- Identificar apropiadamente las necesidades de cuidado es clave para un sistema de cuidados eficaz.
- Con la adopción de una escala de valoración de la dependencia, Panamá avanza hacia la estandarización de criterios y la asignación transparente de apoyos.
- La formación de equipos y la aplicación consistente de la escala son claves para garantizar servicios de calidad y una atención centrada en las personas.
Uno de los desafíos más importantes de los sistemas de cuidados es identificar, de manera objetiva, quiénes necesitan apoyo para realizar actividades de la vida diaria y qué tipo de servicios requieren. Para responder a esta necesidad, diversos países han desarrollado herramientas conocidas como escalas de valoración de la funcionalidad y de la dependencia, también conocidas como baremos.
Un baremo es un instrumento estandarizado que permite evaluar la funcionalidad de una persona y determinar su nivel de dependencia para realizar actividades cotidianas, como alimentarse, vestirse, desplazarse, mantener su higiene personal o tomar decisiones. A partir de esta evaluación, determina el nivel de apoyo que necesita y clasifica el grado de dependencia. Esta información es fundamental para orientar el acceso a servicios y beneficios dentro de un sistema de cuidados.
Aunque el uso de esta escala es una práctica consolidada en varios países del mundo, su desarrollo en América Latina y el Caribe es relativamente reciente. En la región, Argentina, Barbados, Chile, Costa Rica y Uruguay cuentan con un instrumento de valoración de la dependencia. Panamá se suma a este grupo de países pioneros al desarrollar una herramienta para evaluar la dependencia de cuidados de manera sistemática y transparente.
El avance de Panamá se enmarca en la creación de su Sistema Nacional de Cuidados, establecido mediante la Ley 431 de 2024. Esta legislación reconoce el derecho al cuidado y establece la responsabilidad del Estado de desarrollar mecanismos que permitan identificar a las personas que requieren apoyos y servicios. Entre sus mandatos se encuentra el desarrollo de una escala de valoración que permita determinar los niveles de dependencia de las personas que requieren servicios de cuidado y orientar el acceso a los servicios del sistema.
Con asistencia técnica y financiera del BID, el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) dio un paso clave al diseñar y adoptar oficialmente, mediante la Resolución Ministerial No. 298 del 27 de junio de 2024, el Baremo de Valoración de la Dependencia, acompañado de su manual de aplicación. Este instrumento establece criterios homogéneos para identificar a las personas que requieren apoyos de cuidado y clasificar su nivel de dependencia en tres grados: moderada, severa y gran dependencia.
Su implementación también representa un cambio importante en la forma de entender el cuidado. Más allá de evaluar enfermedades o diagnósticos específicos, la escala pone el foco en la funcionalidad de las personas y en los apoyos que necesitan para mantener su autonomía y calidad de vida.
Durante 2026, Panamá dio un nuevo paso hacia la implementación de la escala al fortalecer las capacidadesde los equipos responsables de su aplicación. Como parte de esta estrategia, se desarrolló un proceso de formación de formadores, mediante el cual más de 25 profesionales del MIDES, la Secretaría Nacional de Discapacidad y otras instituciones provenientes de distintas regiones del país fueron capacitados en la aplicación práctica del baremo.
Esta red nacional de formadores permitirá ampliar progresivamente las capacidades institucionales y garantizar una aplicación consistente y de calidad en las diferentes provincias y comarcas.
A medida que Panamá consolida su Sistema Nacional de Cuidados, el baremo será clave para definir la elegibilidad y priorizar a quienes requieren mayor apoyo, permitiendo una provisión de servicios más equitativa y eficiente. Su relevancia aumenta ante el acelerado envejecimiento poblacional del país: se proyecta que las personas mayores con dependencia funcional se duplicará para 2035 y se triplicará para 2050.
Con estos avances, Panamá se posiciona entre los países de la región que está construyendo las bases técnicas e institucionales necesarias para garantizar el acceso oportuno a servicios de cuidados de calidad.
Conoce más sobre la experiencia de Uruguay y Costa Rica en esta nota técnica: