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Guna Yala: un paraíso con desafíos en la gestión de sus residuos sólidos

BID y MIT apoyan a comunidades Guna a mejorar la gestión de residuos sólidos en una de las zonas con mayor potencial turístico de Panamá

Todos los fines de semana, la Comarca Guna Yala, en el litoral caribeño de Panamá, se llena de turistas atraídos por aguas color turquesa, las artesanías de los Gunas, y la posibilidad de explorar decenas de islas con playas de arena blanca.

Es una experiencia inolvidable. Efectivamente, la Comarca Guna Yala constituye uno de los destinos con mayor potencial turístico del país. La parte insular de la Comarca está compuesta por unas 365 islas, de las cuales alrededor de 50 se encuentran habitadas. Dentro de la Comarca, se destaca el golfo de San Blas, cercano a la Ciudad de Panamá, que agrupa a unas 20 islas en las que habitan alrededor de 7,500 personas.

Como en otras zonas que crecen gracias al turismo, las comunidades de la Comarca enfrentan nuevos desafíos ambientales. Tradicionalmente, los Guna han dispuesto sus residuos sólidos directamente en el mar. Estos desechos eran en su mayoría orgánicos y de volumen relativamente bajo, por lo cual eran absorbidos naturalmente en dicho sistema.

Actualmente, la cantidad y composición de los residuos sólidos en las islas ha cambiado significativamente. Hay muchos componentes no orgánicos o con tasas de descomposición lenta. Al ser dispuestos en el mar, una fracción importante de estos residuos termina acumulándose en las costas de las islas o del continente, generando contaminación y afectando la calidad de vida de sus habitantes.

Tomando en cuenta este desafío en materia de gestión de residuos, y sobre la base de un diálogo con el Congreso General Guna, máxima autoridad de la Comarca, el Banco Interamericano de Desarrollo propuso al Congreso destinar recursos de cooperación técnica no rembolsable con el objeto de mejorar la gestión de los residuos en la Comarca, empezando en las islas del golfo de San Blas.

Para ello, en el marco de la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo, el Banco decidió aliarse con el Laboratorio de Innovación Comunitaria del Instituto Tecnológico de Massachusetts, con el fin de implementar un esquema de “basura cero” a partir de la generación de rutas de reciclaje y el tratamiento de los residuos orgánicos.

Actualmente, muchos hogares Guna separan productos de aluminio y lo venden a compradores informales a un precio aproximado de US$ 40 centavos el kilo. Uno de los objetivos principales del proyecto es encontrar mercado a otros productos reciclables, especialmente plásticos y sus derivados, los cuales representan un porcentaje importante de los residuos generados.

El proyecto busca también mejorar la gestión de los residuos hospitalarios generados por los centros de salud existentes en las islas. Actualmente, estos residuos, incluyendo sus componentes peligrosos, son dispuestos conjuntamente con los residuos sólidos domiciliarios en un vertedero no controlado situado en el continente. Considerando la importancia de una disposición final adecuada, especialmente en materia de salud, el proyecto prevé el diseño de un pequeño relleno manual para los residuos generados por turistas y los casi 7,500 habitantes de las islas.

El proyecto se encuentra en instancias iniciales de implementación. Hasta la fecha, se han realizado estudios de composición de residuos en las comunidades beneficiarias, se ha asesorado al personal de los centros de salud en materia de gestión de los residuos hospitalarios, y se está trabajando en identificar las rutas de reciclaje para los materiales reciclables que actualmente son dispuestos en el mar.

Este proyecto representa una muy buena oportunidad para mejorar la gestión de residuos en las islas del golfo de San Blas y aprovechar el potencial turístico de la zona con un enfoque de sostenibilidad.