A mediados de los años 90, desde los EEUU llegaban augurios de los Institutos Nacionales de Salud (NIH en inglés), manifestando que la biodiversidad retomaría su protagonismo como fuente de nuevos medicamentos para el tratamiento de enfermedades como el cáncer y el SIDA, y que Latinoamérica jugaría un rol fundamental en el proceso.
Puntos sobre la i
El sector espacial ha sido históricamente una fuente de innovación y cambio tecnológico. Actualmente, nos enfrentamos al contexto del New Space, donde la participación del sector privado en actividades espaciales ha crecido exponencialmente. Es por eso que muchas agencias espaciales han adaptado sus roles a fin de maximizar el impacto de sus operaciones sobre las economías de sus respectivos países.
Paraguay se caracteriza por un terreno relativamente plano. Sin embargo, hay una montaña mucho más alta y empinada que las empresas paraguayas están empezando a escalar: la travesía hacia la transformación digital. Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y la robótica avanzada, representan una oportunidad para modernizar el sector industrial y mejorar su productividad a la vez que implican una reestructuración del mercado laboral.
Perú es uno de los países más vulnerables frente a los efectos del cambio climático a nivel mundial. Más del 42% de sus glaciares han desaparecido durante los últimos 40 años afectando la regulación hídrica y el abastecimiento de agua para consumo humano, agrícola y la generación de energía.
Los semiconductores son la columna vertebral de la economía moderna. Son componentes esenciales de dispositivos que usamos en todo momento como teléfonos, computadoras, electrodomésticos, y automóviles, y clave para la transformación digital de las empresas. Sin ellos, la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas, la automatización, y muchas otras innovaciones que ocurren en estos días serían imposibles.
El caso de Paraguay
Los Gobiernos de América Latina y el Caribe trabajan con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desde hace varias décadas en políticas que abordan los desafíos estructurales de ciencia, tecnología e innovación (CTI) a través de programas de Investigación y Desarrollo (I+D), el fortalecimiento de capital humano avanzado y el desarrollo productivo, entre otros. Un ejemplo es el caso de Paraguay.
¿Estamos ante el fin de las cadenas globales de valor (CGV)? Esta pregunta, motivada por el auge del nacionalismo y el proteccionismo en los países centrales, aparece con cada vez más frecuencia en el ámbito académico y de la política pública, y es particularmente relevante para las políticas de desarrollo productivo. Si las estrategias de desarrollo de los países fueron pensadas para funcionar en un mundo hiper globalizado, ¿qué pasa cuando esa globalización comienza a dar señales de debilitamiento?
En esta era de cambios digitales constantes, es necesario contar con profesionales sólidos, proactivos y bien vinculados a redes potentes. El Certificado Desarrollador de Ecosistemas de Emprendimiento e Innovación (DEEI) es una iniciativa implementada por el Banco Interamericano de Desarrollo junto a Prodem (Programa de Desarrollo Emprendedor) con el fin de potencializar a empresas y emprendedores, motivando así el crecimiento económico y la transformación social.
El mundo de las empresas está atravesando un vertiginoso proceso de cambios. Las cadenas productivas están en plena reorganización, la aparición de nuevas tecnologías digitales revoluciona permanentemente la forma de producir y hacer negocios, y las acciones para mitigar los efectos climáticos, de género y sociales de la producción son cada vez más urgentes y relevantes, y pasan de ser una opción a una obligación. Para varios países este contexto es favorable para recuperar o potenciar su productividad y embarcarse en un proceso de crecimiento económico sostenible e inclusivo.