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Acción ambiental como fuente de ingreso

La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto de 1997 a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático trae consigo la oportunidad de enlazar el desarrollo económico sostenible con la protección ambiental en América Latina y el Caribe.

A través del Protocolo de Kyoto, aproximadamente 30 países industrializados se comprometen a reducir sus emisiones de gases de efecto de invernadero hasta dejarlas por debajo de los niveles de 1990 antes de 2012. El Protocolo incluye un aspecto innovador, llamado Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), el cual permite que estos países cumplan con sus obligaciones a través de la compra de “certificados por la reducción de emisiones (CREs)” emitidos por industrias más limpias en países en desarrollo. En muchos casos, los países industrializados financian los proyectos de desarrollo de energía renovable en la región. En la medida que crece este ruedo para la transacción de emisiones, conocido como mercado de financiamiento de carbono, América Latina y el Caribe participa en la reducción de estos gases y se beneficia de una nueva fuente de ingreso simultáneamente, comenta el especialista del BID Michael Toman.

La opción barata de mitigar el efecto de gases contaminantes en América Latina y el Caribe es indiscutible, según un estudio reciente apoyado por el BID, Policy Studies on Greenhouse Gas Mitigation and Economic Development: Synergies and Challenges (Estudios sobre la política para mitigar los gases de efecto de invernadero y el desarrollo económic sinergias y desafíos) por Richard D. Morgenstern. Las naciones latinoamericanas y caribeñas obtuvieron un 30 por ciento de la reducción de emisiones que contrató el Prototype Carbon Fund (Fondo de Carbono) del Banco Mundial en 2003, indica el autor, lo cual demuestra “las oportunidades en sinergias entre la reducción de gases de efecto de invernadero y el desarrollo sostenible en la región”.

Morgenstern incluye tres casos de estudio sobre la gestión de relleno de basura sólida, la reestructuración del transporte urbano y la reforestación como posibilidades para la reducción de gases de efecto de invernadero en la región. Estos casos destacan la necesidad de fortalecimiento local en áreas como el fortalecimiento de habilidades para la preparación de proyectos, mercadeo y negociación de acuerdos de reducción de emisiones. “El apoyo internacional puede ser una fuente importante para sentar el fortalecimiento de actividades”, concluye el autor. Para proyectos industriales y forestales similares, tal apoyo puede acelerar el desarrollo económico y la mitigación de gases de efecto de invernadero.

“Sin duda nuestra región cuenta con mayor experiencia sobre el Desarrollo de Mecanismo Limpio que ninguna otra en el mundo”, comenta la especialista en cambio climático y política ambiental, Christina Figueres. Sin embargo, agrega ella, “la participación de la región en DML suele ser más una empresa oportunista que un esfuerzo estratégico”. Un estudio reciente apoyado por el BID, coeditado por Figueres, Institucional Capacity to Integrate Economic Development and Climate Change Considerations (Capacidad institucional para integrar el desarrollo económico y observaciones sobre el cambio climático), examina las oportunidades y desafíos para usar el DML en proyectos individuales y perseguir más sistemáticamente menos gases de efecto de invernadero en el desarrollo económico.