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Salud mental y primera infancia: por qué debemos cuidar a quienes cuidan

Desarrollo infantil temprano Salud mental y primera infancia: por qué debemos cuidar a quienes cuidan La salud mental de quienes cuidan es clave para el desarrollo infantil. ¿Cómo integrar su bienestar en las políticas públicas de primera infancia? Oct 9, 2026
Mujer mirando a la cámara sonriendo con una niña en brazos.
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Ideas clave
  • El bienestar emocional de niñas y niños está profundamente conectado con el de quienes los cuidan.
  • Apoyar a quienes cuidan con herramientas, redes de apoyo y condiciones laborales adecuadas contribuye a mejorar la calidad del cuidado.
  • Las políticas de primera infancia deben integrar la salud mental y el bienestar emocional de madres, padres, educadoras y demás cuidadores. 

Imaginemos, por un momento, la siguiente situación: son las 6 de la mañana y una mamá ya está de pie. Anoche casi no ha dormido: su hijo se despertó llorando varias veces y ella lo consoló y acompañó. Después de preparar el desayuno, lo lleva al centro de desarrollo infantil del barrio. Allí, una educadora lo recibe mientras atiende a un grupo de niñas y niños cada vez más grande de lo que quisiera y puede manejar. Antes de irse, ella le pide a la cuidadora que le preste especial atención: está preocupada por el llanto de la noche. Luego, toma el autobús hacia el trabajo, con el dinero contado para el pasaje.  

El día apenas empieza y esta mujer, como millones de madres, padres y cuidadores en América Latina y el Caribe, ya tomó decenas de decisiones. Y se espera aún más de ella: que rinda en el trabajo, que se haga cargo del hogar y que, cuando su hijo necesite algo, esté ahí para responder con paciencia, empatía y cariño. Se espera mucho de quienes cuidan. Pero pocas veces nos detenemos a preguntar qué necesitan ellos para poder sostener todo lo que sostienen.  

Desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estamos avanzando en una agenda regional para comprender y articular la salud mental y el bienestar emocional de las niñas, niños y sus cuidadores en las políticas, programas y sistemas de primera infancia. Partimos de una premisa fundamental: el bienestar de los niños y el de quienes los cuidan, tanto en el hogar como en sus centros de desarrollo infantil, están profundamente conectados.

En la práctica, esto se traduce en iniciativas que buscan apoyar directamente a quienes cuidan. En Haití, por ejemplo, estamos adaptando Semillas de Apego, una iniciativa que, a través de espacios de reflexión grupal, brinda herramientas para que madres, padres y cuidadores puedan procesar sus propias experiencias, fortalecer su bienestar emocional y construir vínculos seguros con sus hijos.  

El bienestar de quien cuida es clave para el desarrollo infantil

El desarrollo de los niños pequeños depende de adultos sensibles y receptivos. Los niños aprenden a calmarse cuando alguien los ayuda a encontrar la calma; desarrollan confianza a través de una mirada, una voz o un abrazo que llegan en el momento adecuado. Estas interacciones de calidad son la materia prima del desarrollo y dependen, en buena medida, del bienestar emocional de quien cuida.

Los cuidadores son quienes sostienen el desarrollo de los niños con su cuerpo, su tiempo y su estado de ánimo, con frecuencia sin ayuda, sin descanso y sin que nadie les pregunte cómo están. Muchas veces, quienes cuidan enfrentan simultáneamente trabajos exigentes, ingresos insuficientes y redes de apoyo precarias o inexistentes. Navegar esto es de una altísima complejidad emocional. Aquí aparece una paradoja: esperamos que esos adultos tengan interacciones de alta calidad con los niños, pero muchas veces no construimos las condiciones necesarias para que quienes cuidan puedan ofrecerlas.

Por eso, cuidar la salud mental y el bienestar emocional de quienes cuidan no es un tema aparte del desarrollo infantil: es una condición para mejorar la calidad del cuidado, y por esa vía, promover el desarrollo de las niñas y los niños. Cuando quienes cuidan cuentan con herramientas y apoyo para gestionar sus emociones y el estrés, tienen también mayor disponibilidad emocional para mirar, jugar y responder de manera sensible al niño. 
 

¿Qué significa esto para quienes trabajamos en política pública?

En primer lugar, significa reconocer que madres, padres, educadoras y demás personas que cuidan también necesitan apoyo y que su bienestar debe ser parte de las políticas públicas de primera infancia.  

Anclado a esto, significa incorporar su bienestar en el diseño de los servicios. Esto incluye el desarrollo de espacios regulares para reconocer y manejar el estrés, fortalecer las redes de apoyo y ofrecer acompañamiento y herramientas prácticas para la vida cotidiana.  

Para los trabajadores de primera infancia, implica además contar con cargas laborales razonables, formación y acompañamiento, espacios de supervisión y apoyo emocional que les permitan realizar su trabajo sin que la sobrecarga termine por afectar la calidad de las interacciones con los niños. La estabilidad y las condiciones laborales adecuadas no son asuntos separados de la calidad: son parte de ella.

Y, por último, significa fortalecer la dimensión comunitaria del cuidado. Esto implica ampliar el acceso a servicios de cuidado infantil y fortalecer las redes familiares, comunitarias e institucionales que acompañan a quienes cuidan y ayudan a distribuir mejor estas responsabilidades.

En el marco del Día Internacional de la Salud Mental, te invitamos a levantar la mirada hacia los adultos que todos los días sostienen el desarrollo de las niñas y los niños en nuestra región.  

El próximo 17 de noviembre continuaremos esta conversación en el evento virtual Tejer las bases emocionales de las niñas, los niños y quienes los cuidan: una conversación sobre el bienestar emocional en América Latina y el Caribe, donde compartiremos evidencia, experiencias y los próximos pasos de la agenda del BID para avanzar hacia políticas de primera infancia que integren la salud mental y el bienestar emocional. Pronto compartiremos el enlace para que puedas registrarte y acompañarnos en línea. 

Para conocer más sobre cómo el BID promueve el desarrollo infantil temprano en América Latina y el Caribe, visita nuestra página web.  

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