- Durante las tres últimas décadas, Colombia se ha asociado con el Grupo BID para impulsar la inversión en infraestructura, particularmente la que proviene del sector privado. El país ha trabajado estrechamente con el BID para fortalecer las regulaciones, las instituciones y la capacidad pública para estructurar y gestionar las asociaciones público-privadas (APP).
- Partiendo de estas bases, BID Invest se ha convertido en el principal banco financiador e inversor ancla para el programa de concesión de carreteras de cuarta y quinta generación.
- La experiencia muestra que los marcos institucionales sólidos, junto con un financiamiento a largo plazo, son clave para movilizar la inversión privada en infraestructura.
Colombia se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de América Latina y el Caribe en asociaciones público-privadas (APP) en infraestructura. Ocupa el tercer lugar entre 26 países en cuanto a su entorno habilitante en el Infrascope 2024, con una inversión comprometida de US$20.600 millones entre 2014 y 2023, principalmente en transporte.
Este foco en el transporte es una respuesta a limitaciones estructurales de larga data. Años de bajas inversiones públicas trajeron como resultado una red vial fragmentada y de mala calidad, aun cuando la mayor parte del transporte depende de ella. Esto ha aumentado la duración de los trayectos y los costos logísticos, por lo que Colombia es uno de los países más caros de la región para el transporte terrestre.
Una asociación a largo plazo con el Grupo BID
Mejorar la conectividad y aumentar la inversión en infraestructura ha sido central en la estrategia a largo plazo de Colombia, objetivos que el Grupo BID está apoyando desde hace tres décadas. El Grupo BID comprende el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), BID Invest y BID Lab.
Mediante un trabajo programático y secuenciado que comprende cinco operaciones de préstamos de inversión, un préstamo basado en políticas y siete proyectos de cooperación técnica, el BID ha fortalecido las regulaciones, las instituciones y la capacidad del sector público para estructurar y gestionar las APP.
Estas inversiones allanaron el camino para un aumento de la inversión privada, lo que dio lugar a 36 contratos de APP en carreteras, incluidas nueve financiadas por BID Invest (véase la nota al final de esta entrada para más detalles sobre los proyectos financiados por el BID, BID Invest y BID Lab).
Fortalecimiento de los marcos institucionales y regulatorios
Colombia ha avanzado con APP del transporte desde mediados de los años noventa. Las primeras tres generaciones de modelos de concesión de carreteras confrontaron desafíos persistentes, como una distribución desigual del riesgo entre el sector público y el privado, que trajeron consigo retrasos en la construcción, sobrecostos y problemas de adquisición de tierras.
Estas difíciles lecciones sirvieron para una serie de reformas institucionales y regulatorias apoyadas por el BID y otros socios que han fortalecido de manera notable el desarrollo, gestión y financiamiento de las APP.
Un primer paso clave fue convertir la unidad de concesiones del Ministerio de Transporte en la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) en 2011, dotándola de capacidad técnica para supervisar las APP de transporte. También se crearon programas especializados de APP en el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y se creó la Financiera Nacional de Desarrollo (FDN) para desarrollar instrumentos de financiamiento a largo plazo, atraer inversores y profundizar la participación del mercado de capital en infraestructura.
2012 marca uno de los grandes hitos con la nueva Ley de APP, que clarificó la asignación de riesgo, incorporó los pagos basados en desempeño y amplió las APP en sectores como salud y educación.
En consecuencia, la inversión privada en infraestructura, principalmente en carreteras, aumentó significativamente, pasando de un promedio anual de 10 billones de pesos colombianos en la década de 1990 a 32 billones entre 2008 y 2019, según el DNP.
Aprender haciendo y escalar en sucesivas fases programáticas
Respaldada por regulaciones e instituciones más sólidas, Colombia lanzó su programa de concesión de carreteras de cuarta generación (4G) en 2013 que fue seguido por el programa 5G en 2021. Ambos programas se basaron sistemáticamente en las lecciones de la etapa anterior sobre el diseño, la asignación de riesgo y el financiamiento.
Por ejemplo, el programa 4G introdujo un contrato de concesión estandarizado en todos los proyectos e incluyó directrices claras para asuntos clave como la resolución de litigios y la terminación temprana, así como derechos de subrogación para los inversionistas y límites claros para la asignación de riesgos relacionados con la adquisición de tierras, los pagos de compensación y la reubicación de servicios públicos. Estas disposiciones ayudaron a mejorar la bancabilidad de los proyectos y contribuyeron al éxito general del programa.
Desde 2025, el programa 4G abarcó aproximadamente 5.000 km de carreteras en 30 proyectos con una inversión total de 65,6 billones de pesos (aproximadamente US$15.000 millones), mientras que el programa 5G incluye cerca de 1.000 km de carreteras concesionadas en seis proyectos con un total de 15,2 billones de pesos (aproximadamente US$3.400 millones), según la ANI.
Escalamiento de la inversión privada
Partiendo de las bases establecidas gracias al apoyo del BID, BID Invest se ha convertido en el principal banco financiador e inversor ancla en los proyectos 4G y 5G, combinando financiamiento a largo plazo en moneda local con innovación en los mercados de capitales y movilización del capital privado.
Desde 2015 ha comprometido US$1.200 millones y ha movilizado directamente US$1.500 millones de otros inversores para nueve proyectos, logrando que sean viables las APP grandes e intensivas en capital.
Esto incluye inversiones en corredores estratégicos de comercio exterior, entre ellos las rutas que conectan Colombia con Venezuela y Ecuador, así como las carreteras y corredores que enlazan los principales puertos colombianos del Caribe y Buenaventura, en la costa del Pacífico, con los principales centros de producción y de población del país.
A medida que el mercado fue madurando, los instrumentos de BID Invest también evolucionaron: entre 2022 y 2023 sirvió como inversor ancla en importantes emisiones de bonos sociales en moneda local para dos autopistas, movilizando inversores institucionales y vinculando el financiamiento con los resultados sociales.
Impacto en el terreno
Si bien se encuentran en diferentes etapas de construcción, estas concesiones apoyadas por BID Invest están produciendo resultados tangibles. Hasta la fecha se han construido o mejorado más de 1.200 km de carreteras, observando normas de alta calidad. Con ello se ha beneficiado a más de 30 millones de personas gracias a la reducción de la duración de los trayectos y a una mayor seguridad y conectividad y se han generado un promedio de 15.000 empleos en la construcción y 1.200 puestos operativos y de mantenimiento.
Estos avances son ya visibles en autopistas clave. En 2025, la duración promedio de los trayectos en las secciones completadas de la Ruta del Cacao disminuyó en más de una tercera parte, mientras que el viaje de Medellín a Cañasgordas por la Autopista al Mar 1 se redujo de, aproximadamente, 162 minutos a 133, pasando a ser casi media hora más rápido.
Las mejores carreteras y las características de seguridad como los cruces peatonales, los topes de velocidad, el alumbrado y las señales de tráfico también han aumentado la seguridad y la calidad del servicio en general. Por ejemplo, un acceso más rápido y fiable a los servicios de emergencia ha disminuido el tiempo promedio de respuesta a los accidentes de tránsito y otros incidentes en un 39% en relación con las metas.
En conjunto, se espera que estas mejoras generen beneficios económicos netos para la sociedad estimados en US$9.300 millones.
Mirando hacia el futuro
Colombia está transfiriendo las capacidades institucionales, regulatorias y financieras que se han desarrollado en el sector vial a una cartera más amplia de proyectos, que incluye vías férreas, hospitales, vías fluviales y logística, avanzando en una agenda de infraestructura multimodal para la integración regional y la conectividad nacional.
Si bien la experiencia de Colombia con las APP viables no ha estado exenta de desafíos —desde una geografía compleja y la adquisición de terrenos hasta la evolución de las exigencias ambientales y sociales y la seguridad vial — cada generación de proyectos ha convertido estos obstáculos en oportunidades para fortalecer el modelo.
La experiencia demuestra que los resultados sostenibles dependen no solo de un diseño sólido desde el inicio, sino también de una supervisión preventiva, una gestión eficaz de los contratistas y una participación significativa de las comunidades a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto.
Estas lecciones, adquiridas con gran esfuerzo a lo largo de los años, están impulsando ahora la próxima generación de infraestructura multimodal de Colombia, con el Grupo BID como un socio comprometido en el camino hacia el futuro.
El respaldo sostenido del BID a reformas institucionales y regulatorias permitió que BID Invest se posicione como el principal inversionista en concesiones viales 4G y 5G.
Ricardo Lara, Marcos Siqueira y Alfonso Pérez también contribuyeron a esta publicación.
Nota: Estas incluyen cinco préstamos de inversión del BID (CO0179, CO0263, CO-L1065, CO-L1131, CO-L1265), un préstamo basado en políticas (CO-L1162), y cinco cooperaciones técnicas (CO-T1139, CO-T1294, CO-T1386, CO-T1416, CO-T1681). Por otro lado, BID Lab financió dos operaciones (CO-M1004, CO-M1031) y BID Invest financió nueve (CO-L1159, 12252-01, 11895-05, 13868-01, 13522-01, 14094-01, 14523-01, 14522-01, 15239-01).