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A impulsar una ciudad de conocimiento

El estado mexicano de Nuevo León está pasando por un periodo de transición clave, de ser solo un estado industrial a convertirse en un estado tecnológico, a fin de acelerar la economía local y nacional. Durante los últimos tres años, la capital de Nuevo León, Monterrey, viene impulsando el crecimiento a través de una economía basada en el conocimiento, a través del proyecto Monterrey Ciudad Internacional del Conocimiento (MTYCIC). Este proyecto busca forjar un mejor futuro para Nuevo León, un futuro donde el crecimiento económico se da como resultado de la innovación, con el apoyo de una alianza entre los residentes locales, las empresas, las instituciones académica y el gobierno.

El proyecto —creado en marzo de 2004 por iniciativa local con la finalidad de aumentar la innovación tecnológica— ha establecido una masa crítica de infraestructura, además de haber sentado las bases organizativas para aumentar la productividad. Entre las tareas claves se destacan la creación del Instituto de Innovación y Transferencia de Tecnología para organizar y administrar el programa; la promoción de conglomerados regionales de conocimiento en diferentes áreas de especialización; y la recaudación de fondos para construir el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PIIT, creado en 2005), cuyo propósito es integrar la investigación y la innovación en el desarrollo vinculando a las universidades, las empresas y los  centros de desarrollo e investigación. El proyecto también ha hecho uso de financiamiento del estado para facilitar una mayor asignación de fondos no reembolsables de contrapartida del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT)  e incentivos fiscales a miembros instalados en el parque tecnológico o que trabajen dentro del ámbito del proyecto.

Las instituciones de educación superior y de capacitación del estado del más alto calibre —El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Universidad de Monterrey (UDEM)— juegan un papel clave en el proyecto. Su misión ha ido cambiando, tal que han dejado de dedicarse exclusivamente a la educación para incluir también investigación y servicios tecnológicos. Como resultado, se han propuesto 13 centros de investigación nuevos.

A pesar de estas instituciones educativas y empresariales de alto nivel, Nuevo León requiere fortalecer su sistema de innovación, dijo Pedro Saenz, jefe de proyecto del BID. “Se han hecho esfuerzos considerables y continuos por parte de las empresas, las universidades y el gobierno para establecer políticas que promuevan la integración sistemática de las actividades de investigación en planes y estrategias de desarrollo regional, pero la mayoría de las partes interesadas todavía los consideran insuficientes”.

Ahora, para consolidar los esfuerzos del proyecto, en lo que se puede referir a los pasados tres años o bien Fase I, el Fondo Coreano para Tecnología e Innovación facilitará una donación de US$ 272.400 con otros recursos de contrapartida del país para desarrollar un plan maestro para las siguientes etapas o Fase II del llamado proyecto MTYCIC.

Según Saenz, la Fase II llevará a cabo también un ejercicio de planificación para definir las contribuciones sociales potenciales del proyecto. Los resultados de este ejercicio incluirá la identificación de inversiones prioritarias para ayudar a preparar a los ciudadanos de Nuevo León a prosperar en la era digital mundial, a la luz del reciente e inesperado aumento de demanda de servicios tecnológicos y parques industriales.

Así como al principio del proyecto, se mantiene la meta a largo plazo de acelerar el crecimiento del  PIB de Nuevo León, impulsando la economía basada en el conocimiento. Pero el propósito de la Fase II del proyecto es preparar y obtener consenso para lograr continuidad y sostenibilidad del proyecto en el tiempo, además de recomendar las experiencias y prácticas óptimas internacionales pertinentes. Según Saenz, el plan maestro servirá como hoja de ruta para los siguientes ocho años, de 2008 a 2015, con suficiente detalle para identificar, ordenar en forma secuencial y marcar el ritmo de las actividades encaminadas a alcanzar la visión del proyecto.

En esta Fase II del programa, el BID se ha involucrado para ayudar a las partes interesadas en la elaboración de una estrategia y consenso para crear un sistema de innovación regional sostenible y compatible con la dinámica del país en su totalidad. Lo que se busca es orientarlos a la planificación con anticipación a fin de contar con los recursos de capital humano y financieros apropiados en el momento necesario, añadió Saenz.

El director del Fondo Coreano, Hyunghwan Joo, comentó que "este proyecto tiene gran potencial para reproducirse en otras regiones interesadas de México y otros países de América Latina y el Caribe que están interesados en construir un sistema de innovación regional y/o sectorial, así como también nacional. El Fondo Coreano para Tecnología e Innovación seguirá apoyando este tipo de proyectos en el futuro”.