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De la compra de máquinas a la creación de valor: ¿Cómo impulsar la innovación en Paraguay?

Ciencia, tecnología e innovación De la compra de máquinas a la creación de valor: ¿Cómo impulsar la innovación en Paraguay? Paraguay está convirtiendo su estabilidad macroeconómica en una base para crecer con conocimiento propio e innovación. Mayo 7, 2026
PROINNOVA II
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Ideas destacadas
  • A pesar de tener un crecimiento económico superior al promedio regional, Paraguay es uno de los países de América Latina con la inversión más baja en I+D (0,12% del PIB).
  • Paraguay destina el 79,5% del gasto empresarial en innovación a la compra de maquinaria, dejando solo un 2,4% para la generación de conocimiento propio.
  • El nuevo programa del BID, PROINNOVA II, busca cambiar esta realidad y fortalcer la capacidad de innovación del país. 

Si bien Paraguay ha mantenido un crecimiento promedio anual del 3,7% entre 2005 y 2024, superando la media regional, este desempeño descansa sobre una estructura productiva intensiva en recursos naturales. Esta trayectoria, condicionada por decisiones y estructuras del pasado (path dependence) y orientada a los commodities, enfrenta límites crecientes si no incorpora mayor sofisticación tecnológica que impulse la productividad.

El crecimiento ha estado sustentado en un proceso de adopción de tecnologías externas que permitió ganancias iniciales de eficiencia; no obstante, la importancia relativa de la adopción frente a la innovación propia depende del nivel de desarrollo y del cierre de las brechas de productividad. En este escenario, la dependencia de la incorporación tecnológica debe complementarse con la generación de capacidades endógenas, un desafío impostergable en un contexto global donde, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el valor de los activos intangibles crece a un ritmo muy superior al de los activos tangibles.

Esta configuración evidencia una brecha entre la expansión del producto y la acumulación de activos intangibles: una economía con expansión sostenida en volumen, pero con una inversión insuficiente en la creación de conocimiento propio. Este último constituye uno de los factores clave para trascender los límites de un modelo basado en commodities y avanzar hacia una estructura de mayor valor agregado. 

Para avanzar en esta dirección, el país trabaja con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el Programa de Innovación Empresarial II (PROINNOVA II), que busca fortalecer sus capacidades mediante el aumento de la inversión empresarial, el desarrollo de emprendimientos tecnológicos y la formación de capital humano especializado.

Innovación pasiva: adoptar tecnología sin crearla

En Paraguay, el gasto empresarial en innovación revela una marcada prevalencia de la innovación pasiva, donde el 79,5% de la inversión se concentra en la adquisición de bienes de capital y tecnología externa. Este modelo de absorción tecnológica "llave en mano" limita la generación de conocimiento propio, el cual representa apenas el 2,4% del gasto en actividades de ingeniería y diseño. La reducida inversión en I+D no solo refleja una decisión empresarial, sino una falla de mercado sistémica vinculada a la alta incertidumbre y a la dificultad de apropiación de los beneficios de la innovación local. Actualmente, la inversión en I+D representa apenas el 0,12% del PIB, y en el Índice Global de Innovación 2025, Paraguay ocupa el puesto 103 de 139 países.

Este patrón encuentra un correlato en los indicadores de propiedad intelectual, los cuales suelen reflejar la profundidad de la base tecnológica de una economía. En 2022, se registraron en Paraguay 26,5 solicitudes de patentes por parte de no residentes por cada patente solicitada por un residente local. Si bien esta asimetría está influenciada por la composición sectorial de la actividad económica, predominantemente orientada a rubros donde la protección mediante patentes es menos intensiva, la cifra subraya una brecha en la generación de activos intangibles de origen nacional. Modernizar procesos mediante la adopción es un paso necesario, pero sin el desarrollo de capacidades internas de invención, la competitividad de largo plazo permanece condicionada a la trayectoria tecnológica definida por el conocimiento importado.

El talento como restricción estructural al crecimiento

La transición hacia una economía basada en el conocimiento encuentra una barrera crítica en la oferta de capital humano avanzado. Según la Encuesta de Innovación Empresarial de 2021, en Paraguay solo el 0,3% del personal en las empresas posee un grado de doctorado y apenas un 0,9% cuenta con una maestría. El sector público no es ajeno a esta realidad y apenas el 21% de los servidores públicos posee habilidades clave en análisis de datos y resolución de problemas complejos.

Esta escasez de masa crítica se ve agravada por una marcada asimetría en la formación académica, donde el sistema educativo gradúa a una mayoría en ciencias sociales, mientras que las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por su siglas en inglés) mantienen una presencia marginal de solo el 2% en ciencias naturales y matemáticas (RICYT, 2025). Dicha distorsión constituye una de las principales fallas de mercado que el programa PROINNOVA II busca mitigar. 
 

Evento Proinnova

 

Foto tomada durante una misión técnica del BID en el evento público de cierre de PROINNOVA.

Sofisticación productiva: el rol de PROINNOVA II

La experiencia internacional muestra que avanzar hacia una economía basada en el conocimiento requiere políticas públicas que corrijan los obstáculos que el mercado privado no resuelve por sí solo, reduzcan riesgos y fortalezcan los ecosistemas. Entendiendo que, sin una base sólida de profesionales capacitados en la resolución de problemas complejos, el ecosistema productivo carece de la capacidad de absorción necesaria para generar tecnologías de alto valor agregado, Paraguay y el Banco Interamericano de Desarrollo, en alianza con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), han puesto en marcha el PROINNOVA II. 

Con una inversión de US$10 millones, esta nueva etapa se construye sobre la madurez institucional alcanzada con el éxito de su predecesor, el PROINNOVA I, donde se financiaron 73 proyectos en sectores estratégicos y se formaron 802 talentos. Su logro más relevante fue la eficiencia catalítica: por cada dólar estatal invertido, se movilizaron US$8,48 del sector privado. Este esquema de cofinanciamiento asegura la adicionalidad de los recursos públicos, mitigando el riesgo de desplazamiento de la inversión privada y asegurando que el dinero público impulse la inversión empresarial sin reemplazarla.

Proinnova

 

Foto tomada durante una misión técnica del BID en el evento público de cierre de PROINNOVA.

En este sentido, la iniciativa busca actuar sobre las restricciones estructurales identificadas: financia proyectos que generan conocimiento propio, fortalece centros tecnológicos e impulsa la formación de talento especializado. Asimismo, incorpora una apuesta por la innovación verde y mecanismos para reducir brechas entre hombres y mujeres en el liderazgo de proyectos, reconociendo que la competitividad del siglo XXI está vinculada tanto a la sostenibilidad como a la inclusión.
 

Feria Proinnova

 

Foto tomada durante una misión técnica del BID en el evento público de cierre de PROINNOVA.

Vale reconocer que los resultados de PROINNOVA I, aunque prometedores, corresponden a una primera fase en un ecosistema todavía en desarrollo. El éxito de esta nueva etapa dependerá del fortalecimiento de las capacidades institucionales del CONACYT para el diseño y la selección técnica de proyectos con alto potencial de impacto, asegurando una asignación eficiente de recursos que maximice los efectos de desbordamiento. Asimismo, será determinante la consolidación de los mecanismos de gobernanza para alinear la formación de talento especializado con las demandas del mercado, garantizando que el programa actúe como un catalizador de transformaciones estructurales en el ecosistema de innovación.

Paraguay en un punto de inflexión: lecciones para la región

El caso paraguayo ofrece una lección valiosa para las economías de la región que enfrentan dilemas similares de baja diversificación productiva. La pregunta central no es solo si estos países pueden crecer, sino si pueden transformar ese crecimiento en desarrollo sostenible y resiliente.        

Invertir en innovación no es solo financiar proyectos tecnológicos; es construir las capacidades y ecosistemas que permitan a las empresas generar valor propio. Paraguay se encuentra en un cambio de trayectoria estructural donde la estabilidad macroeconómica ofrece el fundamento para construir una economía más sofisticada. En el largo plazo, la diferencia entre observar la tecnología y crearla definirá el rumbo del desarrollo productivo del país.

Conoce más sobre la nueva iniciativa. 

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