- La educación intercultural bilingüe en Perú llega a más de 1,2 millones de estudiantes en 26.422 escuelas que enseñan 48 lenguas indígenas.
- El programa Mate Raymi mejoró el aprendizaje matemático y la valoración de la cultura quechua en estudiantes que hablan quechua chanka.
- La aplicación Quechua Collao mejoró el quechua como segunda lengua y aumentó su uso en espacios públicos, con mayor efecto entre quienes menos lo hablaban.
La educación intercultural bilingüe convive con dos realidades: comunidades donde la lengua indígena sigue viva y comunidades donde casi se perdió. Nueva evidencia muestra que la escuela puede mejorar los aprendizajes e impulsar el uso de una lengua indígena como el quechua en lugares donde se ha debilitado. Los resultados provienen de dos evaluaciones experimentales en escuelas del Perú.
En la primera infancia, la evaluación del programa Mate Raymi diseñado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Innovations for Poverty Action (IPA) y el Ministerio de Educación del Perú (MINEDU) aporta evidencia novedosa sobre el potencial de los programas de educación inicial para fortalecer tanto el aprendizaje matemático como la identidad cultural en contextos indígenas. Junto a IPA, el BID también ha contribuido al análisis y evaluación del programa a través de estudios sobre su impacto en el aprendizaje. El proyecto contó con el apoyo financiero del Old Dart Foundation y del Fondo Japonés para la Reducción de la Pobreza.
En primaria y secundaria, la aplicación Quechua Collao devolvió la lengua indígena a la vida cotidiana, y el dato más revelador fue dónde reapareció: en el espacio público, fuera del hogar. El BID apoyó en el desarrollo de la aplicación y contribuyó en la medición del impacto de la iniciativa en el aprendizaje y el uso del quechua.
Un aspecto interesante de estas iniciativas es que ambas combinan soluciones tecnológicas factibles en contextos rurales, y además traen al aula los saberes tradicionales de los pueblos indígenas.
En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada 9 de agosto, destacamos iniciativas que hacen la diferencia en educación intercultural bilingüe.
El punto de partida: la educación intercultural bilingüe en la región
La educación intercultural bilingüe es en el Perú una política de escala nacional. El registro oficial del Ministerio de Educación contabiliza 26.422 escuelas de este tipo, que atienden a 1.203.697 niños y adolescentes, con 48 lenguas indígenas reconocidas como lenguas de enseñanza. El quechua es la más extendida: aproximadamente el 14% de la población de más de cinco años tiene como lengua materna el quechua, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de Perú.
Detrás de esa cifra conviven situaciones muy distintas. El propio modelo del Ministerio de Educación separa dos modalidades según la vitalidad de la lengua en cada comunidad:
- Fortalecimiento: se dirige a estudiantes cuya lengua materna es indígena. En estos contextos, el objetivo es garantizar que los estudiantes aprendan los contenidos escolares a través de una lengua que dominan, al tiempo que desarrollan competencias de lectura y escritura en ella.
- Revitalización lingüística: se orienta a quienes, aun perteneciendo a un pueblo indígena, ya no dominan activamente la lengua. En estos casos el objetivo es reintroducir la lengua de herencia y promover su reaprendizaje en contextos que reconozcan su valor simbólico y cultural.
La disyuntiva trasciende las fronteras peruanas. El quechua se habla también en Bolivia, Ecuador (donde las variedades lingüísticas locales se denominan kichwa), Argentina, Colombia y Chile. Lejos de constituir una lengua única, el quechua comprende una familia de variedades lingüísticas estrechamente relacionadas que se extienden a lo largo de los Andes. En conjunto, se estima que alrededor de 12 millones de personas hablan alguna de estas variedades, lo que convierte al quechua en la lengua indígena más hablada de las Américas. Por ello, varios países de América Latina implementan políticas de educación intercultural bilingüe (o bilingüe intercultural, como se la denomina en Guatemala) que enfrentan una pregunta similar: cómo garantizar que los estudiantes aprendan en una lengua que dominan allí donde las lenguas indígenas siguen vivas y cómo recuperar esas lenguas donde se están perdiendo.
Hasta hace poco existía poca evidencia causal sobre qué tipo de intervención sirve para cada caso. Las dos evaluaciones que siguen empiezan a llenar ese vacío.
Donde la lengua sigue viva: Mate Raymi impulsa aprendizajes en matemáticas
Tarjetas de lectura y fichas numéricas del programa Mate Raymi.
En comunidades en Perú como Apurímac, Ayacucho y Huancavelica, el programa Mate Raymi llevó la matemática al nivel inicial mediante audioprogramas en Quechua Chanka, acompañados de materiales contextualizados y de formación y seguimiento a los docentes.
El programa, desarrollado por el BID y el MINEDU, y evaluado por IPA, usa radio interactiva con 60 lecciones radiofónicas bilingües e interculturales que funcionan como guías para docentes y estudiantes. Además, se incluye un paquete de materiales didácticos, como guías, tarjetas numéricas e ilustraciones interculturales, para reflejar la cosmovisión quechua chanka.
La intervención también incluye visitas mensuales a clase con llamadas telefónicas semanales, para acompañar a los docentes en el proceso de aplicación de la iniciativa. Finalmente, el programa realizó una sistematización de los saberes tradicionales de etnomatemáticas y, con base en ello, se produjo una currícula para educación inicial.
La evaluación — detallada en nuestra publicación Educación intercultural bilingüe y aprendizaje matemático en la primera infancia: evidencia experimental del programa Mate Raymi en escuelas quechua chanka de Perú— fue un ensayo controlado aleatorizado con 2.891 niños de 350 escuelas, comparó dos versiones del currículo: uno bilingüe (en el que se enseña matemáticas en castellano y quechua) y otra intercultural bilingüe, que además incorpora conceptos matemáticos de la cosmovisión andina, como el conteo con la yupana.
Una yupana es una herramienta de cálculo matemático de origen incaico, utilizada para realizar operaciones aritméticas de diversa complejidad. Generalmente descrita como “ábaco inca”, su tipología incluye diversos formatos, que van desde bandejas o cajas de diferentes alturas, hasta tableros subdivididos en cuadrículas, similares a un tablero de ajedrez.
El programa Mate Raymi incorporó el uso de una yupana, también conocida como “ábaco inca”
Las dos versiones mejoraron la valoración de la cultura quechua entre los niños (0,32 desviaciones estándar, por sus siglas “DE”, en la bilingüe y 0,28 en la intercultural bilingüe) y sus habilidades etnomatemáticas, con mayor efecto en la versión intercultural bilingüe (0,59 DE). El aprendizaje matemático convencional mejoró con la versión bilingüe (0,24 DE). El efecto fue mayor donde la lengua sigue viva: entre los niños que hablan quechua o son bilingües, la versión bilingüe sumó 0,37 DE en matemática. El programa ya se está escalando bajo el liderazgo de las Unidades de Gestión Educativa Local.
¿Qué son las desviaciones estándar y por qué importan?
Una desviación estándar (DE) es una forma sencilla de mostrar qué tan grande es un cambio en comparación con la variación normal que vemos entre estudiantes. Permite comparar resultados de muchos estudios diferentes en la misma escala. Matthew Kraft ofrece una guía práctica para interpretar estos números en educación. Efectos entre 0,05 y 0,20 DE se consideran pequeños pero significativos, efectos entre 0,20 y 0,50 DE son medianos y claramente relevantes para políticas públicas, y efectos superiores a 0,50 DE son grandes y de alto impacto.
Donde la lengua casi se perdió: ¿Qué pasa cuando una app te ayuda a aprender Quechua Collao?
En Cusco y Puno, donde muchos estudiantes pertenecen a pueblos quechuas pero ya no hablan la lengua, la aplicación Quechua Collao buscó impulsar su aprendizaje como segunda lengua en sexto de primaria y primero de secundaria. Integrada a la jornada escolar con guías pedagógicas y acompañamiento docente, la app se evaluó con 4.464 estudiantes en 200 escuelas. La iniciativa se llevó a cabo en alianza con un conjunto de actores. Además del BID, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) estuvo a cargo de su implementación en las escuelas; Innovations for Poverty Action (IPA) apoyó la evaluación del proyecto; y el MINEDU, a través de su Dirección de Educación Intercultural Bilingüe, actuó como socio institucional estratégico, brindando el respaldo técnico e institucional para la implementación de la iniciativa, validando los instrumentos en quechua Collao y coordinando su ejecución con las escuelas participantes. El proyecto contó con el apoyo financiero del Fondo Japonés para la Reducción de la Pobreza del BID.
Los estudiantes mejoraron sus habilidades en quechua: 0,137 DE en una prueba general y 0,330 DE en una prueba alineada al contenido de la aplicación, con su mayor avance en la comprensión lectora. El dato más revelador fue en qué ámbitos aumentó el uso de la lengua. Fuera del aula, el quechua se usó más en espacios públicos (0,187 DE) y con personas ajenas a la familia (0,176 DE), sin cambios dentro del hogar. La escuela amplió el lugar donde la lengua se habla, hacia el mercado y la calle. El efecto fue mayor entre quienes menos quechua tenían al empezar, en línea con el objetivo de revitalización.
Qué funciona para revitalizar las lenguas indígenas
Ambos estudios muestran que soluciones tecnológicas como las apps o radios pueden ayudar a los aprendizajes, por ejemplo, permitiendo a los docentes cerrar brechas en su formación y faclitando la entrega de contenidos nuevos en contextos bilingües. Sin embargo, la tecnologia por sí sola no es suficiente.
En Mate Raymi, el estudio sugiere que los efectos se deben a mejoras en la forma de enseñar de los docentes facilitados por la radio interactiva y la entrega de contenidos que antes no eran cubiertos por la currícula tradicional. Un factor importante fue el acompañamiento al docente, que fue valorado por el 95% de los participantes.
En Quechua Collao, el peso del acompañamiento quedó aún más a la vista: en el 91% de las aulas, la mayoría de las sesiones fue conducida por formadores especializados de la Organización de Estados Iberoamericanos, socio implementador del proyecto, porque muchos docentes no dominaban el quechua. De los 250 docentes de las aulas tratadas, 61 ni siquiera figuraban en el Registro Nacional de Docentes de Lenguas Originarias.
Esto es, sobre todo, una señal de política. La tecnología educativa rinde cuando llega acompañada de una propuesta pedagógica y de docentes preparados. Invertir en formación docente en EIB es, en buena medida, la condición para que el resto funcione.
Lo que la evidencia sobre educación intercultural bilingüe todavía no responde
Los resultados son alentadores y, al mismo tiempo, delimitan lo que estas intervenciones no logran por sí solas.
- En Quechua Collao, las percepciones sobre la lengua propia reportadas por los estudiantes no se modificaron: usar más el quechua en público no es suficiente, por sí mismo, para cambiar cómo se valora su lengua.
- En Mate Raymi, la versión intercultural bilingüe no mejoró la matemática convencional y tuvo un efecto negativo pequeño, de 0,12 DE, en la comprensión oral en castellano, que los autores piden interpretar con cautela. Sin embargo, un programa similar en Panamá mostró resultados en matemáticas, tanto convencional como intercultural, y no hubo efecto negativo en castellano.
Esto sugiere que es necesario seguir investigando aspectos de diseño y contexto que permitan ajustar los programas para su mayor impacto. Estos hallazgos aportan nueva evidencia para la educación intercultural bilingüe en América Latina y el Caribe y ofrecen lecciones concretas sobre cómo fortalecer el quechua, revitalizar las lenguas indígenas y mejorar los aprendizajes en contextos diversos.
En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, las dos evaluaciones dejan una lección concreta para la política educativa. La escuela puede mejorar el aprendizaje matemático cuando enseña en una lengua que los estudiantes dominan y puede contribuir a recuperar una lengua de herencia donde esta se ha debilitado, siempre que la intervención esté bien diseñada y bien acompañada. Por primera vez hay evidencia causal para responder una pregunta que comparten los sistemas educativos de América Latina: qué funciona en cada contexto.
Nota: Agradezco a Juan Hernández-Agramonte, Director Senior del programa Embedded Labs en IPA (Innovations for Poverty Action), por su valiosa contribución a la elaboración de este blog.