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Cómo fortalecer a las mipymes rurales lideradas por mujeres en el Corredor Seco de Honduras

Agricultura y seguridad alimentaria Cómo fortalecer a las mipymes rurales lideradas por mujeres en el Corredor Seco de Honduras Un estudio del BID destaca el liderazgo y la capacidad de innovación de las mipymes rurales agroalimentarias lideradas por mujeres en el Corredor Seco de Honduras, así como su potencial para impulsar un desarrollo rural más resiliente. Feb 4, 2026
Primer plano de mujer agricultora sobre un paisaje de un cultivo.
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Ideas clave
  • Un estudio del BID revela que las mipymes agroalimentarias rurales lideradas por mujeres en el Corredor Seco de Honduras enfrentan alta informalidad, así como limitado acceso al crédito y a capacitaciones.
  • A pesar de estas brechas, estas empresarias demuestran liderazgo e innovación en los eslabones de procesamiento y valor agregado.
  • La inclusión económica de empresarias rurales —con potencial productivo y de crecimiento— requiere financiamiento accesible y asistencia técnica especializada.

El Corredor Seco de Honduras, ubicado en el centro, occidente y sur del país, es una región caracterizada por una alta vulnerabilidad climática, así como elevados índices de pobreza e inseguridad alimentaria. En esta zona habitan más de tres millones de personas, cuya principal fuente de sustento es la agricultura. En este contexto, emprendedoras están construyendo resiliencia, generando empleo y fortaleciendo las economías locales desde la base.

En el marco de la iniciativa “Adopción de Tecnologías Climáticamente Inteligentes en MIPYMES Agrícolas Lideradas por Mujeres” vinculada al proyecto conocido como “ProOccidente”, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó un estudio en los departamentos de Copán, Ocotepeque, Santa Bárbara, Intibucá, La Paz y Lempira, área de intervención del proyecto. El objetivo fue identificar las condiciones que enfrentan las mipymes agroalimentarias rurales lideradas por mujeres y, a partir de esta información, orientar la toma de decisiones y la implementación de las actividades. El informe titulado “Caracterización y análisis de las mipymes del Corredor Seco de Honduras, con enfoque en el liderazgo femenino” expone los obstáculos estructurales, las dinámicas productivas y las oportunidades latentes, además de proponer rutas de acción concretas para fortalecer la participación económica productiva de las mujeres en entornos rurales vulnerables.

Los obstáculos estructurales que enfrentan 

Los resultados evidencian que la mayoría de las mipymes son microemprendimientos familiares o asociativos que funcionan en contextos de alta vulnerabilidad socioeconómica y baja productividad. La informalidad es predominante: un 65% de ellas carecen de estructura legal y solo el 23% cuentan con permiso de operación. Esto las limita en términos de acceso a mercados, servicios públicos y programas de financiamiento.

Además, el acceso al crédito y la capacitación siguen siendo escasos. Solo el 16% de las empresas encuestadas ha recibido algún tipo de préstamo, mientras que un 23% ha accedido a programas de formación. La pandemia de COVID-19 también dejó huella: si bien el 85% logró continuar sus operaciones, muchas reportaron aumentos en el costo de insumos y una significativa reducción en ingresos.

Desafíos y oportunidades de las mipymes rurales lideradas por mujeres 

Las empresas lideradas por mujeres muestran una realidad particular dentro de este panorama. Presentan menores niveles de formalización comparados con aquellas lideradas por hombres (23,7% frente a 33,7%), y suelen funcionar como negocios de propiedad individual, lo que concentra en una sola persona la carga operativa y de toma de decisiones. 

Además, existe una notable concentración en los eslabones de procesamiento y valor agregado con instalaciones artesanales —como la elaboración de productos alimenticios, textiles o cosméticos naturales— que, aunque generan ingresos, suelen ubicarse en los eslabones de menor valor dentro de cadena económica. Este patrón de especialización responde tanto a la tradición como a las barreras estructurales de acceso a otros rubros.

En términos financieros, las brechas son evidentes: solo un 8,8% de las empresas lideradas por mujeres accedieron a algún crédito, frente al 19,8% de las lideradas por hombres. La desigualdad también se manifiesta en los activos fijos disponibles, siendo significativamente menores entre las mujeres. A pesar de estas limitaciones, las emprendedoras muestran una actitud proactiva en la planificación empresarial, como en el desarrollo de nuevos productos, la compra de equipo y la expansión de mercados.

Destaca también que en el 60,9% de estas empresas, las decisiones son tomadas exclusivamente por mujeres, lo que evidencia tanto su liderazgo como las condiciones propias de operación de las microempresas, donde el rol directivo rara vez se comparte.

Recomendaciones para potenciar el liderazgo de las mujeres rurales 

Para cerrar las brechas identificadas, aumentar la productividad y potenciar el impacto de estas empresarias en el desarrollo rural del país, en base a los hallazgos y evidencia empírica disponible en la literatura, el estudio recomienda lo siguiente:

  • Financiamiento inclusivo: Establecer programas financieros inclusivos que faciliten el acceso a créditos considerando las condiciones particulares de las empresarias rurales y reduciendo la dependencia de colaterales tradicionales.
  • Capacitación especializada: Fortalecer la oferta de asistencia técnica, capacitación especializada, enfocada en liderazgo, habilidades digitales y redes de apoyo, adaptada a las condiciones particulares de las mujeres en zonas rurales y con suficiente flexibilidad para facilitar su participación.
  • Formalización facilitada: Promover procesos de formalización que faciliten el acceso a servicios públicos, licencias y beneficios estatales.
  • Visibilización del aporte: Visibilizar su aporte en el sistema económico nacional mediante la producción de datos desagregados por género y la implementación de campañas de sensibilización que presenten el papel de las mujeres emprendedoras.

Implementar estas estrategias no solo fortalece el ecosistema empresarial en las zonas rurales de Honduras, sino que contribuye directamente al desarrollo del país. Cuando las mujeres prosperan, lo hacen sus familias, sus comunidades y la economía nacional.

Agentes de cambio desde el territorio

Las mujeres rurales en el occidente de Honduras no son beneficiarias pasivas del desarrollo: son agentes activos de transformación económica. En entornos marcados por la vulnerabilidad climática y la escasez de recursos, estas emprendedoras están construyendo resiliencia, generando empleo y fortaleciendo las economías locales desde la base.

Promover el acceso a financiamiento, tecnología y mercados, por parte de mipymes lideradas por mujeres que tienen potencial para crecer y trabajar de forma productiva, no es solo una cuestión de equidad de género. Es una estrategia concreta para impulsar el desarrollo rural sostenible, reducir la pobreza y construir comunidades más prósperas y resilientes frente al cambio climático.

El BID trabaja en Honduras y la región para crear ecosistemas empresariales más inclusivos donde el talento de las mujeres rurales pueda desarrollarse plenamente. Conoce más sobre las iniciativas del BID en desarrollo rural y consulta la publicación para profundizar en estos hallazgos y sus implicaciones para las políticas públicas.
 

Leer el estudio del BID
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