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Bendición y maldición

Los latinoamericanos deberían agradecer a la geografía las riquezas que le deparó a su región. Pero en algunos aspectos, la geografía plantea grandes desafíos difíciles de superar.

Agricultura.
El rendimiento de los cultivos tropicales es muy inferior que los de clima templado, subraya el nuevo informe del BID. Esa circunstancia se puede atribuir sólo parcialmente a causas naturales.

De hecho, algunos de los alimentos más importantes, como el maíz y la papa, se originaron en tierras tropicales. En parte, los magros rendimientos se deben a factores tecnológicos como la falta de fertilizantes, de variedades mejoradas y de mecanización. Hasta cierto punto, la baja productividad agrícola es más causada por la pobreza que una causa de la pobreza.

Salud.
En parte, las regiones tropicales son más pobres que las templadas debido a una mayor carga de enfermedades.  Los autores del informe enumeran enfermedades transmisibles como la malaria, la anquilostomiasis y la esquistosomiasis que causan gran sufrimiento y perdida de productividad en los trópicos y han sido relativamente fáciles de controlar en climas templados. Como en el caso de la agricultura, la mala salud está vinculada a la pobreza. No obstante, las circunstancias geográficas tienen un poderoso efecto en la salud. Ajustando los datos para considerar el alfabetismo y el ingreso femenino, los autores llegan a la conclusión de que la expectativa de vida es siete años menor en el trópico húmedo que en regiones templadas húmedas.

Desastres naturales.
Entre 1900 y 1995, casi 640 eventos naturales causaron serias penurias económicas y sociales en América Latina. Durante ese período la región fue escena de 23 por ciento de los desastres registrados en todo el mundo. Sólo en Asia ocurrieron más catástrofes. Una de las razones es que la región reposa sobre cuatro placas tectónicas activas, que provocan sismos y erupciones volcánicas. Otra razón es la volatilidad del clima. El fenómeno conocido como El Niño provoca alternativamente sequías, tormentas tropicales e inundaciones que producen enormes daños. La pobreza magnifica su poder destructivo, así como la migración a áreas en riesgo, las viviendas frágiles y la depredación ambiental. Así y todo, no se puede negar la decisiva influencia de la ubicación geográfica.

Acceso a mercados.
"Sólo los mercados mundiales brindan la escala, el grado de competencia y el acceso a cambios tecnológicos y organizativos necesarios para producir eficientemente la mayoría de los bienes", dice el informe del BID.

La proximidad a Europa, América del Norte y Japón, como también el acceso al mar para las industrias manufactureras, son vitalmente importantes. Los países sin salida directa al mar como Bolivia y Paraguay están obviamente en desventaja. Incluso países como Colombia, que tiene costas sobre el Atlántico y el Pacífico, carecía hasta hace poco de buenos caminos que vincularan sus regiones separadas geográficamente. Hasta 1930, el principal nexo entre Bogotá y el mundo exterior era una travesía de 12 días por el Río Magdalena.

Urbanización.
América Latina es una región de grandes ciudades. El porcentaje de la población que reside en las principales urbes de América Latina es mayor en que en cualquier otra región del mundo. Sus megalópolis son la pesadilla de los planificadores urbanos por su bagaje de contaminación ambiental, congestión de tráfico y delito. Sin embargo, gracias a las economías de escala, las grandes ciudades ofrecen educación, salud pública y otros servicios básicos a costos más bajos para más gente. Asimismo dan origen a grandes mercados, que promueven la división del trabajo y reducen los costos de transporte.

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