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Capital intangible: una oportunidad clave para impulsar la productividad en Uruguay

Ciencia, Tecnología e Innovación Capital intangible: una oportunidad clave para impulsar la productividad en Uruguay El capital intangible —como software, I+D, marcas y capacidades organizacionales— podría ser una palanca relevante para acelerar la productividad. Mar 19, 2026
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Ideas destacadas
  • El capital intangible representa una oportunidad clave para acelerar la productividad en Uruguay.
  • El software y otros intangibles muestran retornos elevados.
  • Parte de las mejoras en productividad asociadas a estos activos se traduce en mayores salarios.

Una nueva fuente de productividad que aún no alcanza su máximo potencial

Cuando se habla de productividad, la discusión suele centrarse en maquinaria, infraestructura o inversión física. Sin embargo, una parte creciente del crecimiento económico proviene de activos que casi no se ven: software, investigación y desarrollo (I+D), marcas, capacidades organizacionales y capacitación.

En Uruguay, este motor aún no ha alcanzado su máximo potencial.

Un estudio reciente para el período 2013–2023 sugiere que existe una oportunidad relevante para acelerar el crecimiento de la productividad mediante una mayor incorporación de capital intangible. 

Una brecha difícil de ignorar

Si bien la medición de activos intangibles presenta desafíos metodológicos, los resultados son consistentes con la evidencia internacional y permiten identificar patrones robustos.

En países desarrollados, la inversión en activos intangibles suele superar el 5% del capital total de las empresas. En Uruguay, en las empresas analizadas, ese valor apenas alcanza el 3%. Además, en seis de cada diez observaciones (empresa-año) no se reportan este tipo de activos.

Esta brecha sugiere que existe un margen relevante para fortalecer el crecimiento mediante una mayor acumulación de capital intangible.

Mayor productividad por cada dólar invertido

¿Por qué importa este tipo de inversión? Porque sus retornos son elevados. 

La evidencia para Uruguay es consistente con estudios realizados en economías avanzadas, que en general encuentran elasticidades de productividad asociadas al capital intangible iguales o superiores a las del capital físico. En el caso uruguayo, las estimaciones indican que un dólar invertido en intangibles genera, en promedio, retornos aproximadamente 30% superiores a los asociados a maquinaria o equipos. 

Un aumento relativamente moderado en la intensidad del capital intangible se traduce en mejoras concretas de la productividad empresarial. Esto resulta especialmente relevante en una economía donde los desafíos de productividad han sido identificados como uno de los principales frenos al crecimiento de largo plazo.

Software: el gran protagonista de la productividad

Dentro del universo de los intangibles, no todos los activos tienen el mismo peso. 

En Uruguay, el software concentra cerca del 40% de la inversión intangible total y se destaca por su fuerte impacto en la productividad. Se trata, además, de un activo relativamente accesible: tecnologías disponibles en el mercado que pueden incorporarse sin los plazos largos que requieren otros intangibles como la I+D. 

Esto abre una ventana clara para la política pública. La digitalización y la adopción de software representan una vía rápida para mejorar la productividad, incluso en empresas de menor tamaño. 

La racionalidad de estas políticas se sustenta en la existencia de fallas de mercado —como externalidades de conocimiento, restricciones de financiamiento y asimetrías de información— así como en limitadas capacidades de absorción tecnológica en muchas empresas, que dificultan la adopción efectiva de nuevas tecnologías.

Productividad y salarios

El estudio también analiza cómo se distribuyen las ganancias de productividad derivadas de los intangibles.

Los resultados muestran que las empresas que invierten en capital intangible tienden a pagar salarios más altos. Sin embargo, el traspaso no es completo. En promedio, alrededor del 23% del aumento de productividad estimado se asocia con mayores salarios, mientras que el resto se refleja en otros resultados empresariales. La magnitud del traspaso varía según el tipo de activo.

Además, las condiciones del mercado laboral importan. En contextos con menor competencia entre empleadores, la traslación de productividad a salarios tiende a ser más limitada. Esto refuerza la relevancia de políticas que promuevan mayor dinamismo laboral, como la reducción de barreras a la movilidad entre empleadores y el fortalecimiento de sistemas de información laboral.

Capacidades y retos en pequeñas y medianas empresas

En muchas pequeñas y medianas empresas existen problemas de absorción: no siempre cuentan con el capital humano o las capacidades de gestión necesarias para incorporar nuevas tecnologías. Estas barreras incluyen restricciones de financiamiento, asimetrías de información sobre el retorno de estas inversiones y limitaciones en capacidades gerenciales.

La evidencia proveniente de otros estudios sugiere que no basta con capacitar trabajadores. La adopción efectiva de intangibles requiere que gerentes y propietarios comprendan el impacto práctico de herramientas como la digitalización o la inteligencia artificial en sus procesos productivos. Sin ese entendimiento, la inversión difícilmente se traducirá en mejoras reales de productividad.

Implicaciones para la política pública

Es importante señalar que la medición de activos intangibles presenta desafíos metodológicos y que estos resultados, aunque consistentes con la evidencia internacional, deben interpretarse considerando las particularidades del contexto uruguayo. Aun así, la dirección del hallazgo es clara: existe un espacio significativo para fortalecer la productividad a través de estos activos.

Los resultados sugieren una agenda de trabajo relevante. Si se busca acelerar el crecimiento de la productividad, el capital intangible podría ocupar un lugar más central en las políticas de desarrollo productivo. Esto podría implicar:

Reducir barreras para la adopción de intangibles en empresas productivas con potencial de crecimiento, combinando financiamiento, asistencia técnica y acompañamiento.

Diseñar incentivos fiscales y financieros específicos para inversiones en software, I+D y capacitación.

Fortalecer las capacidades de gestión, además de la formación de trabajadores, para mejorar la absorción tecnológica.

Promover mercados laborales más competitivos, que faciliten una mayor transmisión de las ganancias de productividad hacia los salarios.

Un motor listo para activarse

El capital intangible es uno de los motores más potentes —y aún subutilizados— para impulsar la productividad. La evidencia sugiere que invertir más y mejor en estos activos puede traducirse en empresas más competitivas, mayor crecimiento y mejoras sostenidas en los ingresos laborales.

El desafío no es únicamente tecnológico. Es también institucional, organizacional y de diseño de políticas públicas. Y la oportunidad está al alcance.

Esta agenda forma parte del trabajo del Banco Interamericano de Desarrollo para apoyar la transformación digital, fortalecer las capacidades empresariales y promover un crecimiento sostenible e inclusivo en América Latina y el Caribe.

Te invitamos a seguir nuestra agenda sobre productividad y digitalización para conocer nuevas evidencias, análisis y propuestas de política en esta área.

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