- Colombia ha diversificado su base exportadora mediante un enfoque integral que abarca toda la cadena de internacionalización, desde la preparación empresarial hasta la promoción internacional y la atracción de inversión.
- El BID ha apoyado a Colombia en este enfoque que ha fortalecido la capacidad del país para exportar servicios basados en el conocimiento —incluidos los digitales, tecnológicos y profesionales— y ha modernizado la promoción pública de exportaciones e inversiones.
Durante décadas, uno de los grandes desafíos de Colombia ha sido diversificar su economía y reducir su dependencia de unos pocos sectores tradicionales. Aunque se registraron avances, la inserción de Colombia en los mercados internacionales seguía limitada por su escasa sofisticación productiva, la concentración de sus exportaciones y dificultades para atraer inversión extranjera de alto valor agregado.
Frente a ese reto, Colombia apostó por una estrategia ambiciosa con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fortalecer su capacidad de exportar servicios basados en el conocimiento, como los servicios digitales, tecnológicos y profesionales, y modernizar la forma en que el Estado promueve exportaciones e inversiones. El resultado es una transformación profunda que empieza a producir impactos concretos y sostenibles.
Un enfoque integral para cambiar las reglas del juego
El Programa de Apoyo a la Diversificación e Internacionalización de la Economía Colombiana fue diseñado con una lógica clara: no basta con apoyar a las empresas si las instituciones no están preparadas, ni sirve modernizar las agencias públicas si las empresas no pueden competir. La intervención abordó toda la cadena de internacionalización, desde la preparación empresarial hasta la promoción internacional y la atracción de inversiones.
Con financiamiento, asistencia técnica y conocimientos especializados, se logró articular un paquete de soluciones con un enfoque innovador y “de punta a punta”: fortalecer empresas, modernizar instituciones, incorporar herramientas digitales y tomar decisiones basadas en la evidencia.
Este enfoque integral permitió desarticular cuellos de botella históricos a lo largo de toda la cadena de internacionalización. En particular, el Banco aportó conocimientos técnicos y mejores prácticas internacionales que permitieron estructurar una intervención alineada con los estándares globales pertinentes.
También impulsó la modernización digital e institucional de las entidades responsables, para garantizar la sostenibilidad de los resultados. El proyecto promovió además una cultura de gestión basada en la evidencia, mediante sistemas de monitoreo y evaluación que fortalecieron la toma de decisiones de política pública.
Resultados que hablan por sí solos
Los impactos del programa son tangibles y medibles, especialmente en el sector de los servicios basados en el conocimiento. Más de 1.800 empresas, en 20 departamentos del país, recibieron apoyo para mejorar su productividad, sofisticación y capacidad exportadora.
Entre las 620 empresas que participaron en programas de fortalecimiento productivo, los resultados fueron contundentes: en promedio, incrementaron un 25% sus ingresos, un 16% sus activos y un 11% su personal, señales de un cambio estructural en la competitividad empresarial.
Además, 282 empresas recibieron formación exportadora y 105 de ellas exportaron por primera vez. En conjunto, esas firmas generaron US$70 millones en exportaciones. Una evaluación de impacto confirmó que las empresas beneficiarias de este programa exportaron más y con mayor probabilidad que aquellas que no participaron en el programa, con un valor exportado un 77% más alto y una probabilidad de exportar un 58% mayor. Además, 958 empresas participaron en ruedas de negocios, generando ventas inmediatas por más de US$15,4 millones.
Como resultado agregado, la tasa de crecimiento anual de las exportaciones del sector atendido aumentó del 1,9% al 4,7% entre 2019 y 2023, lo que sugiere un cambio estructural en la dinámica exportadora del sector intervenido.
Instituciones más modernas para atraer inversiones
El impacto no se limitó a las empresas. El programa también transformó la forma en que Colombia atrae y gestiona inversión extranjera. El Ministerio de Comercio y ProColombia fortalecieron sus capacidades para atraer, facilitar y retener inversión productiva y desarrollaron una nueva infraestructura digital para facilitar el establecimiento de la inversión en el país Hoy, esa infraestructura centraliza 310 trámites y 55 proyectos de inversión en un solo portal, que ocupa el puesto 29 entre 185 portales similares a nivel global, según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés).
El programa contribuyó a que ProColombia se posicionase como una agencia de promoción de inversiones de “cuarta generación”, con un enfoque proactivo que no solo atrae inversión, sino que la facilita, la acompaña y la conecta con proveedores locales. Como resultado, entre 2020 y 2024 se concretaron 824 proyectos de inversión por más de US$34.000 millones, que generaron 380.000 empleos.
Políticas resilientes para tiempos de incertidumbre
La implementación del programa no estuvo exenta de desafíos. La pandemia de COVID-19 obligó a replantear cronogramas y migrar rápidamente a modalidades digitales. A esos retos se sumaron la coordinación de instituciones múltiples y los cambios de autoridades, pero el enfoque integral y flexible del programa le permitió adaptarse sin perder el rumbo. La experiencia dejó una lección clara: cuando las políticas públicas se diseñan con evidencia, coordinación y visión de largo plazo, son más resilientes frente a cambios y choques inesperados.
Este caso muestra que combinar fortalecimiento empresarial, modernización institucional y transformación digital no solo es posible, sino altamente efectivo. Colombia demuestra que, con la estrategia adecuada, las economías emergentes pueden integrarse en los mercados globales y generar crecimiento sostenible e inclusivo.