Pasar al contenido principal

Los préstamos "compre ahora, pague después" están transformando el acceso al crédito y el bienestar del consumidor

Investigación para el desarrollo Los préstamos "compre ahora, pague después" están transformando el acceso al crédito y el bienestar del consumidor Los préstamos "compre ahora, pague después" amplían el acceso al crédito en América Latina y ayudan a los consumidores a gestionar liquidez y compras. Jun 24, 2026
Crédito al finalizar la compra: los préstamos "compre ahora, pague después" están transformando el acceso a servicios financieros y el bienestar de los consumidores
Comparte
Datos destacados
  • Los préstamos "compre ahora, pague después" (BNPL, por sus siglas en inglés) se están expandiendo rápidamente en América Latina, lo que ofrece un beneficio potencial para el bienestar de aquellos consumidores que suelen quedar excluidos del crédito tradicional.
  • Esto es especialmente importante en los segmentos de la población con ingresos más bajos, para quienes el flujo de caja es inestable, la falta de liquidez es extrema y tienen la necesidad de obtener crédito para financiar compras esenciales.
  • Pero los préstamos BNPL también pueden deteriorar la situación financiera de las familias al fomentar las compras pequeñas y repetidas y la acumulación de deuda. En este contexto, las políticas de transparencia pueden marcar una diferencia importante en el momento de la compra.   
     

Los préstamos BNPL, que permiten a los consumidores comprar productos a plazos, se están expandiendo rápidamente en América Latina. Esto sucede porque ayudan a cerrar una brecha histórica entre la demanda de financiamiento a corto plazo por parte de los consumidores y el alcance limitado del crédito tradicional.

Se trata de un avance positivo, ya que permite a los consumidores con ingresos más bajos y un historial crediticio limitado realizar las compras que tanto necesitan. No obstante, conlleva el riesgo de sobreendeudamiento si se acumulan consumos sucesivos bajo esta modalidad. Ese riesgo subraya la necesidad de políticas que hagan transparentes y comprensibles las obligaciones de deuda de los préstamos BNPL en el punto de venta.

La expansión del modelo BNPL en América Latina ocurre en medio de una amplia transformación de los sistemas de pago de la región. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha documentado y promovido este cambio como un posible motor de inclusión financiera, siempre que existan las salvaguardias necesarias. Esto refleja tanto una gran promesa como la necesidad de garantizar la protección de las personas vulnerables.

El crecimiento del crédito en el punto de venta

Un informe del BID observó que los pagos digitales en compras presenciales aumentaron de aproximadamente el 11% en 2020 al 30% en 2024, mientras que, durante el mismo período, el volumen de transacciones digitales por cada 1000 adultos se incrementó drásticamente en los principales mercados. 

En Brasil, la infraestructura de pagos instantáneos se ha expandido rápidamente. En diciembre de 2024, las transacciones mensuales a través de Pix alcanzaron los US$ 5.710 millones. Pix es un sistema de pagos instantáneos para usuarios de teléfonos inteligentes. La mitad de todas esas transacciones fueron inferiores a R$ 39 (unos US$ 6,50), lo que indica que el uso de la tecnología digital ya está agilizando los pagos minoristas de alta frecuencia a gran escala. 

El modelo BNPL ha surgido en este contexto como un producto de crédito integrado que se puede ofrecer en el punto de venta, a menudo sin grandes complicaciones ni para los consumidores ni para los minoristas.

El modelo BNPL y la evolución de la estructura del crédito al consumo

El modelo BNPL difiere del crédito al consumo tradicional tanto en su forma como en su función. Las tarjetas de crédito y otros productos de crédito renovable ofrecen una línea de crédito abierta que puede reutilizarse en el tiempo. Por lo general, acumulan cargos por intereses que aumentan rápidamente si no se paga el saldo total. En el modelo BNPL, el crédito suele ser cerrado y estar vinculado a una compra específica. Normalmente se paga en cuotas fijas durante un plazo breve y sin intereses. 

Esta estructura ofrece claridad y facilidad de uso para los consumidores, al tiempo que transforma una opción de pago en una herramienta de ventas para los comerciantes. Para los proveedores de crédito, que usualmente son empresas fintech, este modelo depende de varios elementos. Entre ellos están la evaluación ágil de riesgos, la integración digital en el punto de pago, la cobranza automatizada y, cada vez más, el uso de datos alternativos para evaluar a prestatarios con historial crediticio limitado.

Algunas investigaciones recientes sobre el modelo del producto, el análisis de la estructura empresarial y la evaluación crediticia mediante datos alternativos sugieren que el modelo BNPL no es simplemente un sustituto de bajo costo para las tarjetas de crédito. Más bien, se trata de un producto de pago a plazos integrado digitalmente y diseñado para funcionar en el momento de la compra, con procesos de aprobación y pago integrados en el propio flujo de pagos.

Esa distinción es especialmente relevante en América Latina. En muchos mercados, una gran parte de los hogares tiene ingresos irregulares, un historial crediticio insuficiente o carece de un acceso significativo al crédito tradicional sin garantía. En esas condiciones, el atractivo del modelo BNPL no radica solo en su precio, sino también en su accesibilidad. Un préstamo que se pueda ofrecer en cuestión de segundos en el punto de venta puede llegar a consumidores que no tienen acceso a los canales de crédito convencionales. 

La desventaja es que esas mismas características de diseño que facilitan el acceso también pueden reducir la conciencia del consumidor sobre las consecuencias de endeudarse. Cuando la decisión crediticia se reduce al momento de pagar, la transacción puede parecer más una opción de pago que una obligación de deuda.

Ampliar el acceso a los servicios financieros para los consumidores

A primera vista, los argumentos a favor de los préstamos BNPL desde el punto de vista del bienestar del consumidor son sólidos. Para los hogares sin acceso a crédito formal asequible, los productos a plazos pueden estabilizar el gasto, facilitar compras esenciales y reducir la dependencia de formas de financiamiento más caras o menos transparentes. Esto puede ser especialmente relevante en los segmentos de menores ingresos, donde existe una volatilidad considerable en el flujo de caja y las restricciones de liquidez son severas. 

La propia experiencia de la región con los pagos digitales sugiere que las nuevas infraestructuras pueden ampliar la inclusión financiera. En Brasil, a finales de 2023, el 74% de los adultos inscritos en CadÚnico —que es el registro de personas con bajos ingresos— tenía una llave de Pix y el 72% había utilizado Pix durante el año. Esa evidencia, disponible en datos recientes sobre educación financiera, indica que los sistemas digitales pueden llegar a poblaciones que históricamente han estado desatendidas por el sector bancario.

Sin embargo, el acceso no garantiza automáticamente la igualdad de condiciones en todos los ámbitos. Los datos regionales indican que el uso de pagos digitales sigue siendo menor entre las poblaciones de bajos ingresos, zonas rurales, personas mayores, pueblos indígenas y trabajadores informales. Esto se debe, en gran parte, a que la baja confianza y la limitada capacidad digital siguen siendo barreras importantes para su adopción. 

En México, una reciente investigación basada en encuestas del BID concluye que la baja capacidad digital y la escasa confianza financiera se asocian con un menor uso de pagos digitales en transacciones en línea. Estos hallazgos son importantes porque es probable que los préstamos BNPL resulten más atractivos precisamente allí donde las reservas financieras son más escasas.

Riesgos para las personas en situación de vulnerabilidad económica

La evidencia internacional sobre salud financiera invita, por lo tanto, a la prudencia. Un importante estudio revela que, tras adoptar los préstamos BNPL, los consumidores se enfrentaron a comisiones por sobregiro más elevadas, mayores gastos por intereses de tarjetas de crédito y más cargos por pagos atrasados. Esto sugiere que los préstamos a plazos pueden agravar las dificultades financieras en lugar de sustituir otras deudas. 

Un experimento aleatorio llega a la misma conclusión: la disponibilidad de los préstamos BNPL impulsa el consumo de manera más pronunciada en los usuarios propensos a las compras impulsivas. Además, este grupo tiende a incumplir sus pagos con mayor frecuencia y a acumular más recargos. 

Al mismo tiempo, un estudio sobre la reforma de historiales crediticios muestra que, cuando las obligaciones de los préstamos BNPL se hacen más visibles en el sistema, su uso disminuye. Como resultado, el comportamiento de pago mejora, especialmente entre los prestatarios de mayor riesgo. 

En conjunto, esta evidencia sugiere que los préstamos BNPL pueden mejorar el bienestar de los consumidores cuando se usan en lugar de modalidades de crédito más costosas o menos adecuadas. Sin embargo, también pueden debilitar las finanzas familiares cuando las obligaciones no son transparentes. En esos casos, fomentan pequeñas deudas recurrentes que son fáciles de subestimar y difíciles de monitorear.

Para los consumidores con ingresos más bajos, cuyos flujos de caja son volátiles, incluso las obligaciones de financiamiento a corto plazo pueden aumentar su vulnerabilidad si se acumulan varias compras al mismo tiempo. Por lo tanto, la preocupación desde el punto de vista de las políticas no se limita al sobreendeudamiento convencional. También abarca la fragmentación gradual de las deudas en múltiples obligaciones pequeñas que, consideradas de forma aislada, pueden parecer manejables, pero en conjunto pueden volverse abrumadoras.

Comparte
Únete a nuestra comunidad Suscríbete
Nuestros pódcasts
Nuestros videos
Jump back to top