- Los desastres naturales son cada vez más una fuente de riesgo para la estabilidad financiera y bancaria, especialmente en América Latina.
- El Departamento de Investigación del BID está apoyando a ocho bancos centrales de América del Sur para fortalecer la investigación, las herramientas analíticas y la cooperación regional en torno a los riesgos financieros ambientales.
- El Banco Central del Paraguay organizó una reunión el 19 de marzo de 2026 en Asunción, donde economistas compartieron investigaciones y propuestas de política.
- La evidencia regional muestra que sequías, inundaciones, olas de calor y eventos de El Niño se asocian con mayor morosidad, menor crecimiento del crédito y mayor inflación.
Tradicionalmente, los gobiernos han abordado los riesgos medioambientales mediante instrumentos fiscales como los sistemas de comercio de emisiones y los subsidios para nuevas tecnologías energéticas. Además, las políticas relacionadas con el desarrollo resiliente se han mantenido, en gran medida, dentro del ámbito fiscal. Sin embargo, aunque las herramientas fiscales son eficaces, por sí solas resultan insuficientes, ya que los riesgos climáticos se entrecruzan cada vez más con los mandatos fundamentales de las autoridades monetarias, entre ellos el control de la inflación y la estabilidad financiera.
Ahí es donde entra en juego una iniciativa de cooperación técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) centrada en la investigación y la cooperación regional. El Departamento de Investigación del BID actualmente está prestando apoyo a ocho bancos centrales sudamericanos —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay— para desarrollar análisis y políticas más eficaces que refuercen la resiliencia ante las crisis medioambientales.
Los bancos centrales, que han fortalecido mucho su capacidad técnica y analítica en las últimas décadas, están bien posicionados para contribuir a mitigar este tipo de riesgos. En este caso, están reforzando sus herramientas analíticas, la investigación y la cooperación regional para evaluar y gestionar mejor los riesgos financieros relacionados con la naturaleza, lo que contribuye a garantizar la resiliencia y la estabilidad de los sistemas financieros.
Además, en América del Sur, donde se ha demostrado que fenómenos como las sequías, las inundaciones, las olas de calor y El Niño pueden afectar de forma importante al crecimiento del crédito, al rendimiento de los préstamos y a la inflación, la colaboración regional y el desarrollo de un marco analítico común es clave para gestionar dichas amenazas.
Reunión en Paraguay para intercambiar ideas
Un hito importante fue la reunión celebrada el 19 de marzo de 2026, en Asunción, Paraguay, organizada por el Banco Central del Paraguay, en la que economistas de los bancos centrales intercambiaron ideas, compartieron experiencias y presentaron investigaciones en curso sobre la relación entre el riesgo medioambiental, la estabilidad financiera y la política monetaria. Todos esos esfuerzos buscan reforzar la capacidad analítica en la región.
Tanto la reunión como la cooperación técnica, ya en su tercer año, llegan en un momento clave para los bancos centrales. Para cumplir con sus mandatos de estabilidad de precios y estabilidad financiera, cada vez resulta más necesario que supervisen la exposición del sistema financiero a la incertidumbre relacionada con fenómenos meteorológicos extremos. Las instituciones financieras con carteras de préstamos concentradas en regiones o sectores vulnerables están más expuestas a desastres medioambientales. Cuando estos riesgos se materializan, pueden debilitar la capacidad de los bancos para ofrecer financiamiento y mecanismos de transferencia de riesgos, que son fundamentales para la recuperación económica tras desastres naturales. Por ese motivo, los bancos centrales, tanto en su función de autoridades monetarias como de reguladores financieros, desempeñan un papel clave en la evaluación de este tipo de riesgos financieros.
Los desastres naturales pueden desestabilizar los sistemas bancarios a través de riesgos físicos (daños causados por fenómenos meteorológicos extremos) y de riesgos de transición (ajustes económicos asociados al cambio hacia una economía sostenible). Estos riesgos pueden traducirse en vulnerabilidades financieras más amplias, incluidas las relacionadas con la liquidez y el crédito. Esta cuestión es especialmente relevante en América Latina y el Caribe, donde los bancos dominan el sistema financiero. A diferencia de otras regiones, en las que los mercados de capitales son más importantes, los bancos de la región concentran la mayor parte del ahorro financiero y actúan como principal canal de intermediación financiera, canalizando recursos de los ahorradores a los prestatarios. Por lo tanto, la inestabilidad del sistema bancario puede tener una repercusión considerable sobre el ahorro, la inversión y el crecimiento económico de la región.
Abordar los retos regionales comunes
Ante estos retos regionales comunes, la cooperación técnica se articula en torno a tres componentes principales:
- Estrategia regional y planes de acción (acuerdo y orientación): desarrollar una visión común sobre la evolución del papel de los bancos centrales a la hora de responder a desastres medioambientales e identificar los instrumentos de política más adecuados. Esto incluye reuniones virtuales, seminarios y diálogos de políticas.
- Análisis e investigación (generación de evidencia y conocimiento especializado): fortalecer la capacidad de los bancos centrales para evaluar los riesgos financieros y monetarios derivados de desastres naturales mediante el desarrollo de datos, proyectos de investigación y el apoyo a conferencias. Esta labor contribuye a reforzar la capacidad institucional y promueve el intercambio de conocimientos entre países.
- Metodologías y herramientas para su aplicación regional (aplicación práctica): proporcionar orientación sobre cómo los bancos centrales pueden gestionar los riesgos relacionados con desastres naturales mediante el desarrollo de marcos de pruebas de estrés y modelos macroeconómicos, en colaboración con economistas de los propios bancos centrales. También incluye talleres para facilitar la adopción de estas herramientas.
La importancia de las pruebas de estrés
Algunos bancos centrales ya han comenzado a desarrollar pruebas de estrés relacionadas con la naturaleza en el marco de la cooperación técnica, con el fin de evaluar cómo podría comportarse el sistema bancario bajo distintos escenarios medioambientales. Estas pruebas evalúan la resiliencia de las instituciones financieras frente a riesgos físicos y de transición, lo que permite identificar vulnerabilidades en las carteras de préstamos y anticipar posibles tensiones sistémicas. Al incentivar a los bancos comerciales a analizar su exposición a este tipo de fenómenos, los bancos centrales pueden promover medidas preventivas que protejan la solvencia, la rentabilidad y la liquidez de los bancos.
Varios bancos centrales están analizando cómo uno de los principales riesgos de la región relacionados con fenómenos meteorológicos extremos – las sequías – puede afectar tanto a la estabilidad financiera como a la estabilidad de precios. En Argentina, estudios muestran que durante la sequía de 2022-2023 el crecimiento del crédito se desaceleró y la morosidad aumentó entre las empresas afectadas por la sequía, en comparación con aquellas no expuestas. Sin embargo, esto no tuvo ningún impacto sistémico significativo en los bancos. En Colombia, algunos estudios indican que los episodios de sequía pueden debilitar la solvencia de las empresas hidroeléctricas, limitando su capacidad de cumplimiento y elevando el riesgo crediticio para las instituciones financieras. En Uruguay, los shocks medioambientales que afectan a la agricultura – como las olas de calor, las sequías y los incendios forestales – aumentan las pérdidas crediticias esperadas de los bancos. En Chile, alrededor del 27% de las carteras de préstamos comerciales están expuestas a riesgos relacionados con desastres naturales. Por último, en Ecuador, estudios en curso señalan que variaciones en la precipitación y la temperatura en las diferentes regiones afectan el comportamiento de la inflación a nivel nacional.
Otros bancos centrales están analizando los efectos macrofinancieros del fenómeno de El Niño. En Brasil, una prueba de estrés de riesgo físico indica que un escenario medioambiental adverso aumenta la proporción de activos de dudoso cobro en las carteras bancarias. En Paraguay, se estima que los episodios moderados de El Niño aumentan la inflación subyacente, provocan una depreciación del tipo de cambio y elevan la tasa de morosidad. Los datos de Perú indican que una mayor probabilidad del fenómeno de El Niño tiene un efecto neto positivo en el crecimiento del crédito y la capitalización bancaria
Al reunir a economistas de bancos centrales, el taller del BID celebrado en Asunción sirvió como plataforma para intercambiar estas experiencias, así como modelos, metodologías y resultados de investigación. Esto contribuyó a armonizar los puntos de vista sobre la evolución del papel de los bancos centrales y a impulsar un enfoque regional común frente a estos desafíos . Las conversaciones demostraron cómo el apoyo del BID está fortaleciendo la capacidad de la región para analizar los riesgos financieros y monetarios relacionados con el clima, desarrollar herramientas prácticas y diseñar estrategias destinadas a construir sistemas financieros más resilientes.
Palabras clave:
Investigación y Desarrollo