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Foro Interamericano de Negocios

Estimado Ministro Estrada, señoras y señores... Es sin duda un honor para mí inaugurar este Foro Interamericano de Negocios en el marco de los seminarios oficiales de la Reunión Anual del BID.

Como sabemos, pese a la situación económica relativamente floreciente de los últimos años, gran parte de la población de América Latina y el Caribe no se ha beneficiado de las mejoras.

A pesar de grandes progresos desde los años ‘90s, la situación social es preocupante, la pobreza en América Latina compromete el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la desigualdad en el ingreso, en contextos con escasa o nula movilidad social, es apabullante.

Muchos gobiernos han puesto en marcha programas compensatorios de alta visibilidad e impacto, como los de transferencias condicionadas de efectivo --Oportunidades en México y Bolsa Familia en Brasil--.  Si bien han rescatado a millones de familias de la pobreza, todavía grandes segmentos de la población siguen excluidos y marginados.

Pero necesitamos hacer más.  Tenemos que fortalecer  la calidad de los sistemas educativos y de salud de nuestros países. Los avances en cobertura han sido encomiables, más no son suficientes. Menos aun en el contexto global actual que evidencia rápidos avances en los países más poblados del mundo.

Pero más allá de los programas del sector público, este Foro Interamericano de Negocios nos convoca para pensar como el sector empresarial puede contribuir al desarrollo, al progreso y a cerrar la brecha económica y social que afecta las perspectivas de la región. .

El sector privado no puede permanecer -ni permanece- indiferente ante esta situación. Las empresas sufren las consecuencias negativas de problemas desde la inseguridad ciudadana hasta la falta de trabajadores capacitados y el bajo poder adquisitivo de algunos segmentos de la población. El éxito de las compañías en el largo plazo depende de una sociedad exitosa y educada, cohesionada y estable.

Muchas empresas ya han reconocido que su papel va más allá de producir bienes y servicios, pagar impuestos y crear empleos. En los países en desarrollo, las empresas deben asumir un papel más amplio en el bienestar general de la población y complementar las actividades de gobiernos y sociedad civil.

El enfoque del BID  

Contribuir a cerrar la brecha social mediante la promoción del desarrollo es nuestro mandato en el BID.  El Banco ha tenido una elevada participación en el financiamiento de proyectos sociales en salud, educación, vivienda, protección social, seguridad ciudadana y más recientemente programas de transferencias condicionadas de efectivo, que contribuyen a crear el capital humano que requieren nuestros países y a reducir la trampa de la pobreza.

Pero esto no es suficiente. La inserción social necesita el motor del sector privado que permita la participación de la población en las esferas económicas. Que le proporciones un trabajo productivo y de calidad para que pueda contribuir en forma digna al desarrollo.

Ya existe un consenso en los sectores privado y público y en la sociedad civil, sobre la importancia de nuevos tipos de alianzas no tradicionales y mecanismos de financiación. Hacen falta nuevas fórmulas e innovación para afrontar los desafíos.

El enfoque tradicional, mayormente a través del sector público, no es suficiente, debemos movernos a un plano superior y reconocer el importante papel que el sector empresarial puede y debe jugar.

El BID considera que para contribuir a la estabilidad social hay que incorporar a las mayorías a la actividad formal y hacerlas partícipes de los beneficios sociales y económicos.  Para ellas, estamos promoviendo la expansión del acceso a los servicios financieros, al documento de identidad, a vivienda y empleo digno y a la conectividad. .

En particular, cabe destacar el papel de la tecnología de la información, que está cambiando notablemente la forma de vida. Está creando nuevas oportunidades para los sectores de bajos ingresos, ofreciéndoles soluciones innovadoras y costo-efectivas para superar obstáculos en educación, salud y oportunidades de empleo. Las instituciones de micro-finanzas pueden ampliar su cobertura y atender a segmentos de la población que antes quedaban excluidos. 

Estas oportunidades no se pueden dejar solamente a las fuerzas del mercado. Una deficiente inversión en tecnología se traducirá en menor crecimiento económico, pero también en menor creación de empleo y oportunidades.

Para el éxito de estos programas, necesitamos también nosotros trabajar de la mano con el sector empresarial, en una asociación que va mucho más allá de darles financiamiento..

Ya hemos comenzado el establecimiento de alianzas con empresas para profundizar el acceso a tecnologías de información y evitar que la brecha digital complique aún más la brecha social. También con instituciones financieras para contribuir a la democratización financiera. 

Quiero invitar al sector privado a  trabajar conjuntamente con el sector privado y hacer todo lo que esté a su alcance para contribuir a mejorar la vida de millones de personas que viven en la pobreza.

Comentarios de cierre

Los ponentes que nos acompañan tocarán diferentes temas, desde las estrategias empresariales para el crecimiento hasta la importancia del empleo digno, la tecnología y las alianzas sociales y empresariales para salir de la pobreza.

Esperamos que este encuentro sea muy productivo en proporcionarnos ideas y nuevas luces de cómo trabajar en este tema importante pero al mismo tiempo complejo.

Estoy convencido de que el futuro de nuestros países requiere reconocer que el sector privado, aunque no el único, es un actor fundamental en el desarrollo económico equitativo de Región, y es además uno de los principales beneficiarios de ese desarrollo.  Para que el sector privado contribuya a ese desarrollo no hace falta ser altruista, basta con ser realista.

Esperamos contar con ustedes en este esfuerzo por aprender unos de otros y conseguir verdadero progreso económico y social para todos en América Latina y el Caribe.