- La evidencia muestra que los síntomas asociados con la menopausia pueden tener efectos medibles sobre los ingresos de las mujeres.
- El acceso a información y atención de salud adecuada, junto con entornos laborales que ofrezcan apoyo y flexibilidad, puede ayudar a mitigar estos efectos.
- Responder adecuadamente a los efectos de la menopausia representa una oportunidad para favorecer el bienestar, la participación laboral y aprovechar plenamente el talento femenino.
A lo largo de la vida laboral, las mujeres enfrentan distintas circunstancias vinculadas con la salud reproductiva y las responsabilidades de cuidado que pueden incidir en sus trayectorias laborales. La maternidad es quizás la más estudiada, pero no es la única: hacia el final de la vida fértil, los síntomas de la perimenopausia también pueden tener efectos sobre el bienestar y la vida laboral de las mujeres, incluidos el empleo, las horas trabajadas y los ingresos.
Hablar de los efectos laborales y económicos asociados con la menopausia no significa sumar una razón más para considerar a las mujeres menos productivas, sino comprender mejor una etapa de la vida que todavía recibe poca atención en el ámbito laboral. Reconocer los efectos abre una oportunidad para que los sistemas de salud, los gobiernos y los lugares de trabajo desarrollen respuestas que permitan a las mujeres atravesar esta etapa con información, atención adecuada, flexibilidad y apoyo, sin que ello limite su desarrollo profesional.
Para entender por qué esta etapa puede tener implicaciones para la vida laboral, conviene comenzar por algunas definiciones. La perimenopausia es el período que antecede a la menopausia y puede extenderse durante varios años, generalmente a partir de los 40. Durante este tiempo, muchas mujeres experimentan síntomas como fatiga, calores, alteraciones del sueño, cambios de humor o dificultades de concentración, que pueden afectar distintos ámbitos de la vida cotidiana, incluido el trabajo. La menopausia, por su parte, se confirma cuando han transcurrido doce meses consecutivos sin menstruación y marca el final de la vida fértil. En una entrada de blog del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se abordan estos y otros conceptos con mayor profundidad.
La literatura económica ha documentado ampliamente la llamada “penalidad por maternidad". Se refiere a los efectos que la maternidad puede tener sobre la trayectoria laboral y los ingresos de las mujeres. Una investigación económica reciente amplía esta mirada hacia otra etapa de la vida reproductiva y analiza los efectos laborales y económicos asociados con la menopausia. Sus resultados muestran que estos efectos pueden ser significativos.
Empleando datos de Noruega y de Suecia, el estudio estima una reducción importante en los ingresos laborales asociada con la menopausia; en promedio, estos disminuyen un 7,4% cuatro años después del primer diagnóstico relacionado con la menopausia registrado en el expediente clínico. Esta reducción viene acompañada de menor tasa de empleo y menos horas trabajadas, así como una mayor recepción de asistencia social en estos países, que cuentan con amplios sistemas de protección social.
Investigaciones complementarias realizadas en Gran Bretaña documentan hasta un 10% de caída en los ingresos laborales. Estos resultados aportan evidencia adicional sobre la relación entre los síntomas de la perimenopausia, la calidad de vida y los resultados laborales de las mujeres.
Un hallazgo interesante de esta investigación es que, cuando el acompañamiento médico durante la perimenopausia es realizado por una médica, las pérdidas económicas observadas son menores que cuando es acompañado por un médico. Este resultado sugiere que una atención de salud adecuada, que ofrezca información y tratamientos pertinentes para las mujeres que experimentan síntomas de la perimenopausia, puede contribuir a mitigar sus impactos económicos y sociales.
Las políticas de salud no son el único ámbito desde el cual se pueden mitigar los efectos económicos asociados con la menopausia. Los lugares de trabajo también pueden desempeñar un papel importante:
- La cultura laboral puede contribuir a generar entornos de trabajo más favorables, a través de la capacitación de los equipos gerenciales y la adopción de prácticas que brinden apoyo y flexibilidad a las empleadas.
- Una comunidad de apoyo también se ha identificado como un factor que puede contribuir a mitigar los efectos de la menopausia. El lugar de trabajo es parte de esa comunidad de apoyo y puede ofrecer un entorno de comprensión y flexibilidad que permita a las mujeres gestionar los síntomas asociados con esta etapa sin que ello limite innecesariamente su bienestar, participación o desarrollo profesional.
- El acceso a la información es un eje común en estos espacios. Contar con información oportuna permite que las mujeres estén mejor preparadas para esta etapa, conozcan sus síntomas y sepan dónde buscar los apoyos que puedan necesitar, sin estigma. Los medios de comunicación, incluidas las series y las telenovelas, pueden ser mecanismos efectivos para diseminar este tipo de información y reducir los tabúes a escala. La información también es clave para que los proveedores de salud puedan atender de una manera más efectiva los síntomas que pueden afectar la calidad de vida y el desempeño laboral, y para que los lugares de trabajo sepan cómo apoyar, con flexibilidad y empatía, a sus empleadas, muchas de ellas con muchos años de experiencia y en puestos de liderazgo.
Así como la maternidad ha ganado espacio en la conversación sobre políticas públicas y prácticas laborales, incorporar la menopausia permite ampliar esa mirada a otras etapas de la vida de las mujeres. Reconocer y comprender mejor sus efectos abre una oportunidad para desarrollar respuestas que contribuyan a su bienestar y, al mismo tiempo, favorezcan su permanencia y participación en el mercado laboral, aprovechando plenamente su experiencia y talento.