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Herramienta del BID mide impacto de desastres naturales en inflación en Ecuador

Investigación para el desarrollo Herramienta del BID mide impacto de desastres naturales en inflación en Ecuador Una herramienta del BID ayuda a Ecuador a evaluar cómo las inundaciones y sequías afectan los precios de los alimentos, la inflación y otras regiones. Oct 27, 2026
Una herramienta del BID ayuda a medir el impacto de los desastres naturales en la inflación en Ecuador
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Ideas clave
  • El Departamento de Investigación del BID ha desarrollado una base de datos de variables ambientales históricas y previstas para apoyar la investigación sobre cómo los desastres naturales afectan la política monetaria y la estabilidad financiera.
  • Con esta base de datos, el Banco Central del Ecuador está analizando cómo las inundaciones y sequías, tanto en la costa como en la sierra del país, afectan los precios de los alimentos y si estos efectos se transmiten entre regiones y repercuten en la inflación nacional.
  • Los resultados muestran que los desastres ambientales pueden generar presiones inflacionarias locales y efectos indirectos entre regiones.
     

Los desastres ambientales son cada vez más relevantes para la política monetaria. Pueden afectar la producción agrícola y las cadenas de suministro, y generar presiones inflacionarias que pueden extenderse más allá de las zonas directamente afectadas. Estos riesgos son particularmente relevantes para los bancos centrales de economías como la de Ecuador, donde los precios de los alimentos representan una parte significativa del consumo de los hogares y los instrumentos disponibles para responder a una inflación impulsada por la oferta suelen ser limitados.

Una base de datos del BID para analizar riesgos ambientales

Ante la creciente relevancia de los riesgos ambientales, el Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha desarrollado una base de datos con variables ambientales históricas y pronosticadas. Creada a través de una cooperación técnica con bancos centrales, la base de datos incluye variables clave como las precipitaciones, la temperatura y los cultivos, y permite a los bancos centrales de la región investigar cómo los riesgos ambientales afectan la política monetaria y la estabilidad financiera.

El Banco Central del Ecuador está utilizando esta herramienta, junto con datos económicos, para estudiar cómo las inundaciones y las sequías afectan la dinámica de la inflación a nivel nacional. Los resultados indican que las inundaciones en la costa son las que tienen el mayor impacto directo en los precios locales de los alimentos. Sin embargo, las sequías en la sierra tienen un efecto menos inmediato, aunque más persistente, ya que elevan la inflación durante gran parte del año siguiente. Este hallazgo es fundamental, ya que permitirá a los responsables de políticas públicas mejorar los sistemas de alerta temprana, detectar presiones emergentes por el lado de la oferta y ayudar a los hogares y a las empresas a ajustar sus decisiones.

Ecuador es un ejemplo de una economía pequeña y dependiente de la agricultura, en la que los fenómenos ambientales extremos afectan la producción agrícola y alteran las cadenas de suministro, un desafío que se ve agravado por el hecho de que el país tiene una economía totalmente dolarizada y, por lo tanto, cuenta con instrumentos limitados para contrarrestar la inflación impulsada por la oferta.

Esas condiciones llevaron al Banco Central del Ecuador a utilizar la nueva base de datos del BID para estudiar la magnitud y persistencia de los efectos inflacionarios de los desastres naturales, así como hasta qué punto esos efectos se extienden más allá de la región en la que se origina el desastre y se transmiten a través de la red nacional de suministro.

Cómo se miden los choques ambientales

Para medir los fenómenos ambientales, un estudio de próxima publicación del Banco Central del Ecuador elabora índices regionales basados en condiciones de lluvias extremas. Posteriormente, los eventos meteorológicos locales se agregan a nivel de cantón y se agrupan en las regiones de la costa y la sierra. El índice final pondera cada cantón según su participación en la producción agrícola regional. Esto hace que el indicador sea más relevante desde el punto de vista de las políticas públicas, ya que no solo refleja dónde ocurren los fenómenos ambientales, sino también si afectan a las zonas más importantes para el abastecimiento de alimentos y, en consecuencia, para la dinámica de la inflación.

Para estimar cómo responden los precios a lo largo del tiempo, el estudio utiliza el método de proyecciones locales para mostrar, mes a mes durante el año posterior a un fenómeno ambiental, cuánto han variado acumulativamente los precios de los alimentos en respuesta a dicho fenómeno. A diferencia de un efecto promedio único, este enfoque capta tanto el impacto inmediato de una inundación o sequía como la duración de dicho impacto.

Las estimaciones también toman en cuenta los patrones estacionales normales de los precios y la inflación reciente. Como resultado, las respuestas pueden atribuirse con mayor claridad al propio desastre ambiental, y los resultados se presentan junto con los intervalos de confianza del 95%. Este enfoque aísla el efecto de cada tipo de fenómeno ambiental por región. Permite identificar con mayor claridad el impacto de cada fenómeno extremo y reduce el riesgo de confundirlo con otros fenómenos meteorológicos que ocurren simultáneamente en otras partes del país.

Los desastres naturales locales pueden influir en la inflación a nivel nacional

Los resultados pueden resumirse en tres mensajes, organizados según su alcance geográfico.

  1. Impactos directos locales: Las inundaciones en la costa tienen el mayor impacto directo en los precios locales de los alimentos, lo que eleva la inflación regional de los alimentos durante los cinco meses posteriores al evento, antes de comenzar a disminuir gradualmente. En cambio, las sequías en la sierra tienen un efecto menos inmediato pero considerablemente más persistente: la inflación aumenta gradualmente y se mantiene elevada durante gran parte del año siguiente.
  2. Efectos indirectos entre regiones: Los desastres ambientales no se limitan a la región en la que se originan. Las inundaciones en la costa también elevan los precios de los alimentos en la sierra, con un efecto comparable en magnitud al impacto regional directo.  Asimismo, las sequías en la sierra aumentan los precios de los alimentos en la costa. Estos efectos indirectos reflejan la fuerte integración del sistema de distribución de alimentos del Ecuador y confirman que los riesgos inflacionarios relacionados con el medioambiente tienen un alcance nacional, incluso cuando el fenómeno subyacente es regional.
  3. Efectos a nivel nacional: A nivel nacional, tanto las inundaciones costeras como las sequías en la sierra elevan la inflación de los alimentos. Sin embargo, solo las sequías en la sierra tienen un efecto claro en la inflación general, debido a su mayor persistencia y a un rezago más prolongado en la trasmisión de los precios de los alimentos a la canasta general de consumo.

Anticipar y comunicar el efecto de los desastres naturales en los precios

Para las autoridades monetarias, estos análisis recalcan la importancia de contar con una gran capacidad para anticipar, medir y comunicar los riesgos relacionados con el medioambiente que afectan los precios.

En las economías con una política monetaria activa, esto puede ayudar a los bancos centrales a evaluar si es probable que un choque ambiental sea temporal o persistente y a ajustar su orientación de política monetaria en consecuencia. En una economía totalmente dolarizada como la de Ecuador, donde no se dispone de herramientas convencionales como las tasas de interés y el tipo de cambio, esta capacidad de anticipación es aún más importante. Permite al banco central realizar una evaluación oportuna y comunicar con claridad los riesgos de inflación, lo que ayuda a anclar las expectativas y, al mismo tiempo, contribuye a la coordinación de políticas públicas.

Los resultados ponen de relieve tres cuestiones clave en materia de políticas públicas:

  1. Incorporación del riesgo ambiental en el análisis económico habitual: Los indicadores ambientales deberían incorporarse de manera sistemática al seguimiento de la inflación y en los ejercicios de pronóstico a corto plazo. Esto incluye el seguimiento de los fenómenos meteorológicos extremos, la identificación de su concentración geográfica y su relación con las principales cadenas de suministro de alimentos. Hacerlo puede mejorar los sistemas de alerta temprana y permitir que los responsables de la formulación de políticas públicas detecten las presiones emergentes sobre la oferta antes de que se reflejen plenamente en los precios.
  2. Fortalecimiento de las evaluaciones prospectivas de la dinámica de la inflación: Los desastres naturales afectan los precios con diferentes tiempos de respuesta y niveles de persistencia. Distinguir entre perturbaciones de corta duración y efectos más graduales pero prolongados es fundamental para la toma de decisiones de políticas públicas. Un enfoque prospectivo que analice cómo evolucionan las perturbaciones a lo largo del tiempo puede ayudar a evaluar si es probable que las presiones inflacionarias disminuyan o persistan, y servir de base para una respuesta de política adecuada.
  3. Mejora de la comunicación de los riesgos de inflación relacionados con el medioambiente: Una comunicación clara y oportuna puede desempeñar un papel fundamental en la gestión de las expectativas, especialmente cuando los instrumentos de política son limitados. Explicar la naturaleza de los desastres ambientales, su duración prevista y su posible impacto en los precios puede ayudar a los hogares, las empresas y otros responsables de la formulación de políticas públicas a ajustar sus decisiones. Con el tiempo, integrar los riesgos climáticos en los marcos de comunicación habituales puede reforzar la credibilidad y favorecer una coordinación más eficaz entre las instituciones.

Este estudio realizado en el Banco Central del Ecuador muestra cómo los riesgos ambientales pueden afectar los mandatos fundamentales de los bancos centrales en materia de estabilidad de precios y estabilidad financiera. Experiencias relacionadas de Ecuador y otros países de la región se analizan en la publicación del BID: Los riesgos financieros ambientales: una perspectiva desde los bancos centrales (solo disponible en inglés). 

A medida que los riesgos ambientales se vuelven más frecuentes, fortalecer el análisis y los sistemas de alerta temprana puede ayudar a los responsables de políticas públicas a tomar decisiones económicas más informadas y anticipar presiones inflacionarias.

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