- En una ciudad donde solo uno de cada tres niños alcanzaba el nivel de aprendizaje esperado, Manaus es hoy una de las capitales brasileñas con mayor crecimiento en calidad educativa, gracias al proyecto PROEMEM financiado por el BID.
- La combinación de infraestructura, formación docente y evaluación basada en evidencia llevó a Manaus de tener solo uno de cada tres estudiantes en nivel adecuado a alcanzar 6,2 puntos en el IDEB 2023.
- Manaus redujo sus estudiantes no alfabetizados de 18.000 a 2.000, consolidándose como un modelo de transformación educativa en América Latina.
En Manaus, Brasil, 40 de 85 escuelas rurales están a orillas de los ríos Negro y Amazonas. En una de esas escuelas estudia Uiranambi, una niña indígena que sueña con estudiar Veterinaria y Medicina para ayudar a su comunidad. Para alcanzar esa meta, Beijaflor o Picaflor, como se traduce su nombre en lengua baré al portugués y al español, debe caminar cada mañana desde su casa, en lo alto de una colina, hasta el embarcadero, y tomar una lancha escolar que tarda 40 minutos en llegar hasta su escuela.
A casi tres horas de camino en lancha, en un barrio popular de la ciudad de Manaus, Vinícius, un niño de unos cinco años, camina 25 minutos junto a su mamá para empezar su jornada escolar. Su madre, embarazada de cinco meses, se siente muy tranquila de poder dejarlo en un centro infantil confortable, climatizado, dotado con paneles solares, tratamiento de aguas residuales, comedor y, sobre todo, un personal capacitado para estimular a su hijo y multiplicar su potencial.
Las historias de Uiranambi y Vinícius ocurren en el mismo municipio, en mundos distintos, pero a las dos las une el mismo hilo: una apuesta decidida por transformar la educación pública de Manaus desde sus cimientos y generar más confianza en el sistema educativo como un lugar seguro y el mejor motor de la movilidad social.
Un punto de partida desafiante
Hace una década, la educación en Manaus enfrentaba enormes desafíos. La cobertura en educación infantil era de apenas 26%, lo que significaba que solo uno de cada cuatro menores podía acceder a un centro educativo. Uno de cada cinco estudiantes de Educación Primaria estaba fuera del grado que le correspondía por edad. Y solo uno de cada tres alcanzaba el nivel esperado en lectura y matemáticas. El municipio necesitaba más de 10,000 nuevos cupos educativos para responder a su acelerado crecimiento demográfico.
Ubicada en el corazón de la Amazonia brasilera, Manaus es una ciudad singular: es la sexta ciudad más grande del país, con más de dos millones de habitantes, una red educativa de 505 escuelas que atiende a 258,000 estudiantes, la tercera mayor del país y una población que sigue creciendo. Una porción de esos estudiantes vive en comunidades ribeirinhas e indígenas accesibles solo por agua, donde los ríos suben y bajan y a veces la lancha no llega. Gestionar esa diversidad desde la Secretaría Municipal de Educación no es una tarea menor.
No fue solo construir: fue transformar
Manaus, con el proyecto PROEMEM- Projeto de Expansão e Melhoria educacional da rede pública de Manaus —financiado con recursos del BID, bajo su programa de coordinación regional Amazonía Siempre, y la Municipalidad—, en implementación de 2017 a 2024, apostó por algo integral: combinar infraestructura física con tres ejes estratégicos de transformación educativa.
- Nuevos centro educativos: se construyeron siete nuevos centros para educación infantil y nueve centros integrados municipales de educación que atienden Educación Infantil y Enseñanza Fundamental.
- Programas de refuerzo y aceleración del aprendizaje para estudiantes que se estaban quedando atrás, incluyendo un 'sexto tiempo' semanal de cuatro horas adicionales de clase para trabajar habilidades en lengua portuguesa y matemáticas.
- Formación continua para más de 30.000 docentes y profesionales de la educación, con foco en la práctica de aula, el intercambio entre pares y el uso pedagógico de tecnología digital. Esto incluyó el desarrollo de un centro de medios que elabora contenidos audiovisuales, diseñados especialmente para reforzar aprendizajes de la mano de algunos de los mejores maestros y de acuerdo con las necesidades detectadas a lo largo del proceso educativo.
- Sistemas de información y evaluación que entregan datos desagregados, por red, escuela, aula y estudiante, a directores y docentes, para que las decisiones pedagógicas se tomen con evidencia y no solo con intuición.
Todo esto se diseñó con una teoría de cambio clara, intervenciones basadas en evidencia y un marco de resultados acordado desde el inicio para medir el impacto real en acceso, aprendizajes y gestión.
¿Qué cambió cuando empezamos a medir?
Los resultados de PROEMEM se pueden leer en tres dimensiones: acceso, aprendizajes y trayectorias.
- En términos de acceso, los avances son contundentes. La cobertura en educación infantil pasó del 26% al 33%, la de educación fundamental del 94% al 99%, y se crearon más de 10.000 nuevos cupos. Hoy, prácticamente todos los niños y niñas de Manaus están en la escuela —un logro enorme para la tercera red educativa más grande del país.
- En aprendizajes, la transformación es igual de significativa. El número de estudiantes de 5° grado con nivel adecuado en Portugués pasó de 3 a 6 de cada 10, y en Matemáticas de 2 a 5 de cada 10. Modelos pedagógicos como Educa Mais Manaus —que combina acompañamiento estudiantil, evaluaciones formativas digitalizadas y formación docente continua— fueron clave para que en el IDEB 2023 Manaus alcanzara 6,2 puntos, superando tanto la media del estado de Amazonas como la nacional. Es la única capital de la región Norte que logra ese resultado.
- Finalmente, las trayectorias escolares también mejoraron. La sobreedad en primaria —el porcentaje de niños cursando un grado inferior al que les corresponde por edad— cayó del 21% al 9%, menos de la mitad. Con 9.000 docentes capacitados solo en 2024, muchos menos estudiantes repiten y muchos más avanzan.
Dos mundos, una misma apuesta
Como decíamos, una de las particularidades de Manaus es que su desafío educativo es diverso. La ciudad conecta realidades que, en otro país, podrían ser países distintos.
En las escuelas urbanas, el desafío es la escala. La Escuela Presidente João Goulart, por ejemplo, atiende dos turnos con 20 aulas, cuenta con energía solar, sistema de tratamiento de aguas residuales y comedor climatizado. La directora describe cómo el sistema de seguimiento pedagógico —con evaluaciones cada quince días para los estudiantes de 5° grado de primaria— permite identificar con precisión qué habilidades necesita reforzar cada alumno.
En las comunidades ribeirinhas, el desafío es llegar. La Secretaría diseñó rutas de transporte escolar georreferenciadas, identificando los puertos de embarque y los horarios según la temporada del río. Las lanchas tienen cascos de bajo calado para navegar en aguas bajas. Sin esa logística, niños y niñas como Uiranambi simplemente no llegarían al aula.
Lo que une ambos mundos es una misma apuesta: no dejar a ningún estudiante atrás, independientemente de si vive en un barrio de la ciudad o en una comunidad a la que solo se puede llegar en lancha.
La clave: medir para mejorar
La nota técnica elaborada por el BID con Instituto IEDE — O litoral alagoano à Amazônia: caminhos para transformar a qualidade da educação no Brasil - que analizó las buenas prácticas de Manaus comparándola con Coruripe (Alagoas), el municipio con mejor IDEB de Brasil entre ciudades de 50,000 habitantes— identifica un patrón común en las redes con mejores resultados: la coherencia pedagógica.
No es solo tener buenas evaluaciones, ni solo tener buenos docentes, ni solo tener infraestructura. Es la articulación entre todo eso: evaluaciones que alimentan la formación, formación que mejora la práctica en aula, y práctica en aula que se refleja en los datos de aprendizaje. Un ciclo que se retroalimenta.
En Manaus, ese ciclo se construyó con paciencia y con evidencia. El indicador de estudiantes no alfabetizados cayó de 18,000 a cerca de 2,000 entre el periodo post-pandemia y 2024. No fue magia: fue gestión. Este proyecto no solo construyó escuelas: ayudó a que más niños estén en el aula, aprendan más y avancen en sus estudios. Y eso es, en el fondo, efectividad en el desarrollo.
Lo que sigue
Manaus no se detiene. Hoy acompañamos a la ciudad con la preparación del PROEMEM II, un nuevo ciclo que vuelve a apostar por infraestructura resiliente, mejores prácticas pedagógicas y una gestión educativa más sólida. Las prioridades para 2026 incluyen garantizar la alfabetización en la edad correcta, expandir la educación integral y fortalecer la equidad: asegurarse de que los avances lleguen también a los estudiantes de menores recursos, a los indígenas, a los ribeirinhos.
La madre de Vinícius tiene claro lo que espera a su hijo: “Es la educación la que transforma. Lucho todos los días para que sea a través de la educación que cada niño consiga su lugar en la sociedad”.
Uiranambi también tiene claro su camino. Su nombre significa 'beija-flor'/picaflor en baré. Y como el colibrí, aprendió a volar entre dos mundos.
Mira en estos videos las historias de como este proyecto mejoró la vida de estudiantes como Uiranambi y Vinicius.