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Medir para mejorar: monitoreo del desarrollo infantil temprano en Córdoba

Desarrollo infantil temprano Medir para mejorar: monitoreo del desarrollo infantil temprano en Córdoba Monitorear el desarrollo infantil temprano ayuda a detectar señales de alerta y orientar apoyos desde los primeros años. Oct 21, 2026
Measuring to improve
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Ideas centrales
  • En América Latina y el Caribe, medir y monitorear de manera sistemática el desarrollo de los niños y niñas pequeños sigue siendo la excepción y no la regla: sin datos, es más difícil detectar a tiempo y orientar políticas y servicios.
  • En la provincia de Córdoba, Argentina, se desarrolló un sistema de seguimiento del desarrollo infantil, escalable y de fácil aplicación, que se implementa en los espacios de cuidado.
  • Los primeros datos muestran que el lenguaje es el área con más señales de alerta y refuerzan la necesidad de acompañar el desarrollo desde los primeros meses de vida.

Los primeros años de vida son la etapa en la que se sientan las bases del aprendizaje, la salud y el bienestar futuros, y existe amplio consenso sobre su importancia y la necesidad de invertir en este período. Sin embargo, hay un eslabón que en América Latina y el Caribe sigue siendo débil: el registro. El monitoreo sistemático del desarrollo de los niños y niñas pequeños es todavía escaso y fragmentado.

Sin información, los servicios de primera infancia no saben cuántos niños presentan señales de rezago, en qué áreas ni a qué edad son más importantes. Detectar estas señales a tiempo es precisamente lo que abre la puerta a una intervención oportuna, cuando todavía es posible actuar para favorecer la trayectoria de un niño.

Desde el BID, buscamos identificar y dar visibilidad a experiencias que muestren caminos concretos para cerrar la brecha de medición. Una de ellas se encuentra en la provincia de Córdoba, en Argentina, donde la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, desarrolló un sistema de seguimiento del desarrollo infantil temprano que ya reúne información de cientos de niños y niñas en varias localidades. En esta entrada de blog analizamos esta experiencia y lo que sus datos empiezan a revelar.

Cómo funciona el pre-PRUNAPE para monitorear el desarrollo infantil

El sistema de seguimiento desarrollado en Córdoba utiliza el “pre-PRUNAPE”, un instrumento basado en la Prueba Nacional de Pesquisa (PRUNAPE),desarrollada en Argentina para detectar posibles trastornos del desarrollo que puedan pasar inadvertidos.

El pre-PRUNAPE consiste en un cuestionario breve que responden los cuidadores y que permite identificar, de manera rápida y con poco entrenamiento, a los niños que requieren una evaluación más profunda. Su simplicidad lo hace ideal para un uso masivo y descentralizado en los propios espacios de cuidado.

A diferencia de la PRUNAPE, el pre-PRUNAPE detecta señales de alerta, pero no establece un diagnóstico. Un resultado "no aprobado" indica que el niño requiere una evaluación más exhaustiva, no que tiene un rezago confirmado en su desarrollo.

La innovación cordobesa: un sistema de gestión con los municipios

Lo interesante de la experiencia de Córdoba no es solo la aplicación del pre-PRUNAPE, sino haber construido un sistema de información alrededor de ella. La Defensoría desarrolló una herramienta digital que permite centralizar los resultados de las evaluaciones y acumular registros a lo largo del tiempo. Además, capacita al personal que aplica el instrumento y articula con los municipios, que deciden en qué espacios de cuidado implementarlo, como salas cuna, jardines maternales y centros de cuidado infantil.

El sistema lleva más de dos años acumulando registros de forma sostenida, lo que permite empezar a monitorear el desarrollo de los niños y las niñas a lo largo del tiempo.

Es, en esencia, una política pública subnacional nacida de una necesidad local, pero con potencial para crecer. La provincia planea integrar estos indicadores a su tablero de monitoreo de niñez. Además, el sistema ya despertó el interés de otras jurisdicciones del país que se acercaron a conocer la experiencia, una señal de su potencial para ser adaptada y replicada en otros contextos.

Qué muestran los primeros datos sobre desarrollo infantil en Córdoba

Con la información recopilada hasta agosto de 2026 se han evaluado 936 niños y niñas en cinco localidades. Los primero datos empiezan a mostrar para qué sirve medir. La mayoría de las evaluaciones corresponde a niños y niñas de entre 3 a 5 años que asisten a jardines infantiles y, en menor medida, en salas cuna, reflejando los espacios donde el instrumento se aplica con más frecuencia.

El principal hallazgo tiene que ver con las áreas del desarrollo que concentran más señales de alerta. El lenguaje y el área psicosocial reúnen, en conjunto, cerca de tres cuartas partes de las señales detectadas, seguidos por la motricidad fina, mientras que la motricidad gruesa presenta la menor proporción.

Es un patrón esperable y, a la vez, revelador: las áreas con más señales son aquellas más sensibles a la calidad de las interacciones tempranas entre los niños y sus cuidadores, como el lenguaje, el juego y el vínculo. En otras palabras, los datos apuntan hacia las dimensiones del desarrollo donde el acompañamiento a la crianza y la estimulación de calidad pueden hacer la mayor diferencia para que los niños y niñas alcancen su máximo potencial de desarrollo.

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Los datos muestran, además, que los niños cuyas madres tienen menor nivel educativo presentan más señales de alerta. Esta asociación debe leerse con cuidado: el nivel educativo de la madre funciona como un indicador del contexto socioeconómico del hogar, no como una explicación en sí misma. Promover el desarrollo infantil requiere inversiones sustanciales, tanto económicas como de tiempo de estimulación, y ambos recursos suelen ser más escasos en los hogares más desfavorecidos. Lo relevante para la política es que el sistema permite identificar qué grupos podrían requerir más atención.

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Ahora bien, los datos también invitan a otra lectura cuidadosa. Los estudios de validación del pre-PRUNAPE muestran que su sensibilidad es menor en los primeros meses de vida y aumenta a medida que el niño crece: en los más pequeños, muchas señales todavía pueden no ser visibles. Esto implica una lección importante: esperar a que una prueba marque una dificultad puede significar llegar tarde. Por eso importa sistematizar la evaluación del desarrollo a lo largo de toda la primera infancia, y no solo en un momento puntual.

Y estos resultados vienen con otra advertencia necesaria: cada municipio definió de forma autónoma dónde aplicar el instrumento, muchas veces en contextos de mayor vulnerabilidad, de modo que las cifras describen a los niños efectivamente evaluados, no a toda la población infantil de Córdoba. No deben leerse como una estimación de la prevalencia de rezago en la provincia. Su valor es otro: muestran que el sistema permite detectar señales de alerta y organizar información útil para tomar decisiones.

Cómo implementar un sistema de monitoreo del desarrollo infantil

Para quienes toman decisiones en gobiernos provinciales o municipales, una experiencia como la de Córdoba muestra un camino concreto y de implementación accesible. Al apoyarse en un instrumento de pesquisa, puede ser aplicado por el propio personal de los espacios de cuidado tras una capacitación breve, sin necesidad de contratar profesionales especializados. El punto de partida no requiere grandes estructuras: alcanza con un instrumento validado como el pre-PRUNAPE, ese personal capacitado para aplicarlo y un acuerdo con los espacios de cuidado para integrar la medición a su rutina. La articulación con los municipios, que conocen su territorio, permite darle escala.

Es importante, de todas formas, contemplar qué respuesta se va a dar una vez que existan los datos: un sistema de seguimiento del desarrollo solo cumple su objetivo si está conectado con una ruta de atención: a dónde se deriva a un niño con señales de alerta, quién lo evalúa en profundidad y qué apoyos reciben él y su familia.

Desde la Defensoría, el objetivo es doble: generar evidencia para tomar decisiones y lograr que los municipios puedan desarrollar y sostener el circuito completo de atención que requiere el desarrollo integral de niñas y niños requiere, desde la detección hasta la respuesta. Municipios como Salsipuedes y Despeñaderos, pioneros en la implementación del sistema, empiezan a mostrar cómo puede funcionar este enfoque en la práctica.

Si algo muestran estos primeros datos en Córdoba es que, cuando se mide, aparecen respuestas: qué áreas del desarrollo requieren más apoyo, cómo funciona el sistema, dónde concentrar los esfuerzos. Pero medir es solo el primer eslabón: la información cobra sentido cuando se traduce en apoyos oportunos y en acompañamiento a las familias desde los primeros años. Ese es el camino que Córdoba empieza a recorrer, y una invitación para las provincias que quieran recorrerlo también.

En el BID trabajamos para acompañar a los países y las provincias de la región en el desarrollo de la primera infancia. Si te interesan estos temas, te invitamos a seguir el blog y conocer más sobre nuestro trabajo en la región.

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