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El BID celebra sus lazos interregionales
En los años setentas se amplió el ingreso al BID, para incluir a países de fuera del Hemisferio Occidental, en línea con la tendencia de seguridad global en la política internacional de aquellos años. Actualmente, el Banco Interamericano de Desarrollo celebra el 32 aniversario de la firma de la Declaración de Madrid en 1974 — un acontecimiento que marcó un hito en la historia del Banco para formalizar sus lazos con 12 naciones industrializadas y el apoyo técnico y financiero que trajeron a la institución.

Este año 2006 se conmemoran tres décadas desde que el primer grupo de países no regionales y no prestatarios ingresó al Banco. En 1976, dos años después de la firma de la Declaración de Madrid, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Israel, Japón, España, Suiza, el Reino Unido y la antigua Yugoslavia se hicieron miembros del BID. Con sus contribuciones se creó un capital interregional con 502 millones de dólares, como parte del capital autorizado, sumando recursos financieros al capital ordinario para financiar proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.

A lo largo de la historia del BID, otros países no regionales se han incorporado al Banco, Austria, Finlandia, Francia, Italia, los Países Bajos y Suecia en 1977; Portugal en 1980; Noruega en 1986; Croacia y Eslovenia como sucesores de Yugoslavia en 1993; y la República de Corea en 2005.

Actualmente, la familia del BID está compuesta por 47 países miembros, de los cuales 26 son  países prestatarios en América Latina y el Caribe, 19 son países miembros no prestatarios y no regionales (16 estados europeos más Israel, Japón y la República de Corea), además de Canadá y los Estados Unidos.

En esta ocasión, el presidente del BID Luis Alberto Moreno expresó su consideración a los recursos de cooperación no regionales que vienen aumentado en el hemisferio por más de 30 años. Desde que el BID fue fundado en 1959 por 19 países latinoamericanos y los Estados Unidos, el Banco siempre ha procurado establecer lazos con países fuera de las Américas, para enriquecer y compartir experiencias, además de atraer y canalizar recursos adicionales para el desarrollo de América Latina y el Caribe.

“Los países no regionales ciertamente han proporcionado un apoyo extraordinario a nuestra región. Este apoyo no se limita a financiamiento, sino que también ha tomado la forma del intercambio de experiencia y conocimiento tan importante para nuestros países,” dijo Moreno.