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Empleo y discapacidad: cómo una práctica laboral puede abrir nuevas oportunidades

Mercados laborales, Género y diversidad Empleo y discapacidad: cómo una práctica laboral puede abrir nuevas oportunidades ¿Puede una práctica laboral cambiar la trayectoria de empleo para una persona con discapacidad? Un estudio reciente muestra resultados alentadores. Jul 28, 2026
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Ideas clave
  • Las personas con discapacidad enfrentan barreras que dificultan su acceso al empleo formal y reducen las oportunidades de inserción laboral.
  • Un estudio reciente del BID sobre el Programa Primer Paso de la provincia de Córdoba, Argentina, muestra que participar en una práctica laboral subsidiada aumenta la probabilidad de conseguir y mantener un empleo formal en los años posteriores.
  • La mayoría de los nuevos empleos se generaron fuera de la empresa donde se realizó la práctica, lo que sugiere que la experiencia laboral amplía las oportunidades en el mercado de trabajo más allá del programa.

Las personas con discapacidad enfrentan mayores dificultades para acceder al empleo formal en América Latina y el Caribe.

Participan menos en el mercado laboral y, cuando logran insertarse, tienen más probabilidades de hacerlo en condiciones informales. De hecho, las estimaciones muestran que la tasa de empleo entre jóvenes con discapacidad es 19 puntos porcentuales menor que entre jóvenes sin discapacidad.  

Detrás de estas brechas existen múltiples factores. Algunas barreras son visibles, como las dificultades de accesibilidad física. Otras son menos evidentes: falta de información, prejuicios o incertidumbre, tanto por parte de las empresas como de quienes buscan trabajo.  

Pero, ¿qué ocurre cuando esas barreras se reducen y una persona accede a una primera experiencia laboral formal? ¿Puede esa oportunidad generar efectos duraderos sobre su trayectoria de empleo?

Estas son algunas de las preguntas clave que intentamos responder con el estudio Impacto en el mercado laboral de un programa de prácticas laborales para personas con discapacidad (disponible en inglés). El estudio forma parte de la convocatoria de proyectos de investigación del GDLab del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para generar evidencia sobre la inclusión laboral en los mercados de trabajo de la región. El estudio examina la experiencia del Programa Primer Paso de la provincia de Córdoba, Argentina.

Barreras que dificultan el acceso al empleo de las personas con discapacidad

Buena parte de las barreras que afectan a las personas con discapacidad responden a problemas de información y sesgos.

Del lado de las empresas, es posible que no cuenten con información suficiente sobre la productividad de la nueva relación laboral y tiendan a sobreestimar los ajustes requeridos para contratar a una persona con discapacidad. Imaginan necesidades de adecuaciones de equipamiento y procesos que, en la práctica, suelen ser simples y estar fácilmente disponibles.

Para las personas que buscan trabajo, la falta de información puede manifestarse en forma de bajas expectativas sobre las probabilidades de encontrar un empleo, mantenerlo y progresar en su carrera laboral. Y pueden existir temores, muchas veces justificados, a enfrentar situaciones de discriminación. 

El impacto de una primera oportunidad

El estudio del BID examina el Programa Primer Paso, una iniciativa de la provincia de Córdoba que busca abordar estas barreras mediante la oferta de prácticas laborales subsidiadas de 12 meses en empresas privadas registradas, con cupo reservado para personas con discapacidad.

Para medir el efecto del programa, seguimos las trayectorias de empleo formal con registros de la seguridad social entre 2012 y 2023. Comparamos a quienes participaron con personas en condiciones similares que aún no habían ingresado al programa.

Los resultados son contundentes: la probabilidad de tener un empleo formal luego de haber formado parte del programa aumenta, en promedio, 8 puntos porcentuales en los tres años siguientes, y alcanza casi 11 puntos al tercer año. El programa también mejora la estabilidad laboral: aumenta la cantidad de meses trabajados y la probabilidad de sostener el empleo a lo largo del año.

Un hallazgo particularmente interesante es que tres de cada cuatro de los nuevos empleos formales se generan en empresas distintas a la que ofreció la práctica. Además, cerca de dos tercios de esos empleos corresponden a sectores de actividades diferentes.

Ese patrón es revelador. Sugiere que quienes participan del programa se llevan consigo algo que conserva valor más allá de la empresa que les brindó la oportunidad inicial: experiencia laboral, señales de productividad, información y habilidades que pasan a ser parte de su trayectoria. La experiencia no solo facilita el acceso a una empresa; amplía las oportunidades dentro del mercado laboral.

Para quiénes y en qué condiciones funciona mejor el programa

El programa no genera el mismo impacto en todos los grupos que busca beneficiar. Los efectos más importantes se observan entre personas con discapacidades motrices y sensoriales, mientras que son menores entre quienes presentan discapacidades cognitivas.

Por otro lado, los resultados sugieren que los impactos podrían ser mayores entre quienes transitaron su práctica profesional en empresas medianas y grandes, respecto a empresas pequeñas. Es posible que estas organizaciones ofrezcan más diversidad de funciones y oportunidades de especialización, aumentando las probabilidades de encontrar una buena correspondencia entre las capacidades de cada persona y las habilidades que se requieren para las distintas tareas.

Una característica destacada del diseño de este programa es la duración del apoyo. Cada práctica dura 12 meses, pero el programa permite volver a postularse. De hecho, entre 2012 y 2018 se llevaron a cabo unas 6.400 prácticas a cerca de 4.000 personas con discapacidad, lo que implica que muchas participaron en más de una edición.

Este dato ofrece una pista importante. Un apoyo sostenido, y no apenas un empujón breve, parece darle a la persona el tiempo necesario para transitar desde la práctica subsidiada hacia un empleo formal. Esto sugiere un principio de diseño: sostener el apoyo en el tiempo y permitir la reincorporación puede ser tan decisivo como la práctica misma.

En el estudio también nos preguntamos si la experiencia de recibir a un pasante con discapacidad modifica las decisiones de contratación de las empresas, aun cuando este no es un objetivo explícito del programa. Nuestros resultados no muestran evidencia de un efecto en esa dirección. Este es un indicio de que el programa no logra ampliar el conjunto de empresas dispuestas a contratar personas con discapacidad. Si se buscara avanzar sobre este objetivo, futuras ediciones podrían incorporar instrumentos específicamente orientados a atraer nuevas empresas, como provisión de información, apoyo para realizar adecuaciones u otro tipo de incentivos. 

Evidencia para construir mercados laborales inclusivos

La historia que cuentan estos datos es esperanzadora. Cuando se derriba la barrera de la primera experiencia, las personas con discapacidad muestran trayectorias laborales más promisorias, con beneficios que se sostienen en el tiempo.  

Estudios como este ayudan a identificar qué políticas funcionan, para quiénes funcionan y en qué condiciones generan mejores resultados. Por eso, desde el BID impulsamos la producción de evidencia que permita diseñar programas más efectivos y ampliar las oportunidades de empleo para todas las personas. 

Te invitamos a descargar la publicación y leer más sobre los resultados: Impacto en el mercado laboral de un programa de prácticas laborales para personas con discapacidad (disponible en inglés).

Este estudio forma parte del cuerpo de evidencia del GDLab del Grupo BID sobre la inclusión de las personas con discapacidad en América Latina y el Caribe. 

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