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Más allá del Mundial: cómo poner en movimiento a América Latina y el Caribe

Investigación para el desarrollo Más allá del Mundial: cómo poner en movimiento a América Latina y el Caribe Aprovechando la pasión por el Mundial, América Latina puede mejorar salud y bienestar invirtiendo en deporte, educación y ciudades activas. Jun 24, 2026
Más allá del Mundial: cómo poner en movimiento a América Latina y el Caribe
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Datos destacados
  • América Latina y el Caribe es una de las regiones menos activas del mundo.
  • El estilo de vida sedentario está relacionado con los crecientes niveles de obesidad en la región y se asocia con enfermedades y problemas de salud mental.
  • El BID lleva muchos años estudiando el sedentarismo y las formas de animar tanto a los jóvenes como a los adultos a practicar deporte para mejorar su salud física y mental. 
     

El 11 de junio, el Estadio Azteca acogió el partido entre las selecciones de México y Sudáfrica para inaugurar el Mundial de fútbol más grande de la historia. A lo largo y ancho de América Latina y el Caribe, se han encendido las pantallas, se han ajustado los horarios y, mientras dure el Mundial, la atención pública se centrará en un balón. Somos, según casi cualquier criterio, la región más obsesionada con el fútbol del mundo.

Sin embargo, también somos una de las menos activas físicamente.  A pesar de contar con algunos de los jugadores más talentosos del mundo y con algunas de las selecciones nacionales mejor clasificadas, nuestros esfuerzos en materia de ejercicio individual siguen siendo muy insuficientes. Para cambiar esta situación, será necesario convertir la pasión de la región por el deporte en acciones concretas, invirtiendo en educación física, ampliando los programas inclusivos (especialmente para mujeres y jóvenes) y diseñando ciudades que hagan que la actividad física diaria sea la opción más sencilla.

Esfuerzos del BID para combatir la inactividad

Desde hace muchos años, el BID se ha dedicado a estudiar la inactividad física y estrategias para que tanto jóvenes como adultos practiquen deportes en beneficio de su salud física y mental. Creemos que se puede hacer mucho invirtiendo en educación física, programas extraescolares y una mejor planificación urbana para que los niños y los adultos se levanten del sofá, dejen de lado sus teléfonos inteligentes y salgan a los campos de juego. Coordinar estos esfuerzos, como lo haría un buen equipo, permite convertir la estrategia en resultados. Además, colaboramos con numerosas organizaciones para brindar a miles de niños de la región acceso a actividades deportivas y habilidades técnicas.

Los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes a 2022 muestran que el 36,3% de los adultos en América Latina y el Caribe no alcanzan los niveles recomendados de actividad física. Esto representa un aumento con respecto al 32% aproximado registrado en 2016, cinco puntos porcentuales por encima del promedio mundial y cuatro puntos por encima del promedio de la OCDE.  Panamá (57,6%), Costa Rica (49,7%) y Surinam (48,9%) se encuentran entre los países con los peores índices de la región, lo que significa que, en esos tres países, cerca de la mitad de la población adulta, o incluso más, no alcanza los 150 minutos semanales de actividad física moderada.

La situación es aún peor para la próxima generación. Los datos de la OMS revelan que más de ocho de cada diez adolescentes en las Américas, o el 80,7%, no alcanzan el nivel recomendado de actividad física. Y la brecha entre hombres y mujeres es mayor que en cualquier otra región, con una tasa de inactividad femenina del 40,6 % frente al 30,4 % de los hombres.

Consecuencias de la vida sedentaria para la salud

Las consecuencias de esta tendencia a la inactividad física son muy reales. Las estimaciones más recientes sobre la salud mundial indican que la obesidad en adultos en nuestra región ha aumentado del 13,6% en 1990 al 33,8% en 2023, es decir casi se triplicó en una generación. Entre los niños y adolescentes, la obesidad casi se ha cuadruplicado, pasando del 3,4% al 13,4%. En América Central, más del 37% de los adultos padecen obesidad en la actualidad; en el Cono Sur, el 36,7%; y en el Caribe, el 27%.

La obesidad está estrechamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. Un estudio llevado a cabo en 2023 por la revista The Lancet Global Health estima que, de mantenerse las tendencias actuales, la inactividad física les costará a los sistemas de salud del mundo US$520 mil millones entre 2020 y 2030, y que tres cuartas partes de los nuevos casos de enfermedades prevenibles se presentarán en países de ingresos bajos y medios.

La inactividad física también es peligrosa para la salud mental. Se asocia con un mayor riesgo de depresión, una de las principales causas de discapacidad tanto en hombres como en mujeres en América Latina y el Caribe, así como de ansiedad, un problema que afecta a la población de la región en niveles sin precedentes.

La buena noticia es que los deportes y el ejercicio físico nos permiten mantener un bajo porcentaje de grasa, al tiempo que nos ayudan a reducir el estrés y combatir la tristeza. Nuestra región cuenta con una base cultural e infraestructura deportiva que muchas regiones envidiarían. Muchas escuelas cuentan con una cancha de fútbol y un gimnasio. En casi todos los barrios se juega algún partido improvisado. La pregunta es si consideramos ese activo cultural como algo para consumir pasivamente durante el Mundial, o como algo sobre lo que construir durante los próximos 30 años.

Programas para cuerpos y mentes más saludables

Para aprovechar este capital cultural, hay que invertir en educación física y en programas extraescolares que realmente permitan a los niños jugar, y no solo mirar.

Asimismo, se requiere una mejor planificación urbana para diseñar ciudades transitables. Esto facilitará los desplazamientos a pie o en bicicleta a los centros educativos, y un transporte público que conecte eficazmente con una amplia oferta de actividades deportivas. Es necesario considerar la actividad física como una prioridad de salud pública que merezca una fracción del dinero que actualmente se gasta en tratar trastornos relacionados con la inactividad, como la diabetes, la hipertensión y la depresión.

Disfrutemos el Mundial de 2026 y recordemos que mientras vemos correr a otros desde la comodidad de nuestro sofá, la región que tanto amamos seguirá profundizando sus problemas de sedentarismo, sobrepeso y enfermedad, a menos que aprovechemos este momento para pasar a la acción y logremos avances reales en materia de salud y bienestar. El Mundial nos recuerda las oportunidades que ofrece el deporte para mejorar los indicadores de salud.

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