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Para la mayoría de los latinoamericanos, la manera más efectiva de asegurar un ingreso en la vejez es a través de los sistemas de pensiones. En cada país funcionan de manera distinta, pero en todos representan para el ciudadano promedio la única manera de solventar los gastos en la última etapa de su vida. Sin embargo, a pesar de su importancia, la mayoría de las personas desconocen cómo funcionan o que, por su diseño, muchos de ellos están en riesgo de no ser sostenibles en el largo plazo.

 

“Ahorrar es una cosa muy difícil. Pero ahorrar para la vejez es todavía más difícil”, dice Carmen Pagés, jefa de la División de Mercados Laborales del BID.

 

En un nuevo reporte que realizamos en el BID, analizamos 34 sistemas de pensiones en 27 países de América Latina y el Caribe para entender cómo están diseñados y cómo hacer frente a los retos que nacen de una región que no para de envejecer, y donde además, las mujeres están teniendo cada vez menos hijos e hijas. Se detectó que muchos de los sistemas enfrentan deficiencias en la cobertura, adecuación y sostenibilidad.

 

Pero no es solo el envejecimiento de la región uno de los factores fundamentales para repensar las pensiones latinoamericanas. En la otra vereda, está el impacto de la automatización y la digitalización del trabajo a lo largo de la región.

 

Empecemos por la cobertura. Muchos de los sistemas de pensiones requieren que las personas coticen ininterrumpidamente en un empleo formal durante toda su vida laboral. Sin embargo, en promedio, solo el 52,8% de la población económicamente activa tiene un trabajo formal en los países de América Latina y el Caribe. Incluso entre estos trabajadores, no todos trabajan a tiempo completo o se quedan en el mismo trabajo. En la región conviven elevados niveles de desigualdad salarial, alta informalidad e inseguridad en el empleo. La gran mayoría no cotiza regularmente en pensiones, y si lo hace, probablemente lo haga de forma irregular a través de una trayectoria de contribución truncada. En la mayoría de los sistemas de pensiones si no se cotiza los suficientes años, no se les da una pensión y no se les regresa las aportaciones realizadas; sino que a su vez ese dinero ayuda a subsidiar las pensiones de otros trabajadores.  

Debido a esto, muchos trabajadores informales, independientes o que no tienen una posición estable en su trabajo, carecen de ahorros para la vejez y tienden a sufrir de marginación económica después de los 60 o 65 años. Uno de estos grupos altamente vulnerables son los trabajadores independientes de bajos ingresos: se estima que solo 1 de cada 10 de ellos ahorra para la vejez en toda la región.

 

Los cambios en la tecnología —como la automatización y robotización, y las plataformas como Uber o Cabify— harán más difícil que una persona trabaje en el mismo empleo de manera interrumpida durante toda su vida. En un futuro, los sistemas de pensiones tendrán que adecuarse a una nueva realidad donde habrán muchos más trabajadores independientes que no dependen de un ingreso fijo mensual.

 

Otro reto es la manera en que operan los sistemas de pensiones. Actualmente, la gran mayoría de ellos subsidia a los trabajadores que participan de manera continuada en estos. En pocas palabras, los aportes que un trabajador realiza a lo largo de su vida no logran financiar la totalidad de la pensión que recibe. En promedio, en un tipo de sistema de pensión llamado de Beneficio Definido (BD) —donde el monto se determina por una regla o promesa de pensión— aproximadamente el 44% de lo que reciben proviene de un subsidio. En otro sistema llamado de Contribución Definida (CD), donde la pensión depende de la cantidad ahorrada por el trabajador y del rendimiento financiero de esta, el subsidio promedio alcanza un 31%.

 

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El reto con estos modelos es que los subsidios, mientras están diseñados para beneficiar a los que tienen los salarios más bajos, no necesariamente benefician a las personas con mayor necesidad de ayuda. En el caso del modelo de Beneficio Definido, en términos absolutos se otorga un mayor monto de subsidio a los jubilados que más ganan. En ambos modelos se excluye y en algunos casos se perjudica a aquellos trabajadores que contribuyen de manera esporádica a los sistemas de pensión, que en la mayoría de los casos son las personas más vulnerables y con trabajos inestables. En el modelo de Beneficio Definido, los pensionados pierden todo lo que aportaron si no lograron ahorrar lo suficiente. En el sistema de Contribución Definida, mientras pueden recuperar el monto que aportaron, no podrán acceder a las pensiones mínimas o a los seguros de longevidad si no logran los años suficientes.

 

El diseño de los sistemas de pensiones también generará mayores presiones económicas para los gobiernos en los próximos años. La región está envejeciendo a un ritmo acelerado que no tiene precedente en el mundo. En otros países —como el Reino Unido o Francia— se demoraron más de 65 años en que su población de adultos mayores pasara del 10 al 20% de la población total, mientras que en América Latina y el Caribe esto sucederá en solo 25 años.

 

¿Conclusión? El gasto en subsidios para pensiones será cada vez mayor en las próximas décadas.

 

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En el BID estamos diseñando soluciones innovadoras para hacer frente a estos retos a través de nuestro Laboratorio de Ahorro para el Retiro. Estamos probando proyectos piloto en distintos países de la región enfocados a dos grupos poblacionales: trabajadores independientes de bajos ingresos y trabajadores de ingresos medios que no están ahorrando lo suficiente para la vejez.

 

Una de estas iniciativas, por ejemplo, es un mecanismo para que las personas que trabajan en empleos freelance o sobre demanda, como Cabify o Rappi, obtengan una pensión.

 

“La gran innovación de la seguridad social en el siglo XIX fue que nos hizo un mecanismo automático, nos lo descuentan de la nómina y nos olvidamos”, dice Carmen Pagés, jefa de la división de Mercados Laborales del BID. “Pero para los independientes eso no pasa. Lo que estamos buscando es reproducir esa innovación en el siglo XXI, en un contexto donde la economía gig y los independientes, están aumentando”, concluye.

Puedes descargar la publicación sobre pensiones y conocer la situación de tu país aquí o conocer más sobre el Laboratorio del Ahorro para el Retiro aquí.

 

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