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Mayas, aves del tiempo

Un nuevo documental muestra como una cultura de 3.500 años de antigüedad sigue vibrante en Mesoamérica

Cuando los mayas abandonaron sus ciudades de piedra reluciente, en el siglo IX de la era cristiana, llevaron consigo algo más perdurable que sus monumentos: su cultura. 

A lo largo de los siglos, a medida que la selva se apoderaba de esos vastos complejos que constituían sus templos, los descendientes de esta gran civilización continúan hablando sus idiomas ancestrales, buscando un significado a la misma cosmología y hasta se alimentan con las mismas comidas. 

A esto se debe que la cultura maya, de más de 3.500 años de antigüedad, siga siendo esencial para la identidad de seis millones de personas que viven en la península de Yucatán, en México, Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras. Su acervo es el tema del nuevo documental “Mayas, Aves del Tiempo” , patrocinado por el BID y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, y dirigida por el reconocido cineasta mexicano, Sergio Yazbek. 

El documental se realizó para conmemorar el final del décimo tercer Bak’tun del ciclo del calendario maya. Su lanzamiento virtual coincide con la inauguración de la exposición "Jade Celestial de los Mayas”, una excepcional colección de piezas arqueológicas del Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala, organizada por el Centro Cultural del BID en Washington. 

“Con el documental, se honra la cosmovisión de la civilización maya y se valora la identidad y tradiciones de sus descendientes”, dijo Gina Montiel, Gerente de Países del BID para Centroamérica, México y República Dominicana. “Es una manera de mostrar el compromiso del BID con los pueblos indígenas y su diversidad”. 

El documental comienza con una serie de estupendas imágenes de antiguos templos erguidos por encima de los montes y luego examina las vidas y la cultura de los mayas de hoy día. 

Destaca la conexión entre los mayas y el mundo natural, especialmente las aves consideradas como símbolos religiosos por poseer la cualidad milagrosa de volar y llegar hasta el cielo. 

La reverencia de los mayas ante las aves ha perdurado hasta nuestros días. Una indígena maya de Santiago de Atitlán, Guatemala, borda aves en brillantes colores en su blusa llamada huipil. “Esta prenda es tradicional”, dice. “Jamás ha cambiado”. 

También muestra como los símbolos de la antigüedad coexisten con los nuevos. Los mayas han adoptado, aparentemente, muchos elementos de la liturgia católica, a menudo los usan para expresar su cosmología tradicional. 

“Soy un curandero maya, curo a la gente con plantas medicinales”, dice un joven con diente de oro, hincado ante la figura tallada de un anciano, iluminada por la luz de una vela. La imagen es la del Gran Abuelo. 

“Le pedimos curaciones y ayuda para los negocios, viajes y estudios, para resolver problemas, para encontrar esposa o marido”, dice. Los mayas que emigran a los Estados Unidos también piden al Gran Abuelo protección durante la larga y peligrosa travesía. 

Hoy día, el pueblo maya habla 29 idiomas diferentes. Aunque esos idiomas tienen la misma raíz lingüística, muchos son mutuamente ininteligibles. Por ejemplo, un maya que habla k’iche’ tendrá dificultades para entender a otro que habla yucatec. 

Estas son algunas de las escenas de esta original pieza audiovisual que contrasta el pasado de la civilización maya con el presente, poniendo en relieve los desafíos que enfrentan sus descendientes por conservar una cultura rica en tradiciones, creencias con un especial aprecio por la naturaleza, y los animales. 

“Mayas aves del tiempo” se estrenará en enero en Washington, D.C., con la presencia del director de la película, Sergio Yazbek. Mientras tanto, estará disponible en el sitio Web del BID

Los canales de televisión interesados en transmitirlo pueden contactar a Indira Murillo: indiram@iadb.org.