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Apostando por la competencia: por qué los mercados financieros son importantes para el desarrollo

Investigación para el desarrollo Apostando por la competencia: por qué los mercados financieros son importantes para el desarrollo La competencia limitada en la banca eleva los costos; la innovación y las reformas pueden ampliar sistemas financieros inclusivos y competitivos. Jun 23, 2026
Apostando por la competencia: por qué los mercados financieros son importantes para el desarrollo
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Datos destacados
  • La alta concentración y baja competencia en los sistemas bancarios de América Latina y el Caribe limitan el acceso al crédito y encarecen su costo.
  • Esto se traduce en una menor innovación, menos incentivos para ampliar los servicios a los prestatarios desatendidos y altos costos de financiamiento para las pymes.
  • Las plataformas de pago digitales y las reformas para la portabilidad de préstamos e interoperabilidad de sistemas de pago podrían potenciar la competencia y permitir que los bancos financien mejor el crecimiento sin dejar de proteger el ahorro.
     

El acceso a financiamiento asequible es fundamental para el desarrollo económico. Las empresas necesitan crédito para invertir y crecer, y los hogares dependen de los préstamos para hacer frente a las fluctuaciones de ingresos, comprar vivienda o financiar la educación. Sin embargo, en toda América Latina y el Caribe, el crédito sigue siendo no solo escaso sino costoso, en gran parte debido a la escasa competencia en el sector bancario.

Los bancos de la región son rentables, y a menudo lo son en grado extremo. Pero una alta rentabilidad no significa necesariamente que haya eficiencia. Por el contrario, podría reflejar estructuras de mercado concentradas en las que un pequeño número de grandes instituciones domina el mercado crediticio. Cuando la competencia es escasa, el costo del crédito aumenta, el acceso se reduce y el dinamismo económico se ve afectado. 

Este es uno de los mensajes clave del último informe Desarrollo en las Américas del BID, Mercados y desarrollo: Cómo la competencia puede mejorar vidas, que ofrece varias recomendaciones para aumentar la competencia en el sector bancario, entre ellas la promoción de una mejor información crediticia, una mayor interoperabilidad en los sistemas de pago y unos mercados de capitales más profundos.

Concentración en los sistemas bancarios

Los sistemas bancarios de América Latina y el Caribe suelen estar muy concentrados. En muchos países, los cinco bancos más grandes controlan la mayor parte de los activos financieros. Los indicadores de rentabilidad, como el rendimiento sobre los activos y sobre el capital propio, son sistemáticamente más elevados que en las economías avanzadas. Los diferenciales de las tasas de interés, es decir, la diferencia entre las tasas de los préstamos y las de los depósitos, también son más amplios.

Esto se debe, en parte a la volatilidad macroeconómica, al riesgo de incumplimiento y a la fragilidad en el cumplimiento contractual. Pero estos factores estructurales no explican por completo la brecha. El poder de mercado desempeña un papel importante. Ante la concentración del crédito en unos pocos bancos, se reduce la presión para estrechar los márgenes, innovar o extender servicios hacia segmentos desatendidos. El resultado es un sistema financiero estable, pero no lo suficientemente dinámico.

La escasa competencia bancaria encarece el crédito

La escasa competencia bancaria se traduce en mayores costos de financiamiento para las empresas, especialmente para las pymes. Los elevados márgenes bancarios aumentan el umbral de rentabilidad para la inversión. Los proyectos que serían rentables con tasas de interés más bajas nunca llegan a ponerse en marcha. Los emprendedores posponen la expansión, y las empresas informales permanecen en la pequeña escala en lugar de transitar hacia la formalidad y el crecimiento.

Las restricciones al crédito distorsionan, por tanto, vínculos económicos fundamentales. Las empresas más grandes y con mejores contactos consiguen financiamiento con mayor facilidad, mientras que las empresas más pequeñas o de reciente creación tienen dificultades para acceder a préstamos, independientemente del costo. 

Esta dinámica agrava en la región el problema del "vacío en el segmento medio": una proliferación de microempresas y un número reducido de grandes empresas, con muy pocas empresas en crecimiento entre ambas. Los hogares se enfrentan a obstáculos similares. Debido a la limitada oferta en los mercados hipotecarios y al elevado costo del crédito al consumo, la exclusión financiera continúa siendo generalizada, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos.

Fomentar la competencia sin comprometer la estabilidad del sistema

La expansión de la competencia bancaria suele verse con recelo, ya que a los formuladores de políticas públicas les preocupa que esta pueda socavar la estabilidad financiera al fomentar una asunción excesiva de riesgos. Pero es fundamental que aumente la competencia. Permite que el sector financiero desempeñe su función de asignación de recursos, dirigiendo el capital hacia los usos más productivos. 

Además, puede ir acompañada de una regulación eficaz y estabilizadora a través de marcos de supervisión, requisitos de capital y regímenes de resolución. De hecho, la propia concentración excesiva puede generar un riesgo sistémico al crear instituciones "demasiado grandes para quebrar".

La promesa de la disrupción digital

Aunque los sistemas bancarios tradicionales han tardado en abrirse, las tecnologías digitales están empezando a impulsar cambios importantes. Las nuevas empresas de tecnología financiera (Fintech), en particular, están contribuyendo a transformar los servicios financieros en toda la región. 

Al aprovechar los datos, las plataformas móviles y los menores costos operativos están llegando a clientes que históricamente habían quedado excluidos del sistema financiero formal. Las regulaciones que fomentan la entrada de las empresas Fintech podrían impulsar aún más esta tendencia positiva. 

Por su parte, los sistemas de pago instantáneo están reduciendo los costos de transacción, ampliando el alcance financiero y generando registros de datos que mejoran la calificación crediticia. A medida que más personas y empresas realizan transacciones digitales, las asimetrías de información se reducen, lo que hace que los préstamos sean menos riesgosos y más competitivos.

Prioridades políticas

Otras reformas, destacadas en el informe, también pueden reducir el poder de mercado de los bancos tradicionales e inyectar dinamismo a la economía, desempeñando así un papel fundamental para el desarrollo. Pueden contribuir a corregir una situación donde la competencia es limitada y el capital fluye desproporcionadamente hacia actores establecidos con conexiones, en lugar de hacia competidores dinámicos. Esta falta de profundidad en los mercados crediticios termina limitando la productividad, frenando la creación de empleo y agravando la desigualdad.

Los sistemas de información crediticia, por ejemplo, pueden reforzarse para que las entidades crediticias puedan evaluar el riesgo con mayor precisión, lo que contribuiría a reducir las primas de riesgo y a disminuir las barreras de entrada para las nuevas instituciones.

Fomentar la interoperabilidad en los sistemas de pago contribuiría a evitar que los operadores tradicionales controlen las vías de acceso a los servicios financieros para los hogares y las empresas, ampliando así la participación e intensificando la presión competitiva.

Facilitar la portabilidad de los préstamos puede permitir a los prestatarios transferir sus préstamos de una institución a otra con menos obstáculos administrativos y legales. Como resultado, los costos de cambio disminuirían y los prestamistas se verían obligados a competir de manera más agresiva en cuanto a precios y calidad del servicio.

Por último, es necesario profundizar los mercados de capitales para reducir la dependencia de los sistemas bancarios concentrados y ampliar las opciones de financiamiento de las empresas.

Ninguna de estas reformas por sí sola supone un cambio transformador. Sin embargo, en conjunto, pueden modificar de manera significativa la dinámica competitiva en los mercados financieros. Los sistemas bancarios de la región son, en muchos aspectos, un ejemplo de éxito, ya que son más estables y están mejor regulados que en décadas pasadas. Pero la estabilidad no es suficiente. 

Para que el sector financiero impulse el desarrollo, también debe ser competitivo, inclusivo e innovador, con márgenes más bajos, un acceso más amplio y una mayor competencia que permita que el crédito llegue a los emprendedores y a los hogares que más lo necesitan. Es fundamental que haya más competencia para que los sistemas bancarios puedan financiar mejor el crecimiento y, al mismo tiempo, proteger los ahorros. En economías donde el capital sigue siendo escaso y costoso, eso podría marcar la diferencia.

 

Descargar el informe Mercados y desarrollo
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