News banner image

Noticias

BID anuncia línea de crédito para mitigar efectos de alza en precios de alimentos en la región

Washington, D.C.— El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció hoy que está gestionando una línea de crédito de US$500 millones de dólares para ayudar a los países a mitigar el impacto social y económico que la crisis alimentaria está teniendo en la región.

Esta línea de crédito, que se espera sea aprobada por el Directorio Ejecutivo del BID en los próximos días, contará con un proceso de aprobación de trámite acelerado. Podrá ser usada por los gobiernos de la región para reforzar sus redes de protección social, como son los programas de transferencias monetarias condicionales para familias pobres, o para mejorar sus políticas sociales.

“El riesgo que enfrenta la región es muy concreto,” dijo hoy el Presidente del BID, Luis Alberto Moreno. “De no hacer nada ahora, podríamos perder el terreno ganado en la lucha contra la pobreza en los últimos cinco años”.

Desde enero del 2006 hasta marzo de este año, el precio de los alimentos a nivel global ha aumentado en promedio un 68 por ciento. El aumento ha sido particularmente agudo para alimentos de consumo básico como el maíz, que subió 128% en dicho período, el arroz, cuyo precio de duplicó, y el trigo, que aumentó 163%.

“La buena noticia es que la totalidad del impacto del alza en los precios externos se tardan en traspasarse a los mercados domésticos”, dijo Moreno. “En ese interino la región tiene una ventana de oportunidad para adoptar medidas que protejan a los más vulnerables y ofrezcan incentivos para una mayor producción nacional de alimentos. La región debe aprovechar esta ventana de tiempo como una oportunidad para desarrollar más y mejorar la competitividad del sector agrícola”.

Explicó que los alimentos constituyen el rubro en que más gastan los hogares pobres, y que si los gobiernos no toman medidas mitigantes, el efecto podría ser especialmente grave para los habitantes de Centroamérica, el Caribe y otros países que dependen en gran medida del alimento importado.

Según Moreno, el decil más pobre de la población destina el 37 por ciento de su presupuesto familiar a los alimentos en Costa Rica, por ejemplo, y hasta un 84 por ciento en Honduras.

Un incremento sostenido del 30 por ciento en seis de los productos de consumo básico  (como por ejemplo harina, maíz, carne, soya, azúcar y arroz) significaría que por lo menos 26 millones de personas en América Latina y el Caribe caerían nuevamente en la pobreza extrema, según estimaciones del BID.

Entre las medidas recomendadas por Moreno para evitar este tipo de escenarios extremos, está el aprovechar los programas existentes de subsidios condicionales y el implementarlos en aquellos países donde aún no existen.  

Estos programas de apoyo utilizan transferencias de dinero a los hogares bajo ciertas condiciones de inversión en capital humano, entregando un monto de  dinero en efectivo a los hogares bajo la condición de que los padres envíen a sus niños a la escuela, efectúen revisiones médicas periódicas o acudan a charlas en los centros de salud de sus localidades.

Cerca de la mitad de los países de la región cuentan con programas de subsidios condicionales. Moreno recomienda que los gobiernos de dichos países incrementen el monto de las transferencias para contrarrestar así el alza en el precio de alimentos.

Según Moreno, las transferencias condicionales ofrecen varias ventajas en comparación con otros tipos de subsidio.

“Estos programas aumentan el poder adquisitivo de los pobres de manera directa, en lugar de beneficiar a consumidores con más recursos y crean incentivos para una mayor producción de alimentos, en lugar de penalizar a los agricultores”, dijo Moreno.

“Las evaluaciones indican además que el primer efecto de los subsidios condicionados es aumentar la cantidad y la variedad de los alimentos que compra una familia, lo que a su vez mejora la nutrición infantil”.

Dijo que gobiernos pueden incrementar el monto de sus transferencias para contrarrestar el alza en el precio de alimentos

Moreno también hizo un llamado para que los países fortalezcan la capacidad de respuesta de la agricultura a los incentivos de precios mediante mejor provisión de servicios de asistencia técnica, acceso al crédito y mejoras en la infraestructura de transporte, puertos y sistemas de irrigación.

Con el fin de ayudar a los países a implementar estas recomendaciones de manera ágil, la línea de crédito de US$500 millones apoyará préstamos para proyectos que aumenten la productividad rural e inversiones que reduzcan los costos de distribución de los productos agrícolas.

El BID está también dispuesto a redirigir recursos de préstamos ya aprobados y aplicarlos a programas que ayuden a mitigar el impacto de la crisis alimentaria.

Adicionalmente, ha reservado por lo menos US$20 millones del Fondo Social del BID para operaciones de protección social. Estas donaciones podrán usarse, por ejemplo, para mejorar la eficiencia y el impacto de programas de nutrición infantil o de alimentación escolar.

Por último, el BID tiene acceso a fondos fiduciarios creados por países donantes que pueden utilizarse para financiar componentes de proyectos relacionados con la crisis alimentaría. A dichos recursos podrán añadirse nuevas donaciones de países interesados en apoyar este tipo de proyectos.