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La evolución del mercado laboral en América Latina y el Caribe: cómo mejorar empleo, ingresos y productividad

Mercados Laborales La evolución del mercado laboral en América Latina y el Caribe: cómo mejorar empleo, ingresos y productividad América Latina avanzó en empleo y educación, pero persisten informalidad, bajos ingresos y baja productividad. El reto: crear mejores trabajos. Abr 29, 2026
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Ideas clave
  • La región de América Latina y el Caribe ha avanzado en participación laboral y educación, con más trabajadores y mayor preparación.
  • Pero, persisten desafíos estructurales: informalidad, bajos ingresos y empleo en sectores de baja productividad.
  • Adicionalmente, la adopción tecnológica y el envejecimiento exigen reformas para crear mejores empleos y mercados laborales más dinámicos.

De cada 100 centavos que entran en los hogares de América Latina y el Caribe, más de 80 provienen de ingresos laborales. El empleo es un motor de crecimiento, tanto para la región como para las personas. La pregunta es: ¿cómo está funcionando ese motor?

En esta entrada, basado en nuestro libro Hacer que el Mercado Laboral Funcione: Mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe, próximo a publicarse, presentamos un diagnóstico del mercado laboral en la región en las últimas tres décadas: lo que hemos avanzado, dónde nos hemos estancado y los desafíos que tenemos por delante. La conclusión es que el empleo ha aumentado en la región, pero serán necesarias reformas para responder a los desafíos relacionados con la calidad del empleo, la automatización y el envejecimiento poblacional.

Más trabajadores, más educación, más crecimiento

Entre 1991 y 2024, la fuerza laboral en la región –es decir, la población en edad de trabajar que esta empleada o activamente buscando empleo– creció de 66% a 70%. Este aumento estuvo impulsado, en gran medida, por la mayor participación laboral femenina, que pasó de 49% a casi 60%.

En paralelo, el acceso a la educación también aumentó. Hoy, los trabajadores cuentan con niveles de escolaridad más altos que nunca. Entre 2006 y 2024, la proporción de trabajadores con secundaria completa pasó de 39% a 56%, y con educación universitaria de 11% a 16%.

Estos avances han sido fundamentales para el crecimiento del PIB per cápita en la región. Sin embargo, en la última década han comenzado a mostrar señales de desaceleración y el crecimiento económico no ha sido lo suficiente alto para elevar la calidad del empleo.

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Tres indicadores claves para entender la calidad del empleo en la región

1-    Más allá del desempleo. El desempleo ha disminuido de 8% a casi 6% entre 1995 y 2024. Sin embargo, este indicador no captura completamente las limitaciones del mercado laboral. Muchos trabajadores empleados quisieran trabajar más horas, pero no consiguen más oportunidades adicionales; son los llamados subempleados. Otros, conocidos como “desalentados”, se rinden y abandonan la búsqueda. Cuando se suman el desempleo, el subempleo y los trabajadores desalentados, la brecha entre la cantidad de personas que quiere trabajar más y no puede, llega al 13,5% de la fuerza laboral ampliada. Esta cifra es más del doble que en Estados Unidos. En 1995, esta brecha era del 15% lo que refleja avances, aunque aún insuficientes.

2-    Menos de la mitad de los trabajadores tiene un empleo formal, con acceso a seguridad social. La formalidad laboral ha aumentado del 38% al 46% entre 2004 y 2024. Sin embargo, el avance ha sido más lento en el sector privado, donde la formalidad paso de 35% a 39%, con señales claras de  estancamiento en la última década. Las causas varían, pero las consecuencias no: en muchos países, esto significa no tener cobertura médica, no contar con una jubilación ni con una protección ante imprevistos que puedan impactar el ingreso.

3-    El empleo de América Latina se concentra en actividades de baja productividad. El 46% de los trabajadores son independientes o trabajan en empresas pequeñas, con cinco empleados o menos. En otras palabras, casi la mitad de los empleos se concentran en actividades con menor capacidad de crecimiento y generación de ingresos, y esto no ha cambiado en las últimas tres décadas. 
 

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¿Y qué pasa con los ingresos?

Más allá de estos indicadores, el dato del mercado laboral que más le importa al trabajador es simple: ¿cuánto dinero llega a su casa? Desafortunadamente, el ingreso real promedio —es decir, ajustado por la inflación, incrementó apenas 18% entre 1995 y 2024. Esto equivale a cerca de la mitad del crecimiento de los países de la OCDE, donde el ingreso real registró un aumento de más del 30% en el mismo período. 

Si bien la pobreza laboral está en sus niveles más bajos desde 1995, 1 de cada 6 trabajadores todavía no gana lo suficiente en su trabajo principal para salir de la pobreza monetaria, y las mujeres aún presentan una tasa de pobreza laboral mucho más alta que la de los hombres.

Nuevas tendencias, nuevos desafíos

A estos desafíos estructurales se suman dos tendencias que ya están transformando los mercados laborales. La primera es tecnológica: la exposición de las ocupaciones a la automatización y a la inteligencia artificial aumentará de forma significativa en los próximos años reconfigurando la demanda de habilidades y la forma en que se organiza el trabajo.

La segunda es demográfica: la región envejece a un ritmo acelerado. A partir de 2027, la población en edad de trabajar comenzará a disminuir, poniendo fin a ese impulso de crecimiento que durante décadas provino de la expansión de la fuerza laboral.

Una oportunidad para transformar el trabajo en la región

En el Día del Trabajo, desde el BID reforzamos nuestro compromiso de apoyar a los países de América Latina y el Caribe en la construcción de mercados laborales más dinámicos y resilientes, en alianza con el sector privado, para que el crecimiento económico se traduzca en mejores oportunidades y mayores ingresos para las personas.

Aprovechar esta oportunidad requiere avanzar en tres frentes clave: en sistemas de protección social que alcancen a todos los trabajadores, en regulaciones que protejan sin excluir y en políticas que impulsen la productividad y faciliten una mejor asignación del talento. Solo así será posible abrir el camino hacia empleos de mayor calidad y un crecimiento más sostenible en la región. 

¿Cómo podría la región avanzar hacia mercados laborales más productivos? Muy pronto publicaremos el informe Hacer que el Mercado Laboral Funcione: Mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe, que presenta propuestas concretas de políticas y soluciones. Suscríbete a nuestra comunidad para mantenerte al tanto.
 

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