- Las Industrias Culturales y Creativas son clave para diversificar economías y fortalecer cadenas de valor en la región.
- Sectores como artesanías y audiovisual muestran alto potencial de empleo, exportación e innovación.
- El nuevo reporte del BID sistematiza diez claves para potenciar ecosistemas creativos en el Sur-Sureste de México.
El Sur-Sureste de México concentra cerca del 28% de la población del país y, en los últimos años, ha mostrado un dinamismo económico superior al promedio nacional. Estados como Tabasco, Oaxaca y Quintana Roo crecieron por encima de la media en 2023, confirmando que la región no solo enfrenta desafíos estructurales, sino también una ventana concreta para diversificar su modelo de desarrollo.
En este contexto, las industrias culturales y creativas (ICC) emergen como un vector estratégico de crecimiento, empleo e innovación. En México, la actividad cultural representó cerca del 2,8% del PIB en 2024 (Cuenta Satélite de Cultura, INEGI). A nivel regional, las ICC explican alrededor del 2,2% del PIB de América Latina y el Caribe, con cerca de 1,9 millones de empleos.
A escala global, su contribución ronda el 3,1% del PIB (UNCTAD, 2024), con amplias variaciones entre países, lo que confirma tanto su potencial como su carácter aún subutilizado, especialmente fuera de los grandes centros urbanos. Con el objetivo de transformar creatividad en desarrollo económico real, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsó en 2024 un proceso de Mesas Ejecutivas en Yucatán, Campeche y Oaxaca, junto a gobiernos estatales y actores del ecosistema.
Las Mesas Ejecutivas son una metodología de diálogo público-privado orientada a la acción, que reúne a tomadores de decisión, sector productivo y actores clave para identificar cuellos de botella concretos, priorizar soluciones y acordar compromisos operativos. A diferencia de espacios consultivos tradicionales, estas mesas se enfocan en resultados verificables, con agendas acotadas, responsabilidades claras y seguimiento a la implementación.
Este trabajo dio lugar a una hoja de ruta territorial que hoy se sistematiza en la publicación Diez claves para impulsar las industrias culturales y creativas en las estrategias productivas del Sur-Sureste de México.
El proceso de Mesas Ejecutivas dejó, además, una serie de aprendizajes operativos sobre cómo integrar a las industrias culturales y creativas en las estrategias productivas de gobiernos subnacionales y actores del ecosistema. A continuación, se destacan algunos de los principales hallazgos surgidos del trabajo con actores públicos y privados de la región, que complementan el marco más amplio de las diez claves desarrolladas en la publicación.
- Creatividad como estrategia económica
Uno de los principales aprendizajes del proceso fue cambiar el enfoque: dejar de concebir la creatividad solo como expresión cultural y abordarla como actividad productiva basada en conocimiento, capaz de generar empleo, exportaciones y encadenamientos con sectores como turismo, servicios digitales y tecnología.
- Datos para priorizar decisiones
Los datos fueron un insumo central para la toma de decisiones a lo largo del proceso de las Mesas Ejecutivas. En 2021, el sector artesanal en México generó cerca de 480.000 empleos, equivalentes al 37,7% del empleo cultural, pero con niveles de informalidad cercanos al 79%. Esta evidencia permitió poner de relieve brechas críticas dentro del ecosistema creativo y orientar la discusión hacia aquellos ámbitos donde el impacto potencial de la política pública era mayor. Asimismo, la información facilitó la articulación con áreas tradicionalmente menos vinculadas a la cultura, la como economía y el turismo, alineando prioridades de política a nivel subnacional.
- No hay un modelo único: la diversidad como activo
El Sur-Sureste no es homogéneo, y ese es justamente su valor. En Oaxaca, entre el 6,9% y el 12% de las unidades económicas se dedican a artesanías, con una participación femenina superior al 70%. Yucatán destaca en diseño, gastronomía, animación y audiovisual, mientras que Campeche articula creatividad, patrimonio y turismo cultural, con una creciente vinculación a servicios digitales.
Esto refuerza que las estrategias más efectivas no replican modelos, sino que parten de estas identidades productivas y conectan talento con mercados regionales y globales.
- Talento, tecnología y mercados: el triángulo crítico
El principal cuello de botella identificado es el capital humano especializado. Animación, audiovisual, diseño digital y marketing concentran demanda creciente, mientras que sectores tradicionales requieren incorporar herramientas digitales para escalar.
A ello se suman fallas de mercado estructurales: altos costos de adopción tecnológica, dificultades de financiamiento asociadas a activos intangibles y cargas regulatorias que afectan especialmente a pequeños emprendimientos creativos. Por eso, las políticas públicas deben combinar formación, infraestructura tecnológica, financiamiento adaptado y marcos regulatorios más ágiles.
El desafío ya no es conceptual, sino operativo. Convertir las propuestas en proyectos concretos de desarrollo productivo, fortalecer capacidades institucionales y escalar soluciones es esencial para capturar valor de forma sostenida.
El valor agregado del BID reside precisamente en ese puente: traducir creatividad en desarrollo económico, combinando datos, políticas públicas y colaboración intersectorial.
Las diez claves completas, junto con las recomendaciones específicas de política y los instrumentos propuestos para fortalecer los ecosistemas creativos, se desarrollan en detalle en la publicación.