Desde mediados del siglo pasado, el BID ha sido un socio estratégico del país para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI), con aportes en préstamos por más de US$1.000 millones.
La Argentina es un país con una fuerte tradición científica y tecnológica. Cuenta con centros de investigación e investigadores que se destacan en el contexto internacional y con empresas capaces de exportar productos de alta tecnología a los mercados más exigentes del mundo. Con la llegada del siglo XXI, los esfuerzos públicos en Investigación y Desarrollo se han redoblado y en 2007, con la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT), la política de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) se elevó a política de estado.
El BID tiene una extensa trayectoria de apoyo a la CTI. Los programas que ha financiado ayudaron al país a construir los pilares básicos de su sistema de innovación: la infraestructura científica y tecnológica, las capacidades de investigación científica y de innovación tecnológica, los recursos humanos especializados y la institucionalidad de políticas y fomento.
Infraestructura científica y tecnológica
Una de las obras de infraestructura científica y tecnológica más destacadas que apoya el BID es el Polo Científico Tecnológico “GIOL”, localizado en la ciudad de Buenos Aires. Se trata de un centro de gestión y producción de conocimiento donde se emplazarán las sedes del MINCYT y sus organismos dependientes, el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción Científica Tecnológica.
Además, con el apoyo del BID, también están en proceso de construcción 20 nuevos centros y laboratorios de distintas disciplinas científicas y en diferentes ciudades del pais, entre los que pueden mencionarse el Instituto de Catálisis y Petroquímica (INCAPE) en Santa Fé, el Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (CIFASIS) en Rosario y el Instituto de Astrofísica de La Plata, entre otros.
Adicionalmente, el BID también contribuyó a la modernización del equipamiento para servicios científicos y tecnológicos. Entre 2006 y 2010 el Banco aportó US$33 millones para la compra de equipos sofisticados, los que están permitiendo que los investigadores argentinos puedan hacer estudios de nivel internacional.
Investigación científica y tecnológica
Un segundo pilar al cual el BID ha contribuido es el financiamiento de capacidades para desarrollar investigación fundamental y aplicada. Entre 2005 y 2010, el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (FONCYT), que recibió el soporte del BID desde su creación en 1997, apoyó más de 4000 proyectos de investigación científica y tecnológica presentados por investigadores de los principales centros académicos del país. Estos proyectos, por ejemplo, han
permitido importantes avances en el campo de la biomedicina, un área en la que el país tiene una fuerte tradición. De hecho es el único de la región con tres premios Nobel en la disciplina.
Las investigaciones que apoya el FONCYT, además, están ayudando a solucionar problemas productivos y sociales del país, tales como el uso sustentable del suelo, el desarrollo de nuevas fuentes de energía, la mejora genética del trigo y el girasol, el desarrollo de aplicaciones industriales a partir de la nanotecnología y la elaboración de nuevas vacunas para la aftosa y el cáncer, entre otros.
Innovación tecnológica
La promoción de innovación tecnológica a nivel empresarial es el tercer pilar al cual el BID ha contribuido en el país. El Banco ha jugado un papel muy importante en la creación y consolidación del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), el cual es considerado como la principal fuente de financiamiento de las pequeñas y medianas empresas innovadoras del país. Entre 2006 y 2010, el FONTAR financió más de 1500 proyectos de innovación para Pymes. Según un estudio de la Universidad de Quilmes, entre el 50 y el 70% de las empresas apoyadas lograron innovaciones y mejoras a nivel de productos y procesos.
El Banco también apoya la nueva estrategia del MINCYT de Fondos de Innovación Tecnológica Sectorial, con los que busca generar soluciones a partir de la investigación y el desarrollo para problemas críticos de sectores prioritarios de la economía Argentina, tales como la agroindustria, la energía, la salud, el medio ambiente y el desarrollo social.
Otra gran iniciativa tecnológica apoyada por el BID en el país es el desarrollo de satélites y aplicaciones para la observación de la tierra. Desde 2006, el BID está apoyando a la Comisión Nacional de Actividades espaciales en la construcción de dos satélites que permitirán realizar mediciones de la humedad del suelo de la zona pampeana, lo que se espera que tenga impactos directos sobre la productividad de la agricultura y la mejora en el manejo de inundaciones, entre otros temas.
Recursos humanos
La formación de recursos humanos calificados y especializados para la investigación científica y tecnológica es otro de los ejes priorizados en las intervenciones del BID en Argentina. En particular, entre 2006 y 2010, se buscó la repatriación de investigadores argentinos, la relocalización de investigadores entre provincias y la formación de doctores en áreas tecnológicas prioritarias. Y los resultados que se alcanzaron fueron importantes: 118 investigadores regresaron al país, 51 se relocalizaron entre distintas provincias y más de 300 están realizando sus estudios de doctorado.
Fortalecimiento institucional
Finalmente, el BID también ha colaborado con el país en el fortalecimiento de las instituciones dedicadas a la formulación e implementación de políticas y programas de CTI. Actualmente el BID está colaborando con el MINCYT en la formulación del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva 2011-2014 y en la creación de un nuevo instituto de estudios de la innovación.

