- La experiencia de Corea demuestra que la transformación digital del agua funciona cuando tecnología, datos y capacidades institucionales avanzan de forma integrada.
- Para Uruguay, Corea ofrece lecciones prácticas para reducir el agua no contabilizada, modernizar infraestructura y fortalecer el monitoreo de la calidad del agua.
- Este intercambio, impulsado por el BID a través de Fuente de Innovación, muestra cómo las soluciones digitales pueden mejorar la eficiencia y resiliencia de los servicios de agua en la región.
La transformación digital está cambiando la forma en que las empresas de agua prestan servicios seguros, confiables y eficientes. Para países como Uruguay —donde la reducción del agua no contabilizada (ANC), la modernización de infraestructura envejecida y el fortalecimiento del monitoreo de la calidad del agua son prioridades nacionales— la pregunta ya no es si digitalizar los servicios de agua, sino cómo hacerlo de manera efectiva y a escala. Cuando se implementa correctamente, la transformación digital del agua se traduce en menos interrupciones del servicio, agua potable más segura y un uso más eficiente de los recursos públicos para los hogares y las comunidades.
A través de la alianza Fuente de Innovación, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) facilitó un intercambio técnico entre Uruguay y la República de Corea para explorar cómo las soluciones digitales pueden mejorar el desempeño de las empresas de agua. La experiencia coreana muestra cómo una visión de largo plazo, la gestión basada en datos y una sólida capacidad institucional pueden convertir la transformación digital en resultados concretos: mayor eficiencia, reducción de pérdidas y mejor protección de la calidad del agua.
Para Uruguay, el momento de este intercambio no podría ser más oportuno. El país avanza en su propia agenda de transformación digital, con un fuerte énfasis en la reducción del ANC, la modernización de infraestructura y el monitoreo y remoción de contaminantes como el arsénico. Corea aportó no solo tecnologías probadas, sino también una visión clara de los cambios institucionales, operativos y culturales necesarios para que los sistemas digitales de agua funcionen de manera sostenible.
El sistema de agua de Corea es el resultado de décadas de inversión, planificación y un compromiso constante con el uso de datos. Las plantas de tratamiento operan con optimización basada en inteligencia artificial; las redes de distribución se monitorean en tiempo real, y la información sobre la calidad del agua fluye de forma integrada entre instituciones. Más allá de la sofisticación tecnológica, lo que más destaca es el énfasis en la prevención: las fugas se anticipan en lugar de repararse, los riesgos de calidad se detectan tempranamente y las decisiones estratégicas se basan en información integrada y verificada.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante para los esfuerzos actuales de la empresa de agua de Uruguay, la Administración de Obras Sanitarias del Estado (OSE). Si bien Uruguay ya está implementando herramientas digitales y estrategias de gestión del ANC, la experiencia coreana muestra lo que es posible cuando los sistemas de monitoreo, los marcos de gobernanza y el fortalecimiento de capacidades evolucionan de manera conjunta.
En este contexto, en noviembre de 2025, un equipo técnico de OSE y del BID viajó a Corea del Sur, en el marco de la alianza Fuente de Innovación, para conocer de primera mano cómo un país que enfrentó desafíos similares a los de América Latina transformó su sector de agua mediante la innovación digital.
- La transformación digital funciona cuando sistemas, personas y datos evolucionan juntos
A lo largo de diversas visitas —desde el Centro de Monitoreo de Gestión Integrada de los Recursos Hídricos hasta el programa de medición inteligente de Seoul Water— el equipo uruguayo pudo observar cómo la digitalización atraviesa las instituciones del sector agua en Corea. Los datos no permanecen en sistemas aislados; se comparten, se validan y se utilizan para anticipar desafíos operativos.
Para alcanzar este nivel de integración, Corea desarrolló una visión de largo plazo sobre la gestión de sus redes. Este es uno de los aprendizajes más relevantes para Uruguay: una gestión precisa, con capacidad de adaptación efectiva frente a la variabilidad climática y las fluctuaciones de la demanda. - Reducir el agua no contabilizada requiere acciones simultáneas en infraestructura y analítica
En los centros de gestión de ANC de Korea Water, la modernización de tuberías antiguas va de la mano con la sectorización de redes, la gestión continua de presiones y la detección predictiva de fugas. La experiencia coreana confirma que la reducción del ANC no se logra con una sola medida, sino mediante la articulación de soluciones de ingeniería, monitoreo en tiempo real y mecanismos de respuesta rápida.
Para OSE, este enfoque integrado ofrece una guía valiosa para fortalecer sus propias estrategias de reducción de pérdidas y mejorar la calidad del servicio. - La protección de la calidad del agua depende de sistemas de alerta temprana y laboratorios robustos
Las visitas al Instituto Nacional de Investigación Ambiental y al Centro de Análisis de Calidad del Agua de Korea Water mostraron cómo el país combina una alta capacidad de laboratorio con redes nacionales de monitoreo y sistemas automatizados de alerta. Esta integración permite a las autoridades rastrear contaminantes en tiempo real y responder rápidamente ante cualquier anomalía.
El fortalecimiento de este tipo de sistemas e instituciones en Uruguay podría contribuir de manera significativa a mejorar la calidad del agua y proteger la salud pública. - La inteligencia artificial potencia —pero no reemplaza— la experiencia operativa
En la planta de tratamiento de Hwaseong, la primera instalación totalmente asistida por inteligencia artificial en Corea, los sistemas de IA ajustan los procesos de tratamiento, optimizan el uso de energía y alertan sobre desviaciones de desempeño antes de que se vuelvan críticas.
Lo más relevante fue observar cómo los operadores interpretan los resultados generados por la IA y los incorporan en su toma de decisiones diaria. En este sentido, la transformación digital es tanto un proceso tecnológico como un proceso centrado en las personas y sus capacidades. - Los ecosistemas de innovación aceleran la adopción y el aprendizaje
Los intercambios con startups coreanas evidenciaron cómo herramientas emergentes —sensores, plataformas de análisis de datos y sistemas autónomos de inspección— pueden complementar a las empresas públicas y ampliar su capacidad técnica. Estas colaboraciones son clave en el rápido avance de Corea y ofrecen un modelo para que Uruguay fortalezca sus alianzas con su propio ecosistema de innovación y apoye la transformación digital del sector agua.
El estudio técnico permitió visualizar con claridad cómo la transformación digital del agua puede implementarse en la práctica y ofreció a OSE múltiples oportunidades para avanzar en su agenda de transformación con el apoyo del BID, entre ellas:
• Explorar herramientas basadas en inteligencia artificial para la optimización del tratamiento y el mantenimiento predictivo.
• Fortalecer las estrategias de reducción del ANC mediante redes de monitoreo integradas, modernización de infraestructura y modelos predictivos.
• Mejorar el monitoreo de la calidad del agua en tiempo real, incluyendo sistemas de alerta temprana para contaminantes.
• Desarrollar capacidades institucionales para gestionar datos, operar sistemas digitales y sostener la transformación a largo plazo.
La experiencia de Corea demuestra que la digitalización no es un concepto abstracto, sino una vía práctica para ofrecer servicios de agua más eficientes, seguros y resilientes. Este intercambio muestra que, con las alianzas adecuadas y un enfoque gradual y bien planificado, Uruguay puede acelerar su transición hacia un sector de agua más inteligente y robusto, generando beneficios directos para la ciudadanía e inspiración para otros gobiernos y operadores de agua en América Latina y el Caribe.