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Financiamiento de Energía Limpia

Buenos día a todos y gracias por acompañarnos en este seminario sobre financiamiento de fuentes de energía limpia. En particular, quiero agradecer a mis colegas que participan en esta sesión inaugural al Sr. José Goldemberg, Secretario de Medio Ambiente del estado de Sao Paulo; y a la representante del gobierno de Alemania, la Sra. Ingrid-Gabriela Hoven.

El tema de la energía—y el de la energía limpia en particular—es de alta prioridad en las actividades del Banco Interamericano de Desarrollo, pues es un asunto que genera grandes desafíos y oportunidades para los países de nuestra región. América Latina y el Caribe incluyen gigantes de los hidrocarburos como Venezuela y México, y líderes mundiales en energías renovables como el Brasil, pero también países que son deficitarios en energía—especialmente en Centroamérica y el Caribe—. El tema es una prioridad para nosotros no solo porque consideramos que las entidades multilaterales de desarrollo como el BID tienen que estar presentes en este sector, sino porque además creemos que aportan al mismo una serie de valores agregados.

Como muestra del compromiso de la institución, me complace mencionar que esta es la primera Asamblea de Gobernadores del BID que es neutral en términos de emisiones de carbono. Para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de esta reunión—incluyendo aquellas relacionadas con los viajes aéreos, la producción y uso de materiales para esta conferencia, y el alojamiento y transporte en Belo Horizonte—estamos comprando créditos de carbono certificados por entes independientes. Estos créditos de carbono serán generados por un proyecto de energías alternativas en el estado de Tocantins en Brasil, el cual reemplaza combustibles fósiles con bio-combustibles para crear alternativas sostenibles y combatir la pobreza en comunidades rurales.

El dilema que enfrentan los países de América Latina y el Caribe es que necesitan crecer más, y ello implica consumir más energía. El consumo per-cápita de energía en los países en desarrollo es tan solo una pequeña fracción del consumo en los países desarrollados. Mientras que el 20% más rico de la población mundial consume el 58% de la producción energética, en nuestra región hay todavía decenas de millones de personas que carecen de acceso a electricidad --y muchos de los que lo tienen acceso, enfrentan un servicio irregular y de alto costo. En los países más pobres—como Haití, Bolivia, Honduras y Nicaragua—entre el 30 y el 50% de la población carece de acceso a servicios modernos de electricidad. Por si atender estos vacíos en el cubrimiento fuera poco, los países deben enfrentar además altos costos de combustible y niveles de contaminación y emisiones de dióxido de carbono crecientes.

La buena noticia, sin embargo, es que los patrones de consumo y producción en la región pueden ser ambientalmente más amigables que en el pasado, y hay mecanismos para mejorar la eficiencia energética permitiendo reducir consumo y costos. Algunas tecnologías de energía limpia ya son costo-efectivas si son aplicadas a gran escala, y hay muchas herramientas para mejorar la eficiencia energética y sustituir el uso de petróleo por gas natural. Otras fuentes renovables, como la energía solar, la energía eólica y las tecnologías para aprovechamiento de la biomasa, solo son costo-efectivas por ahora en algunos nichos, como la electrificación en áreas rurales remotas.

En el BID, estamos apoyando a los países de la región a experimentar con soluciones novedosas a sus desafíos energéticos. Hemos apoyado a Nicaragua, por ejemplo, en la implantación de sistemas de electrificación rural a baja escala y manejados por la comunidad. Estos han logrado el objetivo de proveer energía limpia, moderna y a bajo costo en base a pequeñas hidroeléctricas, energía solar y un programa aumentar la eficiencia en el uso de leña para cocinar. En Chile, contribuimos a la financiación de una alianza público-privada para proveer subsidios para extender el servicio eléctrico a áreas aisladas de manera costo-efectiva, usando una variedad de fuentes energéticas, incluyendo energía.

En respuesta a la alza acelerada de los precios del petróleo, el BID está trabajando también con sus socios para explorar formas de replicar el exitoso programa de etanol de Brasil en otros países de la región con importantes industrias azucareras. Como ustedes bien saben, el etanol comprende aproximadamente el 40% del combustible utilizado en vehículos en este país, y los vehículos con sistemas combinados o híbridos representan el  70% de las ventas de autos nuevos.  Brasil también es el líder en cogeneración a partir de la reutilización de desechos de la producción de azúcar y alcohol.  Los avances en este campo no solo han contribuido a garantizar la auto-suficiencia energética del país, sino que han consolidado un sector de liderazgo mundial.

Pero para lograr soluciones integrales de energía limpia, hay que multiplicar estos esfuerzos y ello requiere, además de la atención continuada de las agencias de desarrollo, el concurso activo de los sectores público y privado. Esta fue una de las conclusiones claves de la Cumbre del G-8 en Gleneagles. A partir de la Cumbre, el BID ha trabajado en colaboración con la CEPAL y otros socios en un esquema de inversiones en energía limpia para América Latina y el Caribe, complementando el esfuerzo a nivel global que hacen el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Energía, con la colaboración del BID y otros bancos multilaterales.

En este seminario, un representante del Banco expondrá los componentes esenciales del marco de inversiones en energía limpia para la Región que ha surgido de nuestro análisis y discusiones con los países miembros.  Claramente el BID debe jugar un rol importante—a través de financiación, transferencia de conocimiento y efecto de demostración—para asistir a los países en la creación de entornos favorables para inversión en proyectos energéticos que sean económicamente eficientes, financieramente sustentables y ambiental y socialmente sanos y para apoyar la inversión privada y pública en este tipo de soluciones.

Ya hemos dado algunos pasos  para expandir las inversiones en energía limpia en la Región, en colaboración con los países donantes. Por ejemplo, estamos analizando cómo los préstamos y otros instrumentos del BID podrían  expandirse de manera que se dé mayor acceso a capital a proyectos públicos y privados que incluyan nuevas tecnologías energéticas o sean de menor escala.  También nos estamos preparando para incorporar de manera más efectiva e integral conceptos de eficiencia energética en nuestras operaciones y en nuestros diálogos con los países prestatarios. Asimismo, estamos explorando formas de medir adecuadamente los efectos de nuestra cartera  en las emisiones de gases de efecto invernadero en la región.

El Banco está además trabajando para facilitar el acceso de nuestros clientes al mercado de carbono, para así financiar mayores inversiones en energía limpia. Hay enorme interés de países, principalmente en Europa, por financiar inversiones en América Latina y el Caribe que les generen créditos de carbono. Esta es una oportunidad gana-gana que nuestros países no pueden ignorar.

Para cumplir con los algunos de los retos que conlleva la actual coyuntura energética, es indispensable que los países prestatarios asuman el liderazgo. El BID puede proveer apoyo técnico y financiero, pero los retos al desarrollo de patrones de producción y consumo de energía más limpios y eficientes son específicos a cada país, y requieren enfoques integrales, pues tocan aspectos ambientales, energéticos, económicos y culturales.

Antes de cederle la palabra a ustedes, los verdaderos expertos en el tema, quiero expresar mi sincero agradecimiento a varios de nuestros miembros no-regionales quienes han dado su valioso apoyo a nuestra actividad en energía limpia. Quiero agradecer especialmente al gobierno de Alemania por su apoyo al programa de cooperación para expandir el uso de energía renovable y la eficiencia energética. Lo mismo al gobierno de Gran Bretaña, por apoyar nuestros esfuerzos en la elaboración de un marco regional de inversiones en energía limpia.

También quiero agradecer al Canadá y a España, quienes han ofrecido recursos adicionales para nuestro programa en energía limpia, con especial atención en el financiamiento de carbono y a integrar los temas de cambio climático a las actividades del Banco. Otros donantes, incluyendo a Japón, Holanda, Suiza y los Estados Unidos, también están jugando un papel fundamental en apoyo a iniciativas de cooperación técnica en energía limpia. Esperamos continuar con estas alianzas exitosas en los próximos años, pues son cruciales para facilitar la transferencia a la región de conocimiento y mejores prácticas en el tema energético.

Una vez más, muchas gracias por su participación  en este evento. Les deseo a todos mucho éxito en esta jornada. El BID estará muy atento a los resultados de las discusiones, para tomarlos como guía de sus acciones futuras en esta área.