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La inclusión de mujeres de bajos ingresos en el mercado laboral

Son muchas las mujeres pobres y muchas sus dificultades para entrar al mercado laboral. Un programa piloto para aumentar la empleabilidad de las mujeres en América Latina ha logrado fortalecer las instituciones de formación de mujeres y mejorar la calidad, las oportunidades y la equidad en la formación y en los mercado laborales.

A través del Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional, Cinterfor , el programa Formujer del BID se realizó en Argentina, Bolivia y Costa Rica. Si bien el programa ayuda a mujeres de bajos ingresos a conseguir un trabajo, su objetivo principal es el uso de un modelo de políticas con perspectiva de género para el mejoramiento de la empleabilidad y equidad de la formación para el trabajo, incorporando las necesidades del mercado laboral y trabajando en conjunto con el sector productivo.

El mérito del programa no se basa en el número de mujeres que consiguieron empleo, que dicho sea alcanzó un 30 por ciento de las mujeres capacitadas en Argentina. El mayor impacto de Formujer ha sido sobre las instituciones de formación y la política pública. Entre las instituciones beneficiadas están: el Ministerio de Trabajo en Argentina, la Fundación Nacional para la Formación y Capacitación Laboral (INFOCAL) en Bolivia y el Instituto Nacional de Aprendizaje en Costa Rica.

Durante un seminario sobre este tema en la sede principal del BID, los coordinadores del programa en dichas instituciones destacaron que este programa es un instrumento para fortalecer el sistema de formación regional, siendo adaptable a las condiciones encontradas en cada país. “Asimismo puede servir de herramienta para la expansión de oportunidades y la promoción de equidad”, comentó Sara Silveira, representante de Cinterfor en Uruguay.

El modelo enlaza el programa de estudios para mujeres con las necesidades del sector productivo. La manera de asegurar un trabajo, según el modelo, es hallar el punto de encuentro de las necesidades y posibilidades del sector productivo y del capital humano. Formujer se ha encargado de satisfacer la demanda laboral al entablar una relación con el sector productivo. Pero su atención, indicaron los expertos, no se limita a formación y ayuda monetaria.

El programa involucra mucha atención a la persona y es flexible. En Argentina, por ejemplo, los horarios de formación se adecuaron al tren de vida de las mujeres que tenían que cuidar a sus hijos y hogar, también el programa las ayudó con el cuidado de los niños en guarderías durante el transcurso de la capacitación. En otros casos, las coordinadoras del programa cambiaron el lugar asignado para llevar a cabo las clases, para acercar los centros a las mujeres o bien se les entregó boletos de transporte para acudir a los centros de formación.

Asimismo, el modelo incluye una revisión curricular con perspectiva de género. La implementación del modelo Formujer en Bolivia permitió que INFOCAL aumentara el número de programas de 1 a 38.

“El uso más eficaz de los recursos para el desarrollo”, comenta Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral de Inversiones del BID, “es educar a las mujeres, en particular a las que tienen hijos pequeños”.