Con el apoyo del BID y Compete Caribbean, Belice se convirtió en el primer país del mundo en certificar a casi todas sus granjas camaroneras como libres de esclavitud y sostenibles para el medio ambiente, además de ser pioneros en la creación de un protocolo de bioseguridad para su industria
Si estás leyendo esto, probablemente tienes acceso a agua potable y saneamiento seguro. Sin embargo, hay 490 millones de latinoamericanos que aún no conocen lo que es tirar la cadena y olvidarse del asunto.
Desde el BID desarrollamos una nueva metodología para medir el impacto ambiental la agricultura protegida en México, lo cual ha incrementado las oportunidades de crédito a través de bonos verdes. Conoce la historia de José, y cómo su vida cambió tras el acceso a herramientas de financiamiento.
Si bien Mesoamérica —subregión que incluye a Centroamérica y el sur de México— ha aumentado la cobertura educativa, casi la mitad de los jóvenes no termina sus estudios secundarios. ¿Dónde está la clave para revertir estos números? Está tanto dentro como fuera de las salas de clases.
Las industrias creativas y culturales no solo generan una economía capaz de impulsar el desarrollo de América Latina y el Caribe, también son un vehículo esencial para la inclusión social de personas con discapacidad. Mira cómo aquí.
Una evaluación del programa Finanzas en mi Colegio, llevada a cabo por el BID, reveló que las clases mejoran los hábitos y conocimiento financiero de los alumnos y, sorprendentemente, también de sus profesores.
En el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estamos implementando el modelo de Desarrollo Económico con Identidad de los pueblos indígenas el cual prioriza la identidad, el territorio y la autonomía económica de las comunidades.
Desde el BID desarrollamos la plataforma En Otros Zapatos, una experiencia interactiva para generar empatía sobre la vida de otras personas. En este caso, te contamos la historia de Antonia, una indígena misak que vive a 600 kilómetros al suroeste de Bogotá, en Colombia.
El Banco Central jamaiquino dejó a un lado las formas tradicionales y usó el reggae como mecanismo para educar a su población y ordenar la política monetaria del país. Aquí te contamos cómo lo logró.