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Tras la huella del desarrollo: cómo medir el impacto real del BID sobre el terreno

Análisis económico Tras la huella del desarrollo: cómo medir el impacto real del BID sobre el terreno Huella es una novedosa metodología del BID, desarrollada para medir el impacto acumulado de sus proyectos, incluso con datos locales escasos. Ago 24, 2026
Satellite city view - can be used for economic analysis.
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Ideas clave
  • Huella combina imágenes satelitales, datos georreferenciados y métodos cuasiexperimentales para medir el impacto local del BID, comparando territorios beneficiados por sus proyectos con otros similares que no se beneficiaron de esas intervenciones.
  • Aplicada por primera vez en México y Costa Rica, la metodología ha permitido identificar una mayor actividad económica y menores niveles en algunos indicadores de criminalidad en las zonas donde intervino el BID.
  • Huella también permite evaluar los efectos acumulados de una cartera de proyectos, incluso cuando los datos subnacionales son limitados, como se detalla en el informe "Huella".

Desde hace décadas, medir el impacto de los proyectos de desarrollo es uno de los grandes desafíos de los organismos multilaterales: ¿cómo saber si una carretera, una escuela o una inversión en seguridad han transformado realmente una comunidad? ¿Y cómo determinarlo en ausencia de suficientes datos subnacionales?

Ante esta dificultad, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha desarrollado "Huella", una metodología que combina la georreferenciación de proyectos, imágenes satelitales y métodos econométricos para medir cambios económicos y sociales atribuibles a sus intervenciones.

Muchas evaluaciones tradicionales se centran en proyectos individuales y dependen de información administrativa o encuestas que no siempre están disponibles a nivel local, lo que dificulta captar efectos más amplios y de largo plazo.

El propósito de Huella consiste precisamente en superar estas limitaciones mediante fuentes de datos innovadoras, como las luces nocturnas y otros indicadores satelitales que aproximan el crecimiento económico, la expansión urbana y cambios ambientales, y permiten seguir la evolución de las comunidades donde se ejecutan los proyectos. 

¿Cómo funciona Huella?

Lo primero es georreferenciar de manera precisa los proyectos, identificar las comunidades beneficiadas y compararlas con otros territorios similares que no experimentaron intervenciones del BID. Esta comparación constituye la base del enfoque cuasiexperimental de Huella, que busca estimar qué habría ocurrido en ausencia de los proyectos.

Con ese fin, se revisan los documentos de cada proyecto, se valida la información con los equipos operativos y se localizan las intervenciones mediante herramientas cartográficas y datos geoespaciales.

Para el análisis se seleccionan préstamos de inversión con garantía soberana y una localización geográfica precisa. Se excluyen las operaciones de alcance nacional y otros instrumentos que no permiten comparar territorios, y solo se incluyen proyectos ejecutados en municipios con información socioeconómica disponible.

Una vez georreferenciados los proyectos, Huella combina encuestas de hogares, registros administrativos y estadísticas oficiales con indicadores obtenidos mediante imágenes satelitales, como las luces nocturnas, la expansión urbana y los cambios en la vegetación o la contaminación.

Acto seguido, se aplican metodologías cuasiexperimentales para construir escenarios contrafactuales: estimaciones de la trayectoria que habrían seguido los municipios beneficiarios de no haber recibido las intervenciones del BID.

La lógica es sencilla: si un municipio con proyectos del BID registra, con el paso del tiempo, una evolución más favorable que otro municipio comparable sin esas intervenciones, la diferencia entre ambas trayectorias permite estimar el impacto de los proyectos.

Gráfico 1

¿Qué nos dicen los primeros resultados?

En México, Huella reveló que los proyectos del BID impulsaron la actividad económica, la expansión urbana y el desarrollo de infraestructura. En promedio, el PIB creció un 2% más que en zonas comparables sin intervenciones del Banco, mientras que los municipios beneficiados registraron casi un 8% más de luminosidad nocturna, un indicador asociado a una mayor actividad económica.

Los asentamientos también crecieron 0,5 puntos porcentuales más, aunque este efecto fue menor que el observado sobre la actividad económica. El crecimiento no vino acompañado de un aumento de la contaminación del aire, pero la densidad de la vegetación disminuyó un 1%, lo que subraya la importancia de conciliar el desarrollo económico con el cuidado ambiental. 

Gráfico 2

En Costa Rica, los resultados apuntan en la misma dirección. Los cantones con carreteras y puentes financiados por el BID crecieron un 1,7% más rápido que otras zonas comparables sin intervenciones del Banco y registraron casi un 8% más de luminosidad nocturna, un indicador asociado a una mayor actividad económica y consumo de electricidad.

También la cartera de seguridad del BID en Costa Rica —centrada en la construcción de comisarías y Centros Cívicos para la Paz— experimentó resultados positivos: los cantones con mayor inversión en seguridad registraron niveles más bajos de violencia doméstica y delitos sexuales en comparación con cantones similares que no habían recibido esas inversiones.

En conjunto, estas evaluaciones muestran que Huella permite captar no solo los efectos positivos de los proyectos, sino también algunas de las tensiones que pueden acompañarlos. Para los socios del BID, esta evidencia puede ayudar a identificar qué inversiones generan mejores resultados y a orientar con mayor precisión futuras intervenciones.

Una forma más rápida y económica de medir resultados

Por más que las evaluaciones tradicionales han mejorado, siguen dependiendo en buena medida de información limitada, suelen centrarse en proyectos individuales y privilegian los resultados de corto plazo. Huella fue concebida para complementar esos enfoques y ampliar el análisis, incorporando tanto la dimensión territorial como los efectos acumulados de una cartera de proyectos.

Su desarrollo inicial requiere el mayor esfuerzo, pero Huella está diseñada para escalar: con la maduración de la metodología, su aplicación en más países se vuelve más rápida y menos costosa. También permite generar resultados con mayor rapidez que muchas evaluaciones tradicionales, lo que ayuda al BID a orientar mejor el apoyo que brinda a los gobiernos.

Más que reemplazar las evaluaciones tradicionales, Huella aspira a complementarlas, ofreciendo una visión más amplia del impacto de los proyectos y de la manera en que sus efectos se acumulan en los territorios. Su extensión a nuevos países permitirá ampliar la información disponible, mejorar la comparación entre experiencias y aportar nuevas herramientas para orientar la toma de decisiones y promover un crecimiento sostenible en América Latina y el Caribe.

Si tienen interés en saber más acerca de Huella, los invitamos a consultar nuestra publicación HUELLA: medición del impacto de los proyectos de desarrollo.

Los autores agradecen las valiosas contribuciones de Camilo Pecha a esta entrada.  

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