Lessons From Cardamom for a Green Recovery

Lecciones del cardamomo para la recuperación verde

Si alguna vez has saboreado las delicias de la comida india, como el curry de gambas con leche de coco o el Masala Chai, habrás disfrutado del sabor dulzón, con toques a mentol, cítricos y pimienta, que es distintivo de la “reina de las especias”. El cardamomo, con sus características vainitas verdes y negras semillas de embriagador aroma, es una de las especias estrella de las cocinas india y del Medio Oriente, de habitual uso en una infinidad de curris, arroces, postres y bebidas.

Lo que tal vez te sorprenda descubrir es que el cardamomo del té que puedes degustar en la India muy probablemente se haya cultivado a miles y miles de kilómetros, en el corazón de la selva de Guatemala.

La historia del cardamomo en Guatemala empezó como un experimento hace más de un siglo. En 1914, el ciudadano alemán Óscar Majus Kloffer, dueño de la finca Chinasuyub, en Cobán, Alta Verapaz, plantó por primera vez cardamomo como una forma de diversificar la economía agrícola local. Hoy, Guatemala se ha convertido en el primer país productor y exportador de la especia en el mundo, con el 60% de los cultivos a nivel mundial. 

Cardamom seed


En 2019, la escasez del producto en India y una alta demanda en el mercado del Medio Oriente hicieron que el cardamomo se convirtiera en el producto de mayor crecimiento entre las exportaciones del país, con un aumento del 52% respecto al año anterior. No lejos de la banana y el café, el cardamomo ya se ha situado en quinto lugar de todos los bienes exportables de Guatemala.

En vista de la repercusión económica que representa esta especia para Guatemala, lo que parece aún más inaudito es que el cardamomo no sea producido por grandes corporaciones alimenticias.

“El cardamomo es uno de los productos que genera importantes divisas al país. El menos estudiado y el único que está en manos de pequeños productores. Aproximadamente son 350.000 familias que dependen directamente del cardamomo”, comenta Leonardo Delgado, técnico agrícola de la Federación de Cooperativas de las Verapaces (FEDECOVERA). Esta organización autónoma, compuesta por treinta y seis cooperativas, representa a 60.000 pequeños productores mayas, y es responsable del 20% de la producción de cardamomo en el país.

Fundada en 1976, FEDECOVERA es la primera productora y exportadora de cardamomo orgánico y pimienta a nivel mundial. Esta Federación es una de las diez organizaciones que conforman la Alianza Nacional de Organizaciones Forestales Comunitarias de Guatemala (ANOFCG). “Nosotros tenemos actualmente cinco certificaciones orgánicas”, apunta Delgado. “Tenemos certificación para Japón (JAS), para Europa (CE), para Estados Unidos y Canadá (USDA), y también vendemos al mercado judío y tenemos certificación MercoKosher”.

El éxito de FEDECOVERA, sin embargo, radica más bien en un exitoso modelo que integra a pequeños productores mayas en un sistema de cadenas de producción agroforestal, en armonía con el medio ambiente. Su modelo, sostenible desde un punto de vista social y económico, beneficia, además de a las cooperativas, a otros 33 grupos de pequeños agricultores mayas, alrededor de los cultivos de cardamomo, café, té negro, cúrcuma y madera.

El cultivo del cardamomo se realiza usando conocimiento ancestral de manera completamente natural en el bosque, lo cual permite impulsar la actividad económica y preservar la cobertura forestal. “Ésta es una lucha. Cuando vamos donde un agricultor y le decimos que no aplique insecticidas, ahí estamos, lo controlamos y lo certificamos”, explica Delgado. La planta de cardamomo puede llegar a crecer hasta cuatro metros de altura, bajo la sombra de árboles de pimienta o canela. Para empezar a dar frutos la planta necesita al menos tres años de vida, y su ciclo de producción puede llegar a alcanzar los 20 años.
 



A la hora de procesar la especia, las cooperativas implementan acciones que garantizan la calidad, inocuidad y trazabilidad del producto. FEDECOVERA cuenta con una planta industrial con equipamiento de alta tecnología, así como con un laboratorio de biotecnología vegetal que permite la clonación de plantas con características deseables, como la resistencia a plagas o sequías. Las plantas, tras pasar por una fase de climatización en invernaderos tecnificados, son distribuidas a todos los productores de las cooperativas para que tengan mejores oportunidades de cultivo. En el vivero forestal comunitario, FEDECOVERA ha producido más de 40 millones de plantas de cardamomo, café, cacao, cúrcuma y otras especies de alto valor.

“En el caso de cardamomo, éste es uno de los cultivos que hemos identificado con potencial para apoyar ese proceso de transformación hacia un sistema agroforestal sostenible”, dice Jorge Omar Samayoa, especialista sénior en cambio climático del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el marco de la Estrategia Nacional REDD+, el BID está apoyando al gobierno de Guatemala en aprovechar ésta y otras experiencias exitosas de manejo forestal sostenible para escalarlas y potenciar sus impactos. “No solo nos interesa esta experiencia por la parte del potencial de captura de carbono, sino también por la cantidad de pequeños productores involucrados”, dice Samayoa. “El impacto social que puede tener esto es enorme”.

Los beneficios que se obtienen del proceso de industrialización y comercialización del cardamomo se transfieren directamente a los productores a través de incentivos económicos para mejorar la calidad de la producción, y a través de servicios de salud preventiva, capacitación y asesoría técnica en materia de administración agrícola familiar. Esta estrategia permite que cada uno de los productores asociados a FEDECOVERA lleve sus productos al mercado internacional y que el importador reciba productos de calidad con trazabilidad maya.

Martha Ayala, directora de Fundación CALMECAC, otra organización miembro también del ANOFCG, resalta, en particular, el rol de los jóvenes y de la mujer maya para reducir la deforestación y la degradación forestal. “Nosotros aseguramos los bosques con incentivos forestales y con sistemas financieros. Tenemos experiencias donde el 43% de los incentivos van para grupos de mujeres, y así aseguramos la preservación de los bosques comunales, municipales, y privados”.

En el caso de FEDECOVERA, por ejemplo, las cooperativas capacitan e involucran a los jóvenes de las comunidades en las diferentes etapas de las actividades productivas, desde la producción, tecnificación y comercialización hasta la toma de decisiones. Actualmente, más de 100.000 personas se benefician de los 14 servicios gratuitos que presta esta organización, así como de incentivos sociales y económicos que mejoran la vida de los productores mayas.

A medida que el mundo empieza a imaginarse un futuro más sostenible post COVID-19, modelos como el de FEDECOVERA muestran cómo cadenas de valor agroforestales por pequeños productores permiten impulsar actividades económicas, como la producción del cardamomo, que también promueven la recuperación de la cobertura forestal como medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. 


Para aprender más sobre las claves para impulsar una recuperación verde tras la pandemia, descarga el Informe de Sostenibilidad del BID 2019 y la publicación Capital Natural en América Latina y el Caribe