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Un número para toda la vida

Florencia Aylen López Martínez es una bebé recién nacida e identificada con el número 5.724.084-3, número que le acercará al Estado y acompañará el resto de su vida.

Florencia llegó al mundo el 21 de abril de 2008 en el Hospital Pereira Rossell en Montevideo, donde nace el 17% de los niños uruguayos. Estos son hijos de las familias más pobres en Uruguay. La información patronímica de Florencia y el número de cédula de identidad de su mamá fue enviada electrónicamente por el hospital al servidor de la Dirección Nacional de Identificación Civil, la cual le asignó un número de identidad a la bebé y a su vez envió este número acompañado de toda su información a la oficina de Registro de Estado Civil, en donde se materializa el derecho de identidad de las personas con la inscripción hecha por uno de los padres en persona.

Este es un nuevo proceso para facilitar el registro e identificación civil, por el cual los sistemas electrónicos de tres entidades dependientes de tres ministerios diferentes están interconectados a partir de un proyecto piloto que inició el gobierno uruguayo en octubre de 2007 para interconectar y modernizar los procesos de registro e identificación civil, y generar información básica para las estadísticas vitales en el país.

Cristina Tello, coordinadora del proyecto en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República de Uruguay, señaló que el Estado puede atender mucho mejor a la ciudadanía a través de un sistema integrado de trámites.  “No se trata solo de abatir el número de niños indocumentados sino facilitar la asignación de recursos de programas sociales dirigidos a la infancia, acercar la relación del Estado y el ciudadano desde su historia perinatal, y facilitar los tramites civiles”, dijo Tello. “Todo esto con el objetivo de servir mejor a la ciudadanía, incluyendo su asignación de derechos e inclusión social”.

Cuando una persona no tiene un documento de identificación, no puede recibir la asistencia social del gobierno, incluyendo programas de educación o asistencia médica, y tampoco puede votar cuando llega el momento de elecciones, añadió Tello.

El desafío y la disparidad institucional

Si bien el programa piloto ha sido un éxito en Montevideo, el desafío del gobierno uruguayo es llevar esta práctica a nivel nacional a través de un proyecto de mayor escala que busca la interconexión y modernización de los procesos de registro e identificación nacional. Dicho proyecto cuenta con el apoyo del BID, cuyo Directorio Ejecutivo recientemente aprobó una donación de 2,4 millones de dólares para integrar los registros de identidad emitidos por distintas instituciones públicas y entregar información básica al Instituto de Estadística para el cálculo de las estadísticas vitales y al Banco de Provisión Social, el cual administra los programas sociales.

El proyecto, liderado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República de Uruguay , está alineado con la creación de una red electrónica interna (intranet) del Estado, que busca establecer interactividad institucional de hospitales y maternidades (Ministerio de Salud Pública) con la Dirección Nacional de Identificación Civil (Ministerio del Interior); y la Dirección General del Registro de Estado Civil (Ministerio de Educación y Cultura).

Según Tello, el corazón del proyecto es la emisión electrónica del certificado de nacimiento y el certificado de defunción, ambos con el número único de identificación asignado por la Dirección Nacional de Identificación Civil en el nuevo proceso de conectividad interinstitucional.

Rubén Amato, director general de la Dirección Nacional de Identificación Civil (DNIC), señaló que la emisión electrónica va a permitir la entrega del documento de identidad al 100% de los habitantes del país y en tiempo real. “Esto va a beneficiar a muchos ciudadanos de escasos recursos que viven en zonas rurales y tienen que viajar a nuestras oficinas para obtener su documento de identidad”, subrayó Amato. El proyecto también permitirá cerrar la brecha tecnológica entre la oficina en Montevideo y las oficinas en el interior del país .

Por su parte, el director general de la Dirección General del Registro de Estado Civil, Roberto Calvo, agregó que el significado de este proyecto para la oficina de registro es “ingresar al siglo XXI, saltándose el siglo XX”, puesto que todos los procesos de registro civil siguen siendo realizados manualmente, tal como se hacía en 1879 cuando se creó el registro civil en Uruguay. El proyecto también iniciará el proceso de digitalización de las partidas de años anteriores, señaló Calvo.

Una alianza creada por el BID

Para el desarrollo de este proyecto, el BID coordinó una serie de encuentros entre Uruguay y Perú a fin de enriquecerse de la experiencia exitosa de Reniec, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil de Perú. Este organismo autónomo está encargado de mantener actualizado el padrón ciudadano y electoral, que incluye nacimientos, matrimonios, divorcios y defunciones.

Mia Harbitz, jefe de proyecto del BID, destacó la visita de una delegación uruguaya a la sede de la Reniec en Lima, permitiendo un convenio de colaboración y cooperación entre ambos países para rescatar lecciones aprendidas sobre el tema de registro.

“La visita nos permitió ver en el lugar una experiencia que nosotros aspiramos tener en nuestro registro”, comentó el director general de registro civil de Uruguay, agregando que una delegación uruguaya compuesta de dos ingenieros y un inspector del registro de estado civil viajará el 5 de mayo a Lima para profundizar en el conocimiento de la experiencia de Perú.

El desarrollo del proyecto también recibió el aporte del Fondo Italiano para Tecnología y Comunicación a fin de compartir la experiencia italiana en interconexión de registros, la cual presenta muchos de los objetivos que aspira el proyecto de Uruguay.