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Remesas

En el 2005 los trabajadores latinoamericanos y caribeños residentes en el exterior enviaron unos 53.600 millones de dólares en remesas a sus países de origen, alrededor de 17 por ciento más que el año anterior, según el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo.

El volumen de estas transferencias de dinero ha crecido dramáticamente durante esta década, al punto de rivalizar, y en muchos casos sobrepasar, la inversión extranjera directa y la cooperación externa en la mayoría de países de esta región. En varios casos las remesas representan más de 10 por ciento del producto interno bruto.

Las remesas son enviadas en pequeñas sumas (entre 50 dólares y 300 dólares por vez) por gran parte de los 25 millones de trabajadores latinoamericanos y caribeños que viven fuera de sus países de origen. La mayor parte del dinero proviene de naciones industrializadas, pero también hay flujos considerables entre países vecinos en la región.

México continúa siendo el mayor receptor de remesas de América Latina. El año pasado sus emigrantes mandaron aproximadamente 20.000 millones de dólares, superando los 16.600 millones de dólares remitidos en el 2004. Como fuente de divisas, las remesas fueron superadas solamente por las exportaciones de petróleo mexicano. El dinero enviado por los emigrantes superó los ingresos por turismo y rivalizó con la inversión extranjera directa y con la industria maquiladora.

En la mayoría de los casos, el dinero recibido sirve para sufragar gastos corrientes tales como alimento, ropa, salud, educación y alquiler de vivienda. Estos ingresos ayudan a mejorar los estándares de vida de millones de familias y estimulan las economías locales en la región. Muchas familias inclusive consiguen ahorrar o invertir parte del dinero que reciben.

El FOMIN ve a las remesas como una herramienta con grandes posibilidades para el desarrollo. Estos flujos, que benefician típicamente a hogares de bajos ingresos, pueden ayudar a forjar una  "democracia financiera" en América Latina y el  Caribe, ampliando el acceso de millones de familias a servicios bancarios, compra de vivienda y otras iniciativas para la acumulación de activos.

A tal efecto, el FOMIN respalda proyectos diseñados para aprovechar el potencial de las remesas, particularmente estimulando la competición entre proveedores de servicios para reducir costos de transferencia, así como ayudando a dirigir estos flujos hacia el sistema financiero formal, donde el dinero de los emigrantes puede generar más opciones para que sus beneficiarios alcancen mejores niveles de vida y mayor protección contra los coletazos de las crisis económicas.

Ni el BID ni FOMIN consideran que las remesas constituyen una estrategia de desarrollo. Hasta cierto punto, estos flujos reflejan las limitaciones de los países fuente de emigración para crear condiciones políticas, económicas y sociales suficientemente atractivas para todos sus ciudadanos.

Sin embargo, el FOMIN estima que, dadas las actuales tendencias demográficas y las disparidades económicas y de ingreso que existen alrededor del mundo, millones de trabajadores continuarán emigrando al norte y miles de millones de dólares en remesas seguirán fluyendo al sur en décadas venideras.

Remesas, centro de atención

Hasta hace relativamente poco, las remesas no eran más que una oscura referencia en las estadísticas financieras internacionales. El FOMIN, un fondo autónomo administrado por el BID, comenzó a estudiar estos flujos en el año 2000 principalmente para documentar su creciente impacto económico y social en América Latina y el Caribe.

El FOMIN ha analizado los volúmenes de dinero que envían los emigrados, cómo lo transfieren a sus países y cómo se gastan, se ahorran y se invierten las remesas. Los resultados de esta investigación han ayudado a colocar los temas de remesas, migración y mercados laborales en la agenda de desarrollo de la comunidad internacional.

Uno de los primeros problemas que abordó el FOMIN como parte de sus actividades para promover el desarrollo del sector privado y mercados más eficientes fue el alto costo de las transferencias de dinero a América Latina y al Caribe. El FOMIN financió programas y actividades para estimular la competencia entre las instituciones financieras y las empresas de transferencias de dinero que tradicionalmente han dominado el negocio de remesas.

Gracias a la creciente competencia y a avances tecnológicos, los costos de enviar remesas a América Latina y el Caribe han disminuido a menos de la mitad durante esta década, a un promedio de alrededor 5 por ciento en una transferencia de 300 dólares. La continua reducción de tarifas y comisiones deja miles de millones de dólares adicionales en los bolsillos de los emigrados y de sus familias.

El FOMIN también alienta la canalización de un creciente porcentaje de estos flujos a través de instituciones financieras formales que pueden ofrecer servicios adicionales, incluyendo cuentas de ahorro, tarjetas de cajero automático, préstamos comerciales o hipotecas de vivienda. A tal efecto, el FOMIN ha fomentado alianzas entre instituciones financieras en naciones industrializadas y cooperativas de crédito e instituciones microfinancieras en países en vías de desarrollo.

Además, el FOMIN financia proyectos para mejorar la eficiencia de la distribución de remesas, propagar servicios financieros en las áreas rurales y promover productos financieros respaldados por remesas, tales como microcréditos e hipotecas para vivienda.

Para promover aún más la competencia y la transparencia en el negocio de las remesas, este año el FOMIN y una coalición de socios internacionales calificará a diversos proveedores de servicios y los clasificará según sus resultados.

En el 2005 el FOMIN publicó una compilación de estudios sobre emigrados que envían dinero desde naciones industrializadas, su acceso a instituciones financieras formales, los vínculos entre las remesas y las microfinanzas, estudios de caso en México, América Central, los países andinos y el Caribe, remesas entre países en desarrollo y las experiencias en otras regiones del mundo.

El FOMIN también celebra un concurso para disertaciones doctorales y tesis de maestría sobre temas relacionados con las remesas. El objetivo de este proyecto es fomentar el estudio de este fenómeno y, particularmente, alentar la formulación de propuestas prácticas para aumentar el impacto de desarrollo de estos flujos de dinero.

La convocatoria está abierta a estudiantes graduados provenientes de universidades de los 47 países miembros del BID hasta el 31 de diciembre de 2006. El FOMIN también ha solicitado trabajos inéditos sobre estos mismos temas de profesores universitarios, investigadores y grupos de expertos de los países miembros prestatarios.

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