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El Corredor Bioceánico de Capricornio: Paraguay en el centro de la integración sudamericana

Integración Regional El Corredor Bioceánico de Capricornio: Paraguay en el centro de la integración sudamericana Conectar el Atlántico y el Pacífico, acercar mercados y reducir distancias: esa es la apuesta de la iniciativa de integración regional más ambiciosa de Sudamérica. Jun 9, 2026
Bridge Porto Murtinho (Brasil) - Carmelo Peralta (Paraguay)
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Ideas clave
  • Situado en el corazón de la nueva ruta, Paraguay está llamado a desempeñar un papel clave en la conexión entre los principales polos productivos de Sudamérica, los mercados regionales y las rutas comerciales del Pacífico.
  • Para materializar ese potencial, Argentina, Brasil, Chile y Paraguay avanzan en una agenda común que combina infraestructura, coordinación institucional y facilitación del comercio.
  • Pero las obras por sí solas no bastan: la coordinación fronteriza, el intercambio de información y la cooperación aduanera serán decisivos para convertir el corredor bioceánico en un verdadero vector de integración regional.

Sudamérica lleva décadas debatiendo cómo conectar las costas atlántica y pacífica. El Corredor Bioceánico de Capricornio es, sin duda, la respuesta más concreta que ha surgido de esa conversación hasta la fecha: un corredor vial de más de 3.800 kilómetros que unirá el puerto de Santos, en Brasil, con los puertos chilenos de Antofagasta y Tarapacá. 

En su recorrido atraviesa cuatro países y conecta algunos de los territorios más dinámicos del continente: los estados de São Paulo y Mato Grosso do Sul en Brasil; los departamentos de Boquerón, Alto Paraguay y Presidente Hayes en Paraguay; las provincias de Salta y Jujuy en Argentina; y las regiones de Antofagasta y Tarapacá en Chile.

 

El Corredor Bioceánico Capricornio
Un corredor, cuatro países y una visión compartida

Sin embargo, el potencial del Corredor Bioceánico de Capricornio va mucho más allá de la infraestructura vial. Una vez plenamente operativo, conectará territorios históricamente aislados con nuevos mercados, impulsará el desarrollo productivo, fortalecerá las cadenas de valor del agronegocio, la minería, el turismo y la logística, y acercará las regiones del interior a los puertos y mercados del Pacífico.

Con ese fin, los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay crearon un mecanismo de coordinación entre sus cancillerías, que articula acciones en ámbitos tan diversos como las aduanas, la agricultura, el transporte y la seguridad. Esa dimensión institucional resulta tan importante como la infraestructura física: un corredor de esta escala no se construye únicamente con asfalto y puentes, sino que requiere asimismo coordinar normas, procedimientos e instituciones.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha desempeñado un papel clave en este proceso. Desde 2023, ha apoyado la creación del Foro de Entidades Subnacionales y la elaboración del Plan Maestro del Corredor, que identifica medidas para facilitar el comercio y una cartera de proyectos de infraestructura en transporte, logística, energía y conectividad digital. Actualmente, también impulsa estudios sobre cadenas de valor y un análisis estratégico socioambiental del Corredor.

El Corredor enfrenta hoy dos desafíos de infraestructura decisivos. El primero es el paso Porto Murtinho (Brasil)–Carmelo Peralta (Paraguay), cuyo puente se encuentra próximo a concluirse. 

 

Bridge Porto Murtinho (Brasil) - Carmelo Peralta (Paraguay)

El segundo es el paso Pozo Hondo (Paraguay)–Misión La Paz (Argentina), que aún se encuentra en fase de estudios de factibilidad. Paraguay ocupa una posición central en ambos pasos, lo que refuerza su papel estratégico para completar la continuidad física del Corredor y aprovechar plenamente su potencial.

Paraguay: la ventaja estratégica de estar en el centro

Como país sin salida al mar, Paraguay depende de corredores eficientes para mover sus exportaciones e importaciones. Hoy, el 75% de sus cargas se moviliza a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná; el resto sale por vía terrestre hacia Brasil o hacia los puertos chilenos del Pacífico. Esta dependencia tiene un costo tangible: la infraestructura terrestre y las condiciones de los pasos fronterizos pueden representar hasta el 12% del costo final de los productos que entran y salen del país, frente al 6%–8% observado en vecinos como Argentina y Brasil.

El contexto económico hace esta agenda más urgente que nunca. En 2025, la economía paraguaya creció un 6,6%, por encima del promedio de la última década, mientras que la formación bruta de capital fijo se expandió un 12,2%, reflejando un fuerte dinamismo de la inversión. Al mismo tiempo, sectores con alto potencial exportador continuaron ganando terreno: las exportaciones farmacéuticas aumentaron un 18,9% interanual y la industria maquiladora superó los US$1.000 millones en exportaciones industriales.

A este escenario se suma la entrada en vigor del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea en mayo de 2026, que abre a Paraguay las puertas de un mercado de más de 700 millones de consumidores. Dado que las exportaciones paraguayas a la Unión Europea apenas alcanzan actualmente los US$350 millones anuales, el margen de crecimiento es considerable. Pero para que ese dinamismo económico y esas nuevas oportunidades comerciales se traduzcan en una mayor competitividad, Paraguay necesita corredores que funcionen.

Los avances concretos: infraestructura, instituciones y facilitación comercial

Paraguay ha respondido con una agenda integral articulada en torno al Plan Nacional de Logística 2030, con apoyo del BID, que avanza simultáneamente en los ámbitos de la infraestructura, el fortalecimiento institucional y la facilitación comercial.

En infraestructura física, el proyecto más emblemático es la Ruta Nacional PY15, que recorrerá 532 kilómetros entre Carmelo Peralta y Pozo Hondo. Actualmente en construcción con financiamiento del BID y FONPLATA, esta vía permitirá conectar dos de los pasos clave del Corredor y facilitar exportaciones paraguayas hacia Brasil y Chile por unos US$220 millones anuales, principalmente productos ganaderos (65%), agrícolas (19%) y lácteos (16%). A ello se suman el puente de Carmelo Peralta, próximo a inaugurarse, y el compromiso de Paraguay de construir el puente Pozo Hondo–Misión La Paz, actualmente en fase de estudios.

Ahora bien, los avances no se limitan a la infraestructura. La creación de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) fortaleció la administración aduanera y tributaria, con efectos directos sobre la facilitación del comercio exterior. En paralelo, el BID apoya a Paraguay a través del Programa de Apoyo a la Inserción Internacional, Promoción y Facilitación Comercial, que impulsa iniciativas como la modernización digital de REDIEX, la internacionalización de las MiPYMES exportadoras y la puesta en marcha de un modelo de gestión coordinada de fronteras en Presidente Franco.

Los beneficios potenciales del Corredor, una vez operativo, serán notables. Estudios del BID estiman que la inversión necesaria, cercana a los US$600 millones, generaría beneficios económicos anuales de alrededor de US$60 millones para territorios históricamente aislados, entre ellos el Chaco paraguayo. En conjunto, la inversión ofrecería una tasa de retorno cercana al 6,6% para las economías participantes.

 

Ruta Chaco (Paraguay)
El Corredor Bioceánico, una tarea de cooperación

Pavimentar la ruta y construir los puentes es una condición necesaria, pero no suficiente. Para que el Corredor funcione como una cadena logística continua, los cuatro países también deben poner a punto el andamiaje institucional y digital que permita a las mercancías circular con fluidez. Esto exige una visión compartida de la gestión fronteriza y, en particular, autoridades capaces de intercambiar información en tiempo real, gestionar riesgos de manera coordinada y evitar controles duplicados.

En el caso de Paraguay, esto implica avanzar simultáneamente con Brasil en el paso de Carmelo Peralta–Porto Murtinho y con Argentina en el paso de Pozo Hondo–Misión La Paz, así como mejorar la coordinación y el intercambio de información entre las respectivas autoridades fronterizas. 

También Chile está llamado a desempeñar un papel fundamental. Los pasos de Jama y Sico constituyen la puerta de acceso al Pacífico para las cargas procedentes de Paraguay, Brasil y Argentina. Para que el Corredor funcione de manera fluida de extremo a extremo, los cuatro países deberán ser capaces de intercambiar información de forma eficiente y coordinar sus controles fronterizos.

Aduanas y facilitación del comercio

Los Operadores Económicos Autorizados (OEA) ofrecen una oportunidad concreta para mejorar el funcionamiento del Corredor. Se trata de empresas certificadas por las aduanas de sus respectivos países que, por cumplir determinados estándares de seguridad y cumplimiento de las normas, pueden beneficiarse de procedimientos más ágiles y controles simplificados. Si los cuatro países avanzaran hacia un reconocimiento mutuo de sus programas OEA, podrán facilitar el tránsito de los operadores de confianza sin descuidar la gestión de los riesgos. Y ese sería un paso decisivo hacia una red de pasos fronterizos más eficiente e integrada, capaz de funcionar como una auténtica compuerta inteligente para el comercio regional.

En resumen, el Corredor Bioceánico de Capricornio no es un proyecto de infraestructura llamado a terminar algún día, sino un proceso continuo de integración que combina obras, instituciones y facilitación comercial. Y Paraguay tiene hoy, como nodo central de ese proceso, la oportunidad y la urgencia de liderar la transición de un corredor en construcción a un corredor que funciona.

Esta entrada contó con la valiosa contribución de Paula Cruz, Mikael Larsson, Gisele Teixeira Braun y Juan Francisco Calcena Ramírez.

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