funcionan reconocen que el crecimiento acelerado del barrio está cambiando el paisaje de Salvapan. Isabela, una viuda guatemalteca que crió sola a sus hijos en Salvapan durante más de dos décadas, observa: "Esta zona se está poblando mucho, y el agua del pozo ya no va a alcanzar para todos". Para ella, conectarse a la red es una cuestión de seguridad a largo plazo para su familia, que incluye a su hija de 11 años y su hija de 16 años.
Mira el video a continuación para escuchar a Sylvia Baten y otras voces detrás de esta historia: Tanya Santos, Directora Ejecutiva del Ministerio de Inmigración; Miriam Willoughby, Subdirectora General del Instituto de Estadística de Belice; Ervin Flores, ingeniero de Belize Water Services; y Felipe Muñoz Gómez, Jefe de la Unidad de Migración del BID.
Lecciones operativas: qué se necesita para prestar servicios inclusivos
La experiencia de Salvapan ofrece aprendizajes operativos importantes para la prestación de servicios.
La focalización inclusiva requiere un diseño intencional. La estrecha colaboración entre BWS y las agencias gubernamentales relevantes resultó esencial para identificar y llegar a los hogares migrantes, muchos de los cuales viven en condiciones informales y pueden no figurar en los registros oficiales. Los esfuerzos de focalización incluyeron el mapeo de la ubicación de los hogares y la recolección de datos sobre las características sociodemográficas y la situación económica de las familias migrantes, complementados con una encuesta dedicada a entender sus necesidades específicas de agua.
Simplificar el proceso de conexión es clave. Muchas familias elegibles desconocían la documentación y los pasos necesarios para obtener una conexión de agua. La participación comunitaria reforzada, en particular a través de líderes locales reconocidos y de la comunicación en varios idiomas, resulta esencial para aumentar la adopción, generar confianza y reducir las barreras de acceso.
Las barreras conductuales requieren seguimiento de largo plazo. Algunas familias siguen siendo reacias a beber agua clorada de la red, o continúan combinando agua de lluvia con el suministro por cañería para reducir costos. La recolección de datos sobre los hábitos de uso del agua después de finalizado el proyecto podría orientar futuras campañas de sensibilización, o inversiones en tecnologías alternativas de desinfección.
El Programa de Modernización del Abastecimiento de Agua en Salvapan muestra cómo una conexión de agua aparentemente modesta puede tener un impacto profundo en la vida de poblaciones vulnerables. Para familias como la de Martina, el agua de red significó dejar de cargar bidones desde una bomba lejana y la libertad de llevar adelante un pequeño emprendimiento. Para Juan, significa que sus hijas y sus trabajadores tendrán agua limpia y confiable. Para Isabela, se trata de la certeza de saber que, aunque el barrio crezca, el agua para su familia seguirá siendo segura.
La evidencia refuerza lo que estas familias experimentan en carne propia: el acceso al agua segura salva vidas y amplía las oportunidades económicas. Es la base sobre la que se construye todo lo demás.