Women smiling

Cada 25 de noviembre, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las calles y las redes sociales de América Latina y el Caribe se llenan de millones de mensajes y testimonios que relatan la violencia que las mujeres experimentan a diario.

Es un duro recordatorio de los miles de feminicidios y las millones de mujeres que sobreviven diferentes formas de violencia en nuestra región. El problema es tan severo que —de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS)— se estima que un 29,8% de las mujeres en América Latina y el Caribe han sido abusadas física o sexualmente por su pareja.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por BID (@el_bid) el

 

Es por esto que en este día, con la colaboración del Behavioral Insights Team, una empresa social basada en el Reino Unido, en el BID lanzamos una nueva publicación que abarca una serie de soluciones efectivas, fáciles de implementar y de bajo costo que contribuyen a  que más mujeres denuncien a sus agresores, accedan a servicios preventivos o reciban el apoyo que necesitan para salir de situaciones peligrosas.

Las soluciones se centran en la ciencia del comportamiento, una área de conocimiento que utiliza distintos elementos de la neurociencia, antropología, economía, sociología y psicología, entre otras, para estudiar nuestra toma de decisiones. Las soluciones funcionan a través de lo que llaman “empujones” o nudges, en inglés, que son pequeños cambios en el contexto de las personas para fomentar comportamientos positivos.

“Un empujón es cambiar la estructura de decisiones para ayudar a las personas a tomar mejores decisiones sin prohibir ninguna opción, sin imponerte una acción y sin cambiar los incentivos”, dice Andrew Morrison,Jefe de División de Género y Diversidad del BID y uno de los autores de la publicación “Además, un empujón tiene que reunir las tres b: tiene que ser bueno, bonito y barato”, dice.

Para ejemplificar lo que es un empujón, Morrison nos contó un buen uso de estos mecanismos en un hotel que visitó hace un año. “En los hoteles, para reducir el consumo de agua, generalmente te invitan a que reutilices tu toalla con un mensaje que te explica cuántos litros de agua se ahorrarían. En este hotel hacían algo distinto. Te ponían un mensaje que decía que el 80% de los huéspedes reutilizan su toalla más de una vez. Así, a través de la presión social, cambias tu conducta sin ser un mandato porque no quieres ser del 20% de los malos”, dice. Esta medida, explica, cumple con las tres b ya que es muy efectivo y sólo requiere la impresión de un mensaje.

En el caso de la prevención de la violencia contra la mujer, los empujones sirven para mejorar la efectividad de la infraestructura existente para proteger a sobrevivientes de la violencia como albergues, líneas telefónicas para situaciones de crisis o unidades especiales de policía.

 

violencia contra la mujer

 

“Todo lo que estamos proponiendo es complementario y no pretende reemplazar los programas de atención, que son esenciales y los países deberían invertir mucho más en ellos”, dice Andrew Morrison. “Lo diferente de los empujones es que ayudan a estos programas a funcionar mejor y tienen un efecto de manera inmediata”, dice.

En la publicación se proponen una serie empujones que han demostrado ser efectivos en hacer que los programas existentes funcionen mejor. El impacto se observa en acercar a más mujeres a los servicios que las apoyan para salir de situaciones de violencia, mejorar el servicio que dan las instituciones de gobierno a las usuarias y establecer una comunicación más cercana entre los usuarios y las instituciones.

La aplicación práctica de la ciencia del comportamiento busca descomponer los problemas complejos en temas más chiquitos para hacer cambios incrementales, basado en un entendimiento del contexto, de los actores cuyo comportamiento quieres cambiar y las barreras que hacen difícil cambiar ese comportamiento”, explica Marta Garnelo, Asesora Senior del Behavioral Insights Team, una de las principales expertas en ciencias de comportamiento en América Latina y coautora de la publicación.

Uno de estos empujones es el diseñado para mejorar la atención policial en situaciones de violencia en la pareja. La víctima suele tener vínculos emocionales, económicos y familiares sustanciales con su agresor, por lo cual en muchos casos es difícil que salga de la relación violenta. Una misma mujer puede buscar apoyo de la policía, recibir el apoyo, volver con su agresor después de recibir el apoyo, sufrir más violencia, y volver a pedir apoyo. Frente a esta situación, los funcionarios se frustran y su trato se deteriora, lo cual a su vez previene que las usuarias continúen buscando apoyo.

Para cambiar esto, se podría emplear un empujón que consiste en poner testimonios de las usuarias en los escritorios de los oficiales. Cuando se aplicó un empujón similar en los departamentos de radiología en hospitales de EE.UU, logró mejorar la calidad del servicio y la empatía que mostraban los doctores y técnicos por sus pacientes. En el contexto policial, este empujón les podría recordar a los oficiales que las usuarias son seres humanos como ellos y la calidad del servicio podría mejorar. “Es un empujón porque es baratísimo ya que solo tienes que poner un testimonio, no es obligatorio ya que si no quieren leer el testimonio no la ven, pero hay evidencia que es sumamente efectivo” dice Morrison.

Otro de los empujones propuestos —en el cual puedes participar en tu comunidad y contribuir a combatir la violencia contra la mujer— está dirigido a los albergues o refugios para sobrevivientes de la violencia. La evidencia señala que muchas mujeres en situación de riesgo no saben dónde hay refugios en su comunidad o qué servicios ofrecen. El empujón que se propone consiste en darles visibilidad: poner carteles y panfletos sobre los refugios existentes, los números de contacto y los servicios que ofrecen en puntos donde se concentran las mujeres. El objetivo es normalizar el uso de estos servicios e informar a las personas en situaciones críticas sobre su existencia.

“Los empujones que indicamos en este libro son recomendaciones, posibilidades y opciones, pero cada organización va a tener que probar y evaluar si funcionan en su contexto”, dice Morrison. “Pero al final, el mensaje que queremos darles es que la solución está en sus manos”.

Si quieres conocer y replicar los empujones en tu organización, descarga la publicación Aplicando las ciencias del comportamiento a la violencia de pareja íntima: Mejorando los servicios para sobrevivientes en América Latina y el Caribe
 

Miniatura