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Servicios públicos para todos

Un innovador sistema de transporte público urbano ha hecho que la ciudad de Curitiba en Brasil sea reconocida internacionalmente. En América Latina y el Caribe, el transporte público suele ser ineficiente y es difícil encontrar un caso ejemplar de usuarios que incluya a las personas con discapacidades. “El transporte en Curitiba es lo mejor de Brasil”, comenta Sara Bentes, una joven ciega que puede usar el transporte público sólo en esa ciudad. Las puertas de trenes y buses metropolitanos allí se convierten en rampas para que las personas con discapacidades ingresen al vehículo sin necesidad de subir las escaleras. Bentes también ha usado buses en Río de Janeiro, donde hay un programa para mejorar el acceso, la seguridad y la eficiencia del transporte para las personas con discapacidades.

Pero estos casos son la excepción, según los participantes de un seminario sobre la discapacidad realizado en la sede del BID en Washington, D.C. En Volta Redonda, donde vive Sara Bentes, hay sólo unas cuantas rampas para sillas de ruedas en algunas esquinas y el sistema de transporte público no está diseñado para facilitar el acceso de personas con discapacidades.

“Hay un esfuerzo muy grande para mejorar los servicios públicos (en América Latina y el Caribe)”, comenta Bentes. Pero no es una tarea fácil, concordaron los participantes. Las personas con discapacidades son frecuentemente excluidas. No pueden usar servicios básicos como el transporte, pero también enfrentan obstáculos mayores, como barreras para entrar al mercado laboral, menor acceso al crédito y a veces no hallan equidad en el sistema judicial.

Los participantes del seminario resaltaron la urgencia de una de las muchas necesidades: el diseño de servicios y bienes públicos con acceso universal, desde el transporte hasta las escuelas. Habría que implantar estándares técnicos, incorporar el diseño con acceso universales en los currículos académicos y se debiera impulsar mayor conciencia social sobre el asunto.

Muchas personas con discapacidades vienen en condiciones de pobreza como resultado de la inequidad y la “falta de sensibilidad” en la región, manifestaron los participantes. Según Gilberto Rincón Gallardo, presidente de la Comisión Nacional contra la Discriminación en México, la inequidad es la causa de la pobreza y el número de personas con discapacidades viviendo en condiciones de pobreza sigue aumentando.

Entre el 7 y el 10 por ciento de la población de cada país de América Latina y el Caribe sufre de algún tipo de discapacidad, según estimaciones de las Naciones Unidas. “Es una cifra dramática”, comentó Miguel Martínez, gerente de operaciones del BID. Otras fuentes de información indican que la posibilidad de vivir en condiciones de pobreza es tres veces mayor para personas con discapacidades que para el resto de la población.

Las instituciones de América Latina y el Caribe deben luchar contra la inequidad adoptando el diseño de acceso universal, siguiendo ejemplos como el sistema de transporte público en Curitiba. Sin acceso a los servicios y bienes públicos, las personas con discapacidades no tienen las mismas oportunidades de educación y trabajo. “Si no contamos con acciones preventivas proactivas, probablemente nunca se acabará con el ciclo vicioso de la discapacidad y la pobreza”, concluyó Martínez .