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XVI Cumbre Iberoamericana

Agradezco la oportunidad de poder participar en esta Sesión Plenaria. Es un gran gusto estar con ustedes.

Como todos sabemos, América Latina y el Caribe han disfrutado de un buen crecimiento económico en los últimos cuatro años.  La inflación se ha mantenido bajo control, a pesar del repunte en la demanda interna y las presiones en los costos ocasionados por el precio elevado de los combustibles. Este ciclo de expansión reciente es particularmente destacado porque no ha dado origen a desórdenes fiscales.

La Región ha madurado políticamente y, en el ámbito social, hemos registrado avances en la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En este entorno positivo, sin embargo, hemos quedado lejos de generar los empleos requeridos, tanto en monto como en calidad. Esta situación se da en un momento en el cual, en muchos de nuestros países, acontecen –por razones demográficas- aumentos históricos en la demanda laboral. Y si vemos a los que sí encontraron empleo, notaremos que actualmente la proporción de los que tienen prestaciones laborales es menor a la alcanzada a inicios de los 90.

Reconocemos que la salida estructural de la pobreza, es por la vía del empleo. Por eso es que consideramos que, en este ámbito, estamos ante una situación de progreso claramente insuficiente, con las tensiones que todos conocemos.

A lo largo de la historia la migración siempre surge como respuesta racional a la falta de oportunidades. Millones de ciudadanos de nuestra región, han expresado, especialmente en los últimos 10 años, ese deseo de alcanzar anhelos que no han logrado materializar en sus lugares de origen.

La migración tiene altos costos para nuestros países. Tiene un costo humano, percibido en el seno de cada familia separada. Pero también le cuesta a la sociedad, que pierde sus trabajadores más jóvenes, más emprendedores y, en algunos casos, más capaces.

Una encuesta realizada recientemente por el BID, a emigrantes Latinoamericanos en Estados Unidos, muestra que el 56%  de los encuestados no tenía trabajo cuando decidió salir del país, y los que sí lo tenían ganaban, en promedio, unos $150 dólares por mes. Al llegar a Estados Unidos, el típico inmigrante consigue un empleo en menos de cuatro semanas, y dicho trabajo le remunera $900 dólares por mes.  La enorme desigualdad en las oportunidades es una condición que motiva flujos migratorios crecientes.

Estamos convencidos de que la respuesta al desafío de la migración debe tener varios componentes estratégicos.

Primero, necesitamos ser más competitivos. Según el último informe de “Haciendo Negocios 2007”, la región está quedándose atrás en competitividad. El estudio indica que inclusive algunos Países Africanos están reformándose con mayor velocidad que nosotros. Debemos concentrarnos en varios elementos como mejorar el Clima de Inversión y el Estado de Derecho, que actualmente impiden el desarrollo eficiente del sector privado.

Asimismo, hay que invertir más en Infraestructura para engranar las economías al comercio regional y global.  Actualmente la región esta haciendo inversiones del 1.6% del PIB, cuando se estima debería estar invirtiendo 3 veces más (US $70 billones).  Esta sub-inversión en infraestructura tiene un impacto negativo en los niveles de comercio regional alcanzables. Se deben promover y fortalecer las Alianzas Público- Privadas, que combinan la eficiencia administrativa y capital del sector privado, con la preservación de los intereses públicos que están en las agendas de los gobiernos.

Muchas empresas no pueden competir porque no cuentan con mano de obra capacitada. Es imprescindible ampliar el acceso a mejores servicios de capacitación laboral que no sólo se ajusten a las demandas del mercado sino a las realidades de los trabajadores, que con frecuencia no pueden invertir ni mucho tiempo, ni mucho dinero, en este tipo de actividades.

Sin sistemas Educativos y de Capacitación Laboral pertinentes, y sin ágiles Sistemas de Innovación, será difícil alcanzar los niveles de productividad requeridos en el marco de la globalización.

Segundo, otro problema para nuestras economías es que gran parte de su sector productivo es informal, y esa informalidad es de por sí un obstáculo al fortalecimiento del sector privado.

Debemos crear más incentivos para que la actividad del sector privado sea a través de empresas formales.  Para reducir la informalidad es imprescindible acelerar las reformas e intervenciones que ya han dado resultados.

Está comprobado que los programas para legalizar la propiedad y crear mercados formales de terrenos, permiten que los microempresarios capitalicen sus activos y accedan con mayor facilidad al crédito. De los 60 millones de microempresarios en la región, sólo 8 % tiene acceso al crédito. Ahí hay un enorme mercado para servicios financieros que permitirán que estas empresas crezcan. 

Debemos asimismo, simplificar los trámites para formalizar las empresas y para cumplir con obligaciones tributarias. Porque de nada sirve fomentar nuevas empresas formales si inmediatamente las agobiamos con más trámites para pagar impuestos.

Tercero y último. Hay que potenciar el impacto de las remesas y las múltiples acciones que permiten progresar a la familia transnacional. Actualmente sólo un porcentaje muy bajo de las remesas es utilizado para inversiones o ahorros, impidiendo su mayor aprovechamiento y la profundización y democratización de los sistemas financieros. Afortunadamente ya tenemos experiencias exitosas para canalizar remesas a financiación de Pymes, de viviendas, de inversión en infraestructura básica (3 x 1) y de educación, salud y seguridad social. Es necesario expandir estos casos de éxito para concretar el mayor impacto positivo de estos cuantiosos y crecientes recursos.

Estos son sólo algunos de los cambios que podemos y debemos impulsar, para ofrecer a las actuales y futuras generaciones de trabajadores mejores oportunidades en sus propios países.

Tengan la certeza de que el BID seguirá siendo un firme aliado de ustedes.  Estoy seguro que juntos podemos crear condiciones para que los dones, las virtudes y la creatividad de nuestra gente florezcan en tierra propia, y en un marco de libertad y de oportunidades para todos.

Muchas gracias.