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Una red que sostiene: cómo Bogotá está construyendo un sistema de atención integral para la primera infancia

Desarrollo infantil temprano Una red que sostiene: cómo Bogotá está construyendo un sistema de atención integral para la primera infancia Bogotá fortalece la coordinación, la calidad y los datos para garantizar que cada niña y cada niño reciba la atención integral. Jul 13, 2026
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Ideas clave
  • Bogotá está desarrollando un sistema de atención integral a la primera infancia para mejorar la coordinación, la calidad y el acceso a los servicios.
  • Con el apoyo del BID, la ciudad está fortaleciendo la gobernanza, el aseguramiento de la calidad y los sistemas interoperables de información para ofrecer una atención más integrada.
  • La experiencia de Bogotá ofrece lecciones prácticas para los gobiernos de América Latina y el Caribe que buscan fortalecer sus sistemas de atención integral a la primera infancia.

En Bogotá viven más de 560 mil niñas y niños menores de seis años. Sin embargo, casi el 47% no tiene acceso a servicios de educación inicial, como jardines infantiles o centros de cuidado. Esto no ocurre necesariamente porque las familias no quieran inscribirlos, sino porque la oferta no siempre llega a donde más se necesitan, ya sea por limitaciones de cobertura, calidad o articulación institucional. Esta brecha afecta especialmente a los hogares en situación de mayor vulnerabilidad.  

Frente a este desafío, la ciudad aprobó un decreto para poner en marcha una transformación estructural: el Sistema Distrital de Atención Integral a la Primera Infancia (SDAIPI). Este sistema busca construir una arquitectura institucional capaz de coordinar sectores, integrar información y fortalecer la calidad de los servicios para garantizar que todos los niños y las niñas de Bogotá puedan acceder a la atención integral que necesitan para desarrollar su máximo potencial.  

Este esfuerzo, liderado por la Secretaría Distrital de Educación (SED) y la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS), con apoyo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), involucra a múltiples actores técnicos y políticos para asegurar que la reforma no quede en el papel y se sostenga en el tiempo. Una verdadera construcción colectiva en favor de la primera infancia.  

En esta entrada de blog, exploramos los tres pilares sobre los que Bogotá está construyendo un sistema que pone a la niñez en el centro.  

Atención integral a la primera infancia: de servicios fragmentados a un sistema coordinado

Pilar 1: Articulación

Uno de los principales desafíos de la atención a la primera infancia es la fragmentación: distintas políticas — de salud, educación o protección social, por ejemplo — se implementan con baja articulación entre sí y dificultades para hacer seguimiento institucional a las trayectorias de atención de cada niño o cada niña.

Para responder a este reto, el SDAIPI cuenta con un modelo de gobernanza intersectorial e interinstitucional que articula no solo a los sectores tradicionalmente responsables de la primera infancia — como salud, educación, protección y cuidado — sino también a otros actores con incidencia clave como seguridad, participación infantil y entidades del orden nacional.

Además, incorpora al sector privado, la academia, las organizaciones sociales, las cajas de compensación, las familias y las comunidades. El objetivo es construir una red de corresponsabilidad que permita ofrecer respuestas más integrales, coordinadas y oportunas para cada niño y cada niña, independientemente de la institución con la que entren en contacto.

Pilar 2: Calidad

La calidad de las experiencias pedagógicas y de cuidado es uno de los factores más importantes para promover el desarrollo infantil temprano. Aunque Bogotá ya contaba con estándares de calidad para los servicios de educación inicial estos solo estaban asociados a temas de infraestructura y recursos humanos, sin incorporar mecanismos sistemáticos de autovaloración y mejora continua.  

Para avanzar en este frente, el SDAIPI propone el desarrollo de un modelo de aseguramiento de la calidad que establece nuevas condiciones para los servicios de educación inicial —tanto públicos como privados y mixtos— y herramientas de seguimiento y mejora continua. La apuesta pone especial énfasis en la calidad de las interacciones entre los equipos educativos y las niñas y los niños, fundamentales para el aprendizaje, el bienestar y el desarrollo socioemocional.  

Además, el modelo busca responder de manera más pertinente a la diversidad cultural, étnica y territorial de la ciudad.  

En paralelo, Bogotá está fortaleciendo su modelo de Inspección, Vigilancia y Control con un enfoque preventivo y basado en riesgos a partir de las condiciones de calidad, para acompañar y fortalecer los servicios de manera continua, sistemática y oportuna.  

Pilar 3: Datos

Cuando los sistemas de datos no se comunican entre sí, resulta difícil identificar cuáles son los niños están recibiendo atención, cuáles no y dónde persisten las brechas de acceso.

Por eso, Bogotá avanza en el desarrollo de un sistema interoperable de información para la primera infancia que permitirá integrar registros de distintas entidades y hacer seguimiento nominal a cada niño y cada niña a lo largo de su trayectoria de atención.

Como parte de esta apuesta, se está desarrollando una Ventanilla Única Funcional orientada a identificar a cada niña y niño, hacer trazabilidad de las atenciones recibidas, generar alertas de no atención y articular la oferta social dirigida a las familias. También permitirá consolidar información sobre los prestadores de servicios y fortalecer la gestión de la calidad. 

Lecciones de Bogotá para la atención integral a la primera infancia en América Latina

Tanto el modelo del SDAIPI como el proceso de su construcción ofrecen valiosos aprendizajes para otros gobiernos de la región interesados en avanzar hacia sistemas integrados de atención a la primera infancia, especialmente en contextos donde persisten desafíos de coordinación, calidad y seguimiento de servicios. La experiencia de Bogotá muestra que fortalecer la articulación entre instituciones, compartir información y establecer objetivos comunes puede contribuir a que más niñas y niños accedan oportunamente a los servicios que necesitan para su desarrollo.

Desde el BID, hemos acompañado este esfuerzo mediante cooperación técnica, financiamiento y asistencia especializada, contribuyendo al fortalecimiento de las capacidades institucionales y de los mecanismos de coordinación que hacen posible una atención más integrada. Los resultados presentados en este estudio refuerzan la importancia de seguir invirtiendo en políticas y servicios de calidad durante los primeros años de vida, una etapa decisiva para el desarrollo y el aprendizaje.

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