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El aprendizaje no puede esperar: La urgencia de acelerar las inversiones y los resultados en educación

Desafío de desarrollo 

La mayoría de los estudiantes en América Latina y el Caribe no acumulan los conocimientos ni habilidades que necesitan para prosperar en este siglo XXI. Los bajos aprendizajes condicionan el crecimiento sostenible de la región. 

  • Según los resultados de PISA 2022, tres de cada cuatro estudiantes de 15 años de la región tienen bajo rendimiento en matemáticas y la mitad no cuenta con las habilidades básicas de lectura. 
  • Esto se traduce en un rezago de cinco años de escolaridad respecto a un estudiante promedio de países de la OCDE. 
  • Por otra parte, los aprendizajes son muy desiguales: en promedio, el 88% de los estudiantes más pobres tienen bajo desempeño en matemáticas, comparado con el 55% entre los más ricos. 

Además, persisten los desafíos en términos de aumento de las tasas de graduación debido a la alta deserción. 

  • Cuatro de cada 10 jóvenes no completan la educación secundaria. 
  • La región se ubica 15 puntos porcentuales por detrás de la OCDE en finalización de secundaria. 

La inversión educativa es baja e inequitativa, y hay espacio para mejorar la eficiencia. 

  • En promedio, los países de la OCDE invierten tres veces más que América Latina y el Caribe por estudiante a lo largo de su trayectoria educativa. 
  • Los recursos básicos para aprender -como profesores de calidad, libros, conectividad o dispositivos tecnológicos- están distribuidos de manera inequitativa. En vez de compensar las desigualdades, la escuela termina profundizándolas, lo que impacta en los resultados de aprendizaje de los estudiantes más vulnerables. 
  • El rendimiento de los sistemas educativos está por debajo del esperado:  para la inversión realizada, podrían tener mejores resultados. 

 

Ejemplos de soluciones 

Para que los estudiantes aprendan al ritmo que lo necesitan, los países están implementando soluciones dentro y fuera del aula, con especial foco en los estudiantes más vulnerables. 

  • Dentro del aula, con soluciones que impulsan el desarrollo de habilidades básicas como la lectoescritura, matemáticas y ciencia. En Colombia, por ejemplo, tras cinco años de intervención del programa Aprendamos Todos a Leer (ATAL), en las pruebas estandarizadas los estudiantes mejoraron 30% las competencias en lectura. En Panamá, los estudiantes indígenas que recibieron clases de matemáticas mediante el programa de educación intercultural bilingüe JADENKÄ, lograron mejoras equivalentes a más de medio año escolar sin añadir tiempo de instrucción adicional. 
  • Fuera del aula, con estrategias de corto plazo para la aceleración de los aprendizajes, como las tutorías remotas. En América Latina y el Caribe, los estudiantes que reciben tutorías aprenden 30% más rápido y, además, por cada US$100 invertidos en ocho sesiones durante dos meses se logra el 40% del aprendizaje de un año escolar en habilidades básicas. 

 

Para garantizar trayectorias educativas completas, los sistemas educativos de la región están fortaleciendo los sistemas de identificación de estudiantes en riesgo de abandono que, combinados con soluciones que responden a sus causas, permiten intervenir a tiempo. 

  • En Uruguay, el BID apoyó el desarrollo de una solución que utiliza sistemas de información y aprendizaje automático (Machine Learning) para identificar con anticipación qué estudiantes están en riesgo potencial de abandonar.  
  • Para afrontar la causa número uno de abandono, o sea, la economía de las familias, apoyamos programas de alimentación escolar y becas. En Haití, desde 2015 estas soluciones son un instrumento para motivar a estudiantes y familias a permanecer en la escuela, tanto en el contexto de desastres naturales, como de inestabilidad política. Además de tener un impacto en asistencia y desempeño, estas soluciones pueden generar una rentabilidad de hasta US$9 por cada dólar invertido. Las operaciones en ejecución en Argentina y Paraguay también incorporan componentes de alimentación escolar, con un enfoque en escalabilidad, mejora del valor nutricional y fortalecimiento de los mecanismos de entrega y monitoreo. 

 

No basta con invertir más, se debe gastar mejor con un enfoque de gasto inteligente que promueva eficiencia, equidad y resultados. 

  • Chile, Colombia, Brasil, Guyana y Costa Rica están desarrollando fórmulas de financiamiento educativo que promueven la equidad y eficiencia en la distribución de los recursos educativos. 
  • Brasil, Colombia, Ecuador y Perú están diseñando mecanismos digitales y transparentes para asignar docentes de una manera más equitativa, es decir, garantizar que los mejores docentes sean asignados a las escuelas más vulnerables. 
  • 24 sistemas educativos nacionales y subnacionales de 14 países están fortaleciendo la gestión de los procesos educativos, a través del desarrollo de Sistemas de Información y Gestión Educativa (SIGED) que ofrecen herramientas para la toma de decisiones. 
  • A nivel de las escuelas, cada vez más directores están recibiendo apoyo para gestionar los recursos de manera eficiente. Con apoyo del BID, Pernambuco (Brasil) impulsó capacitaciones para directores en eficiencia del gasto. Chile y Costa Rica están desarrollando sistemas de costos para el monitoreo de gasto en las escuelas y Jamaica está desarrollando una plataforma para que los directores puedan visualizar y monitorear los recursos. 

 

QUÉ ESTÁ HACIENDO EL BID 

Aceleración de aprendizajes: 

  • Aprendamos Todos a Leer (ATAL): Desarrollado por el BID y socios en Colombia (inicialmente Fundacion Luker y luego Fundación Carvajal), el programa recibió el premio Wise, uno de los galardones internacionales más relevantes, por su contribución a impulsar los aprendizajes básicos. Según evaluaciones de impacto, tras cinco años de esta intervención los estudiantes aprendieron hasta un 30% más las competencias en lectura. El piloto inicial se hizo en Palmira, Colombia. Luego se evaluó y adaptó para finalmente escalar a nivel local y nacional con recursos propios y de otras organizaciones como el Banco Mundial. También se escaló a otros países como Panamá y Brasil. Hasta la fecha, se han beneficiado más de 1,1 millones de niños y docentes. 
  • Tutorías remotas. Ofrecemos tutorías remotas para acelerar los aprendizajes básicos de forma costo-efectiva. Los estudiantes que recibieron ocho tutorías en matemáticas fundamentales aprendieron un 30% más rápido. Además, se comprobaron beneficios en las habilidades socioemocionales. Hasta el momento hicimos seis pilotos en México, Argentina, Guatemala y El Salvador. Otros seis se están ejecutando en República Dominicana, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Brasil. 

Gasto Inteligente: 

  • SIGED (Pernambuco, Brasil). A través de un Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED) en Pernambuco detectamos que el Estado destinaba más recursos a las escuelas a las que asistían niños de mayor nivel socioeconómico y menos a las escuelas a las que asistían los niños más pobres. Con esta herramienta, fue posible redirigir el gasto y hacerlo más equitativo.  

Transformación digital 

  • Alianza BID-Banco Mundial. El desafío de la transformación digital para acelerar los aprendizajes en nuestra región es tan grande, que necesitamos pasar de millones a miles de millones. La alianza con el Banco Mundial es un paso decidido en esa dirección. En una primera etapa, estamos coordinando acciones para maximizar el impacto de los US$512 millones en programas ya aprobados. Esto beneficiará a 3,5 millones de estudiantes, más de 350.000 docentes y 12.000 escuelas en 16 países. Pero no nos conformamos con eso: los dos bancos estamos explorando alternativas para ampliar significativamente la escala. La idea es movilizar más capital en los próximos años, no solo a través de nuevos proyectos, sino también incorporando instrumentos financieros innovadores para llevar la transformación digital a todas las escuelas de la región. 

 Género y equidad: 

  • Decidiendo mi Futuro. Las mujeres continúan estando subrepresentadas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Solo el 14% de todos los títulos universitarios de la región son carreras STEM y menos del 10% de los graduados son mujeres. Una encuesta regional del BID encontró que 8 de cada 10 mujeres jóvenes piensan que sufrirían discriminación si siguieran una carrera en STEM. Esta realidad puede cambiar con simples intervenciones. Por ejemplo, en Costa Rica, el programa Decidiendo mi Futuro logró un aumento promedio de 5,9 puntos porcentuales en la inscripción en STEM de niñas de hogares de bajos ingresos, luego de enviar mensajes de texto a las familias con información sobre sus opciones. 

Otros mensajes destacados: 

  • Solo en los últimos dos años, aprobamos proyectos que beneficiarán a 1,7 millones de niñas y niños en los próximos cuatro años, a través de innovaciones pedagógicas y programas para potenciar y cerrar brechas de aprendizajes. Esto significa casi tres veces más que cuatro años atrás. 
  • Además, sabemos que la región enfrenta desafíos importantes en términos de seguridad alimentaria y abandono escolar. Por eso, incrementamos nuestro apoyo a los países con programas de alimentación escolar, que tienen un impacto positivo en la asistencia y aprendizajes. Con las operaciones aprobadas en 2023, en los próximos cinco años beneficiaremos a casi un millón de niños y niñas. 
  • Dado que los docentes son el factor principal para impulsar el cambio en las aulas, gran parte de nuestros esfuerzos se enfocan en incrementar la calidad de profesores y maestros. Con los proyectos aprobados en los últimos dos años, unos 100,000 docentes recibirán entrenamiento para mejorar sus prácticas, lo que representa un incremento de más de 400% comparado con cuatro años atrás. 
Contacto de Prensa

Planes,Maria Soledad

Planes,Maria Soledad
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