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BID insta a aprovechar revolución informática para acelerar el desarrollo social y económico en América Latina y el Caribe

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique V. Iglesias, al inaugurar hoy un ciclo de seminarios previo a la Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID, instó a la región a aprovechar la revolución tecnológica para generar mayor crecimiento económico y social y fortalecer la democracia.

Durante el seminario América XXI: Tecnología de la Información para un Desarrollo Eficiente, Equitativo y Sostenible, representantes de gobiernos, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de prensa de países industrializados y en vías de desarrollo analizaron cómo pueden sacarse ventajas de los avances en las tecnologías de la información y las comunicaciones para acelerar el progreso de las naciones latinoamericanas y caribeñas.

"Nuestra región no puede ignorar esta revolución", afirmó Iglesias. "Especialmente debe aprovecharla para alcanzar tres metas concretas: crecer más, crecer mejor y fortalecer sus sistemas de gobierno democrático".

Las nuevas tecnologías podrían ayudar a los países latinoamericanos y caribeños a superar antiguas barreras a su desarrollo como la calidad de su educación, el acceso a servicios de salud y la productividad de sus pequeñas y medianas empresas. Su potencial para sumar a la mujer y a la juventud al mundo laboral puede ayudar a reducir el flagelo del desempleo. De ser aplicadas a la gestión gubernamental, pueden tornar más eficiente al sector público y aumentar su transparencia, dando mayor vigor a la democracia.

La apertura del seminario contó con la presencia del alcalde de Nueva Orleans, Marc Morial, quien dio la bienvenida a los participantes en la reunión del BID, que se extenderá hasta el 29 de marzo en esta ciudad sureña estadounidense con antiguos lazos históricos, culturales y económicos con América Latina y el Caribe.

El presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez, participó en la ceremonia mediante una conexión televisiva desde su despacho en San José. Asimismo, se dio lectura a un mensaje del presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, quien detalló los esfuerzos de su continente por democratizar el acceso a las nuevas tecnologías y aplicarlas a la modernización de sus economías.

En ese sentido, Iglesias señaló que la revolución tecnológica despierta similares entusiasmos y preocupaciones tanto en los países más avanzados como en aquellos donde recién se está insinuando. Esta ola innovadora promete cambiar la forma en que viven y trabajan muchos latinoamericanos y caribeños. Sin embargo, de no mediar esfuerzos para lograr el más amplio acceso posible a sus beneficios, podría consolidarse una brecha digital entre "inforricos" e "infopobres".

Uno de los países de la región que está empeñado en sacar el mayor provecho posible de las nuevas tecnologías es Costa Rica, que ha logrado cambiar radicalmente el perfil de su sector exportador gracias a inversiones realizadas por empresas de la industria informática. El presidente Rodríguez señaló que en su país, otrora conocido por sus exportaciones de bananas y café, las exportaciones de productos de alta tecnología representaron el 38 por ciento de las ventas externas en 1999, contra 15 por ciento de las exportaciones tradicionales.

El primer mandatario costarricense también explicó los pasos que quiere dar su gobierno para facilitar el acceso popular a las nuevas tecnologías. Costa Rica espera conectar a 50 por ciento de sus escuelas a Internet en un plazo de dos años (incluyendo a todas las escuelas secundarias). Asimismo está instalando computadoras de uso libre en instituciones públicas como las bibliotecas. Incluso para el campo tiene un programa llamado Infoagro que le brinda a sus agricultores información actualizada sobre pronósticos meteorológicos, tratamientos de plagas y pestes y precios de productos agropecuarios en los mercados mundiales.

"Nuestro objetivo es brindarle acceso a Internet a por lo menos 25 por ciento de nuestra población en un plazo de dos años", afirmó el presidente Rodríguez. En el futuro, agregó, todos los ciudadanos costarricenses tendrán su propia dirección de correo electrónico, así como hoy tienen números en sus documentos de identidad.

En el plano del sector público, señaló que el gobierno costarricense ha comenzado a concertar adquisiciones, a cobrar impuestos y a cancelar pagos "en línea". En el caso de las compras estatales, dijo, la informática le permite al gobierno estimular una mayor competencia entre sus proveedores y brindar más transparencia al proceso. En el caso de los impuestos y pagos, le permite actuar con mayor rapidez y acumular información más exacta y actualizada.

Una de las experiencias exitosas para llevar los beneficios de las nuevas tecnologías a algunas de las poblaciones más pobres de la región es la creada por el Comité para la Democratización de la Tecnología de Información, una organización no gubernamental fundada por el empresario brasileño Rodrigo Baggio en 1994. Gracias a la obra de este joven carioca, ya se han creado más de un centenar de escuelas de computación en favelas de 14 estados brasileños que han permitido a miles de personas de bajos ingresos aprender a manejar herramientas informáticas que mejorarán su potencial laboral y educativo.

Baggio también está trabajando en cárceles, donde ofrece similares oportunidades de entrenamiento tanto a los presos como a los guardias. Además de trabajar con personas con discapacidades físicas y mentales, su organización ha iniciado un programa con indígenas guaraníes, quienes ya han comenzado a formular su propio vocabulario informático.

En su intervención en uno de los paneles del seminario, Baggio comentó que espera exportar su modelo a otros países latinoamericanos, empezando por Colombia y Uruguay, con el apoyo del BID y fondos aportados por la Fundación StarMedia.

Por su parte, la ministra de Educación de Barbados, Mia Amor Mottley, brindó al seminario una visión del impacto de la revolución informática en una isla caribeña. El gobierno de Barbados ha emprendido un vasto programa de reforma para mejorar su educación utilizando las más modernas tecnologías, poniendo énfasis en ampliar el acceso a sus beneficios.

Uno de los principios que guía a la política de Barbados es asegurar que este nuevo desarrollo transforme a sus ciudadanos en productores de tecnología y no sólo en consumidores.

"La tecnología, por sí misma, no va a generar la igualdad", señaló Mottley. "Pero sí le brinda oportunidades a países como Barbados, porque ahora no importa el tamaño ni la ubicación geográfica".

A través de su Unidad de Tecnología de Información para el Desarrollo, organizadora del seminario, el BID apoya a la región en sus esfuerzos por volcar las ventajas de la revolución informática a sus programas sociales y económicos, respaldando iniciativas para mejorar su infraestructura de telecomunicaciones y sus marcos regulatorios y financiando componentes informáticos en diversos proyectos de desarrollo.