- Las apuestas en línea crecen rápidamente en América Latina, impulsadas por los pagos digitales, el marketing en redes sociales y el atractivo de grandes eventos deportivos como el Mundial.
- Los jóvenes, en especial los varones, parecen particularmente expuestos, mientras los adolescentes entran cada antes en contacto con plataformas de apuestas a través de redes sociales, influencers y contenidos relacionados con el deporte.
- Los datos empíricos disponibles siguen siendo fragmentarios, lo que dificulta saber cuánto se apuesta, en qué punto el uso recreativo pasa a ser dañino y si la regulación avanza al ritmo del mercado. Cerrar esas brechas de información será fundamental para orientar las políticas públicas.
Millones de aficionados se volcarán en sus pantallas para seguir la gran fiesta del fútbol mundial a lo largo de las próximas semanas. A su vez, será una ocasión de oro para que las plataformas de apuestas ganen visibilidad, atraigan nuevos usuarios y pasen a formar parte de su experiencia del deporte.
En América Latina, esta rápida expansión despierta una preocupación creciente entre autoridades, investigadores y familias. La expansión de las billeteras digitales, los sistemas de pago instantáneo y el marketing en redes sociales está haciendo que las apuestas en línea sean más visibles, más accesibles y estén cada vez más presentes en la vida cotidiana.
Sin embargo, pese al ritmo de crecimiento, todavía sabemos sorprendentemente poco sobre sus efectos en las personas y los hogares de la región. ¿Cómo son estos apostadores? ¿Cómo está cambiando el mercado? ¿Y dónde empiezan a aparecer los riesgos asociados al estrés financiero, la adicción y otros problemas sociales?
El rápido auge de las apuestas en línea
En la región, las apuestas en línea han dejado de ser una actividad de nicho. El conocimiento de estas plataformas ya está muy extendido, especialmente entre los más jóvenes. En Argentina, por ejemplo, el 95% de las personas de entre 15 y 29 años había oído hablar de las apuestas en línea en 2024. Lo que está cambiando, y a gran velocidad, es la participación efectiva: en 2025, el 32% de los adultos declaró haber apostado en los 12 meses anteriores; más del doble que un año antes. El giro hacia lo digital es igualmente llamativo: las apuestas en línea representaron el 71% de toda la actividad de juego en 2025, frente al 43% en 2024.
En Brasil, la expansión también está estrechamente vinculada a los sistemas de pago digital. En 2024, aproximadamente 24 millones de personas, alrededor del 11% de la población, realizaron transferencias mediante Pix (el pricipal medio de pagos en tiempo real de Brasil) a plataformas de apuestas. Una encuesta de 2026 apunta a que la participación siguió aumentando, con un 29% de los brasileños de 16 años o más que declaró haber utilizado plataformas de apuestas en línea.
En otros países de la región, la evidencia disponible apunta en la misma dirección, aunque con distintos niveles de intensidad. En Chile, el 18% de quienes apostaron lo hicieron exclusivamente en línea, en tanto que el 26% combinó el juego en línea con el presencial. Uruguay parece ser, por ahora, un caso más moderado, con un mercado de apuestas en línea todavía menos desarrollado.
¿Quién apuesta en línea?
El perfil de los apostadores está cambiando al hilo de la evolución del propio mercado. Anteriormente asociado principalmente a casinos o locales de apuestas, el juego se desplaza ahora hacia plataformas en línea familiares para usuarios jóvenes y conectados, a menudo en los mismos espacios en los que siguen los eventos deportivos y en las redes sociales.
La evidencia disponible sugiere que este cambio es especialmente visible entre los hombres jóvenes. En Argentina, el 39% de los hombres declaró haber apostado en el año anterior, frente al 24% de las mujeres. Pero la diferencia por edades es aún más marcada: casi siete de cada diez adultos de entre 18 y 29 años declararon haber apostado en el último año, frente al 46% de quienes tenían entre 30 y 42 años, el 22% de quienes tenían entre 43 y 54 años y el 17% de las personas de 55 años o más.
Esto plantea, en particular, inquietudes en relación con los adolescentes, que pueden verse expuestos a entornos de apuestas incluso antes de contar con la edad legal o la madurez necesaria para evaluar los riesgos. En Argentina, el 16% de los adolescentes de entre 13 y 18 años ya apostó en línea, en tanto que el 45% afirma tener amigos o conocidos que lo hicieron.
Brasil muestra un patrón de género similar, aunque con un perfil de edad algo distinto. De los 25,2 millones de personas que llevaron a cabo apuestas el año pasado, el 68,3% eran hombres y el 31,7% mujeres. No obstante, la participación parece estar distribuida de forma más uniforme entre los distintos grupos de edad, con diferencias relativamente pequeñas entre grupos demográficos.
Los riesgos no se limitan a quienes apuestan directamente. Aunque las apuestas en línea parecen concentrarse entre los hombres jóvenes, su expansión también puede exponer a mujeres y familias a problemas derivados. En Estados Unidos, los estudios relacionan las pérdidas en apuestas deportivas con mayores tasas de violencia contra las mujeres, especialmente cuando las apuestas móviles están disponibles. Otras posibles consecuencias, como el endeudamiento de los hogares y la adicción, no han sido todavía estudiadas y analizadas a fondo en América Latina.
¿Cuánto gastan los hogares apostando en línea?
En este punto es donde la evidencia resulta más limitada. La mayoría de los estudios disponibles nos dicen si las personas apuestan, pero mucho menos sobre cuánto apuestan, cuánto pierden y qué significan esas cantidades para las finanzas de los hogares.
En Argentina, la evidencia disponible a partir de encuestas sugiere que las personas de entre 15 y 29 años declararon apuestas mensuales promedio de alrededor de US$18, con una pérdida promedio máxima de unos US$60. Esas cifras son difíciles de interpretar sin saber qué proporción representan de los ingresos personales. Pero las señales de presión financiera son más claras: solo el 13% afirmó no haber perdido dinero con las apuestas en línea, mientras que el 48% declaró haber perdido poco y el 40% dijo haber perdido mucho. Más preocupante aún, una de cada cuatro personas declaró haber desviado otros fondos o haberse endeudado para apostar.
El panorama parece menos grave entre los adolescentes de Chile, al menos en cuanto a los montos apostados: entre el 11% de los jóvenes de 12 a 17 años que apostaron en el último año, el 79% apostó menos de US$10. Con todo, las apuestas entre menores causan inquietud, más allá de las cantidades apostadas.
En Brasil, la preocupación por la vulnerabilidad de los hogares ya ha influido en la política pública. El gobierno prohibió a los beneficiarios de Bolsa Família y del Benefício de Prestação Continuada, dos de los mayores programas de asistencia social del país, apostar con operadores autorizados, ante la preocupación de que las apuestas estuvieran absorbiendo una porción significativa de los recursos de hogares económicamente vulnerables.
¿Qué está impulsando el auge de las apuestas en línea?
Varios factores están convergiendo para que las apuestas en línea sean más accesibles, más visibles y estén más normalizadas que nunca.
En primer lugar, las billeteras digitales y los sistemas de pago instantáneo han creado un entorno en el que apostar ya no depende de un espacio físico: puede hacerse al instante, desde el teléfono. En Argentina, por ejemplo, el uso de billeteras digitales entre quienes apuestan pasó del 37% al 57% en apenas un año, y entre los adolescentes que apostaban alcanzó el 83%.
En segundo lugar, la publicidad y los influencers están dando una gran visibilidad a las apuestas en línea. En Argentina, cuatro de cada diez personas estuvieron expuestas a marketing de apuestas en línea en redes sociales en 2025, frente a tres de cada diez el año anterior. En Chile, la exposición entre los jóvenes de 12 a 17 años fue casi universal. Los reguladores están empezando a reaccionar, como en Brasil, donde las autoridades han eliminado cientos de perfiles y publicaciones de influencers.
Pero el seguimiento resulta más difícil cuando la promoción no siempre parece publicidad. Estrellas del fútbol, patrocinios de clubes, influencers y campañas dirigidas a aficionados han contribuido a que las apuestas formen parte de la experiencia de seguir a un equipo. Entre los adolescentes argentinos que declararon haber apostado, la mitad dijo hacerlo porque una celebridad o influencer se lo había recomendado.
Por debajo de todo ello se está produciendo un cambio más sutil: las apuestas empiezan a percibirse como algo normal, manejable o incluso como una forma de conocimiento deportivo. Algunas encuestas de Uruguay y Argentina apuntan en esa dirección: muchos uruguayos consideran que se puede apostar de manera responsable, mientras que algunos jóvenes argentinos ven las apuestas deportivas menos como juego de azar que como una forma de demostrar que entienden el deporte. Cuando una conducta deja de percibirse como riesgosa, su adopción puede acelerarse.
¿Crecen las apuestas en línea más rápido que nuestra capacidad para medirlas?
La base empírica sigue siendo limitada y fragmentaria. Todavía no hemos podido formarnos una noción clara de quién apuesta, con qué frecuencia y qué proporción de sus ingresos dedica al juego. Tampoco está claro en qué momento las apuestas recreativas pasan a convertirse en un problema ni hasta qué punto los grandes eventos deportivos como el Mundial de fútbol aceleran la entrada de nuevos usuarios en este mercado.
Por último, cabe preguntarse si la regulación funciona o si no hace más que empujar a los usuarios hacia plataformas no reguladas. Para que la región pueda aplicar políticas basadas en datos y no en conjeturas será esencial mejorar nuestro conocimiento de este fenómeno.
Nota de fuente: la información utilizada para elaborar este artículo procede de encuestas recientes, informes públicos, datos regulatorios y estudios académicos sobre el juego en línea, las apuestas deportivas y sus posibles impactos sociales y en los hogares en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Estados Unidos. Entre las fuentes consultadas figuran: Informe Nacional sobre Juego en Argentina 2025, de ALEA; Análise técnica sobre o mercado de apostas online no Brasil e o perfil dos apostadores, del Banco Central do Brasil; y Apuestas online, deportes y jóvenes en la Argentina contemporánea, de Juan Bautista Branz y Diego Murzi.