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El beneficio de Basilea II para las microfinanzas

A partir de Basilea II, un acuerdo internacional sobre regulación y supervisión bancaria, las entidades financieras en los países que se adscriban a sus parámetros necesitarán aumentar el capital bancario.

Si bien existen muchas microfinancieras que no son reguladas y que no tienen que adecuarse a ninguna regulación de forma obligatoria, los bancos y otras entidades financieras que sirven a la industria microfinanciera sí tendrán que actuar bajo los parámetros de Basilea II.

Para las entidades financieras reguladas con una amplia cartera de microcrédito, Basilea II implica requerimientos de capital menores. Según la experta en regulación Ximena Arteaga, bajo el enfoque de Basilea II las entidades financieras dedicadas a micro, pequeñas y medianas empresas (MPyMEs) deberían beneficiarse con un capital mínimo menor ya que los créditos otorgados a este tipo de entidades tienen una ponderación menor que los créditos otorgados a grandes empresas en el cálculo del coeficiente patrimonial. Esto es solamente a priori, explica la experta economista, sin tener en cuenta otros aspectos.

El tratamiento que reciben los créditos a MPyMEs es favorable en relación a los créditos a grandes empresas, indica Arteaga. Los créditos menores a un millón de euros, explica Arteaga, serán ponderados a un porcentaje menor. “Entonces los bancos o entidades financieras—que no son grandes necesariamente y que en su mayoría prestan a PyMEs—van a poder gozar de requerimientos de capital menores”. 

El propósito de Basilea II, explica Arteaga, es contar con una correlación más lógica y real entre el capital de operación mínimo de un banco y el tipo de negocio que éste realiza.

Las entidades financieras y las empresas que reciben microcréditos manifestaron sus preocupaciones en la primera propuesta borrador de Basilea II. Esta es una de las razones por las que el Comité de Basilea decidió justamente dividir los créditos entre créditos a grandes empresas y créditos a MPyMEs.

Por ejemplo, una entidad como la Sociedad Financiera para la Asistencia Comunitaria FINCA, S.A., establecida en Ecuador es una institución financiera cuyo préstamo promedio es de unos US$300 aproximadamente, con una cartera exclusiva de microcrédito. Si la Superintendencia de Bancos de Ecuador utiliza los parámetros de Basilea II para determinar el capital mínimo requerido por esta financiera y por un banco sin cartera microfinanciera, Financiera FINCA necesitaría un capital menor.

El horizonte hacia Basilea II en América Latina y el Caribe

Según el Informe de 2005 del Progreso Económico y Social en América Latina (IPES), titulado Desencadenar el crédit Cómo ampliar y estabilizar la banca , la implementación de Basilea II no se considerará como un requisito para los países latinoamericanos. Tanto el Comité de Basilea como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han planteado que los países en desarrollo probablemente necesitarán más tiempo para adoptar Basilea II que el límite de 2006 establecido para los países desarrollados, indica el informe.

La adopción de los convenios de Basilea II, explica Arteaga, se hace a través de cada país. “El país es el que decide cuando va a adoptar las medidas, pero las instituciones financieras pueden empezar a adaptarse a los requerimientos que su país adoptará en el futuro”, dice Arteaga.

Basilea II no se impone. Cada país se adscribirá al convenio y adoptará las normas propuestas de acuerdo a sus requerimientos, indica Arteaga, además las mediadas pueden adoptarse gradualmente.

Pero hay un gran interés. Sucede que la mayoría de los países quieren adoptar Basilea II porque sino pierden competitividad en cuanto al sector financiero desde el punto de vista global, dice Arteaga. Por ejemplo, en el VII Foro Interamericano de la Microempresa , realizado en septiembre en Cartagena, en la discusión sobre temas regulaciones, la Superintendencia de Bancos de Colombia indicó que ya está preparándose para hacer una supervisión a partir del 2006 en base a los parámetros de Basilea II.

Sin embargo, la velocidad de cada país en adoptar Basilea II puede ser muy variable. Hay que tener en cuenta que los países G10 recién se han comprometido a implementar Basilea II en 2006 y 2007. Según Arteaga, en muy probable que América Latina vaya adoptando estos principios hacia fines del 2006 y el 2007.

Lo interesante es que en Ecuador (y en otros países) incluso una entidad como la Financiera Finca S.A., señala Arteaga, ya se hace una revisión del riesgo mucho más técnica y profunda: se miden los riesgos tanto de crédito como riesgos operacionales bajo modelos matemáticos a exigencia de la superintendencia. Y justamente lo que exige Basilea II es una evaluación del riesgo mucho más técnica: contar con ciertos fundamentos técnicos más que en la intuición del banquero para llegar a una conclusión.